"Innovar es una actitud continuada", afirmó Laura Urquizu, CEO de Red Points. "La innovación nunca es el fin, es un proceso para afrontar unos retos", apuntó Pilar Conesa, directora de Anteverti. Anna Gener, CEO de Savills-Aguirre Newman, detalló por su parte que la voluntad innovadora "debe combinar ideas, creatividad, instinto y ciencia, pero también humanidades".

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Así ven la Barcelona innovadora estas tres mujeres líderes en el sector empresarial, que, moderadas por la periodista Marta Casado, se adentraron en el análisis de futuro de la ciudad en una de las mesas redondas ofrecidas en el Barcelona Startup Congress, celebrado esta semana.

Resolver retos, construir el futuro y atraer talento y saber retenerlo son constantes de un proceso innovador. Barcelona lo tiene en su ADN, respira innovación y atrae talento, concluyeron las participantes en el debate.

Sin embargo, continuar en los primeros lugares de las listas de ciudades europeas innovadoras obliga a abordar sin pausa los retos que tiene planteados.

"La ciudad se ha tenido que reinventar muchas veces y como en los últimos 300 años no ha tenido un poder político fuerte, esta renovación se ha hecho desde la sociedad. Ha sabido construir el quinto hub europeo de emprendimiento, tiene gran capacidad de atracción de talento internacional que deja mucho impacto, pero en los últimos años ha dejado escapar oportunidades", afirmó Gener.

Los retos son diversos y se plantean en diversos ámbitos. Para Conesa, "en estos últimos años se está perdiendo el encuentro que hubo en un inicio entre el sector público y el privado, y hay que incentivarlo si queremos que la ciudad siga siendo referente en innovación".

En este sentido, incidió en la necesidad de "vincular el ecosistema startup barcelonés con las grandes empresas" y apremió a utilizar los fondos de recuperación económica de forma estratégica.

Crear un ecosistema de la nada

"Hemos de pensar cómo construimos el futuro, no cómo resolvemos el presente; seleccionar proyectos que nos permitan una construcción de desarrollo económico de futuro, y aquí es importante determinar cómo van a participar las startup. Hemos de cuidar mucho este aspecto", remarcó.

Barcelona es vista como un ejemplo de cómo crear un ecosistema emprendedor desde la nada y en ello, apuntaba Urquizu, "es fundamental la colaboración público-privada, como demostró el ayuntamiento de la ciudad fomentando la creación de Barcelona Activa en unos momentos en los que en España el ecosistema emprendedor no existía".

Esta actitud "hizo que en aquellos momentos muchos eligieran Barcelona para establecer sus proyectos. Estamos hablando de hace 20 años. Lo importante es que ahora esta colaboración continúe", indicó.

También el urbanismo fue en su momento "una importante fuente de aportación a la innovación", destacó Gener.

"El Eixample que diseñó Ildefons Cerdà aportó valor a la sociedad, un modelo fractal que ahora impulsa París con su proyecto de ciudad de los 15 minutos, para dotar de mayor calidad de vida al ciudadano", explicó.

Después llegaron el 22@, los ecosistemas de Barcelona Tech City y sus pier. Pronto se iniciará la remodelación de la antigua sede de Correos, frente a la fachada marítima, como espacio para empresas emergentes de la mano del Consorcio de la Zona Franca.

El ejemplo del urbanismo

Como apuntó Gener, "la transformación urbanística de Barcelona en los últimos años del siglo pasado significó eliminar 1.500 fábricas obsoletas y dejar ese espacio para 8.800 empresas que generan puestos de trabajo de calidad y representan el 16% del PIB de la ciudad".

Sin embargo, ha llegado el momento de romper los límites territoriales de la ciudad y "pensar en una Barcelona más amplia, que abarque más allá de los límites que dependen de su ayuntamiento porqué, en caso contrario, el riesgo de perder oportunidades es real".

La atracción de capital es otro de los grandes retos a los que se enfrenta la ciudad. "En un ecosistema hacen falta los que innovan pero también los que financian la innovación. Barcelona ha sabido crear el ecosistema innovador y ahora debe proporcionar también un ecosistema a los inversores. Es fundamental para poder atraerlos", sentenció Urquizu.

Los retos también implican a las administraciones, "que tienen la responsabilidad de impulsar el ecosistema innovador en su totalidad", señalaba Conesa.

El papel de la administración

En este sentido, incidió en la importancia de disponer de una ley de startup, ahora pendiente de aprobación, de una fiscalidad adecuada, de unas normativas que faciliten la creación y desarrollo de empresas emergentes.

"Pero también hay que pensar en la atracción de grandes empresas", alertaba la directora de Anteverti, "necesarias para complementar el ecosistema emprendedor".

Apuntaron las empresarias que la pandemia ha obligado a innovar en todos los ámbitos. Ha cambiado la vida en casa, en las compras, en el entorno más próximo y ha incidido en una mayor percepción de la sostenibilidad y el medio ambiente.

También ha creado un cultivo de innovadores anónimos, como la red Covid Warriors, y ha hecho aflorar carencias estructurales, como la de "disponer de plantas de producción de vacunas", apuntó Urquizu.

Después de veinte años de innovación, sigue siendo un reto la formación de talento y, en esto, aseguró la CEO de Red Points, "vamos tarde, porque o lo formamos nosotros o lo seguiremos teniendo que ir a buscar fuera. Hay que transferir conocimiento de la universidad a la empresa".

Barcelona tiene grandes retos "pero también oportunidades para consolidar su posicionamiento de referencia a nivel europeo y mundial", afirmó Conesa.

Para ello, según Gener, "es fundamental definir desde las administraciones en qué ligas queremos jugar, en qué industrias y sectores queremos alcanzar la excelencia, y para ello sin duda hace falta un puente de diálogo entre el mundo académico y el empresarial".

El océano rojo en el que se está convirtiendo la innovación, aseguró Urquizo, "obliga a seguir trabajando para destacar".