La pandemia ha acelerado el proceso de transformación digital y, de forma paralela, ha disparado la preocupación de empresas y usuarios por la ciberseguridad.

En los próximos años, mantenerse a salvo de las múltiples caras del cibercrimen será una de las piezas angulares de ese proceso de cambio que ha llegado para quedarse y captará buena parte de los recursos de las compañías para poder alcanzar con éxito la ansiada fase de digitalización madura.

Brave Corporation irrumpe en este contexto con el objetivo de arrojar luz y certeza a empresas y usuarios. La startup ha desarrollado una tecnología única que, a través de un análisis facial anónimo, permite en menos de un segundo frenar el acceso de menores a productos y contenidos de adultos tanto en Internet como en tiendas físicas.

"Nos impactó una noticia que alertaba de que a los ocho años se producía el primer acceso de los niños a contenidos para adultos online. Quizá más sensibilizados con este tema por nuestra reciente paternidad, decidimos hacer algo al respecto", afirma Javier Gutiérrez, CEO y cofundador de Brave Corporation.

"Como expertos en ciberseguridad, hemos sido siempre muy cautelosos de no dejar huella digital de nuestros hijos y ese compromiso con la privacidad ha estado presente desde el principio del desarrollo de nuestro producto", insiste Gutiérrez.

Javier Gutiérrez (CEO) y Saioa Arrizabalaga (CMO) de Brave Corporation.

La tecnología propia de Brave Corporation no realiza una identificación del usuario sino un análisis de su edad. "No nos interesa quién es el usuario, sino tener la certeza de que es adulto".

Además, la herramienta no almacena ningún dato personal ni imagen del usuario y no se comparte con ninguna de las plataformas para la que realiza el servicio. "Creemos que nadie, salvo el propio consumidor, debe conocer qué páginas visita o qué productos compra. Eso corresponde a la esfera privada", relata el CEO.

Su tecnología viene a suplir las carencias en materia de seguridad que existen en la actualidad.

"Descubrimos que muchas de las industrias que comercializan productos y contenidos para adultos (alcohol, tabaco, cannabis juego, cine para adultos…) no establecen controles de edad eficaces porque las soluciones técnicas (solicitar DNI o pasaporte) no son operativas", añade Gutiérrez.

Su experiencia previa como expertos en visión artificial les llevó a explorar técnicas de análisis facial para comprobar la edad de los usuarios de forma instantánea y sin capturar sus datos personales.

Al mismo tiempo, de manera natural, el proyecto se ha expandido hacia los pagos digitales y "hoy contamos con la primera criptomoneda especializada en pagos con verificación de edad, Brave Token". 

Una criptomoneda como piedra angular

Su criptomoneda es uno de los pilares sobre los que descansa el sistema de verificación de Brave Corporation. En tan sólo tres semanas desde su lanzamiento, ya cuentan con 5.000 pequeños inversores (brave-token.age-shield.com) en su cartera.

"Hemos sacado en circulación tan sólo un 3% del supply total, que se agotaron en apenas dos horas. Nuestro market cap es ya de 13 millones de dólares, con un incremento de cotización de 4.5x y el proyecto está recibiendo una excelente acogida por parte de la comunidad. Y todo ello con cero inversión en marketing", afirma.

Más allá de la criptomoneda, la startup está trabajando en la actualidad en establecer acuerdos para las pruebas concepto y pilotos con clientes de diferentes industrias. "Esto nos ayuda a comprender mejor sus necesidades y la de sus clientes y poder ajustar la experiencia de usuario para hacerla lo más sencilla posible".

De hecho, cuenta con ofertas de diversos programas de aceleración en mercados en "ambos lados del mundo (Canadá y Asia)". "Estamos evaluando qué opción es la más adecuada para poder penetrar en esos mercados tan clave para nosotros", especifica el cofundador, quien añade que tomarán decisiones pronto.

Por otra parte, la compañía publicará antes de septiembre su App Brave id en las Appstore para las plataformas iOS y Android. Inicialmente, permitirá a los usuarios gestionar su cartera de Brave Tokens.

"Pero a medida que crezca la adopción de nuestra tecnología por parte de clientes B2B, nuestros usuarios podrán utilizarla para controlar el acceso y pagar productos y contenidos con restricciones de edad. Digamos que se transformará en su ID digital y medio de pago anónimo para productos que sólo los adultos deberían ver o comprar", asevera Gutiérrez.

Las aplicaciones de su herramienta son infinitas, tanto en el mundo físico como internet. "Podemos controlar el acceso a determinados productos como tabaco o alcohol en máquinas de vending y realizar el pago del producto con Brave Token en un sólo gesto, incluso en dispositivos sin conexión a Internet", afirma el CEO.

También permite controlar el acceso de menores a determinados contenidos en plataformas de vídeo bajo demanda tipo Netflix, Amazon Prime o Movistar, o incluso, controlar que quien ha realizado un pedido a domicilio de determinados productos es adulto.

Premio Emprendedor XXI

"Nuestra tecnología de control de acceso y pago está pensada para que el consumidor adulto tenga una excelencia de usuario óptima, en un solo click, y no establecer barreras", relata el responsable de la compañía.

Brave Corporation ha recibido el Premio Emprendedor XXI, en la categoría Juntos XXI-Iniciativas de impacto social, en el marco del 4FYN, durante la edición del Mobile World Congress de este año, celebrada del 28 de junio al 1 de julio.

El premio incluye una dotación económica de 15.000 euros, mentoring especializado y el acceso a un programa de formación internacional. "Es un sueño haber logrado este premio prestigioso y no tenemos más que agradecimiento a Caixabank y Enisa. Creemos que para Brave va a haber un antes y un después de estos premios".

Respecto al nuevo tiempo que vive la transformación digital a raíz de la Covid-19, el CEO de Brave Corporation es tajante: "Muchas veces, en el mundo corporativo se abusa de términos innovación, disrupción, digitalización o transformación digital y parece que sean un fin en sí mismo".

"Creemos que la clave para un acercamiento más proactivo a la innovación es precisamente la detección de necesidades concretas y medibles, y no digitalizar por el mero hecho de que es una palabra de moda que luce bien en el informe anual de inversores o en una nota de prensa. Cuando esa cultura forme parte del ADN de las corporaciones habremos dado un paso de gigante", apostilla.

 

 

 

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