Los modelos de innovación abierta no son algo nuevo en el tejido empresarial y son muchas las grandes empresas que han probado diferentes fórmulas para adaptarse a los procesos más disruptivos de la nueva era digital. La pieza clave de esta compleja ecuación es la colaboración entre la agilidad de las startups y la fuerza de las grandes empresas. Sin embargo, algo falla en esta fórmula, porque el entendimiento entre ambos no siempre funciona.

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Así surge un concepto que pretende ser el revulsivo para la innovación en las grandes organizaciones: los llamados Corporates Venture Building. Se trata de una reformulación de las llamadas aceleradoras corporativas para crear un ecosistema de innovación en torno a las grandes empresas. Y ante este auge, esta semana, en el Barcelona Startup Congress protagonizaron una de sus mesas redondas.

En este evento, Luz López, directora de ecosistemas de Más Empresa de la Fundación Ibercaja, señalaba que con esta derivada de la innovación abierta “se intenta introducir un modelo de innovación en las organizaciones” en diferentes niveles de profundidad.

En su opinión, para conseguir que una gran corporación asuma la importancia de la innovación se precisa de “líderes abiertos que creen organizaciones abiertas y con personas abiertas”. De este modo, serán “capaces de comprender las oportunidades que ofrece” este modelo de innovación abierta.

En este sentido, Xavier Moreno, director de Operaciones de Marketing y Ventas de Ricoh, incidía en la necesidad de “crear una cultura innovadora” dentro de las organizaciones. Para asentar este modelo de operar queda un “largo camino a recorrer”.

Un proceso de aprendizaje

“Más allá de generar células o determinados espacios dedicados” a innovar y colaborar con startups en el desarrollo de proyectos, hay que recordar a estos equipos que, al menos, se debe exigir un mínimo aprendizaje.

De este modo, al lograr un proceso de aprendizaje, se puede gestionar las frustraciones que se pueden generar en caso de fracaso de un proyecto, aseguraba Moreno en una intervención en esta mesa redonda.

De hecho, López de Ibercaja insistía en este aspecto, porque para conseguir esta transformación en la mentalidad de líderes empresariales y de las organizaciones es fundamental el “aprendizaje”. Por ejemplo, a través de “compartir espacios” entre startups y grandes empresas, porque esto “ayuda mucho a comprender a la otra parte”.

López se refiere a que “la organización deje un espacio de hibridación con startups”, así como que la empresa se traslade a un entorno con procesos diferentes, como los de estas firmas emergentes. “Con el emprendimiento de forma aislada no se aprovecha del todo la oportunidad de la innovación, porque la corporación y la startup se necesitan” en este proceso.

Creatividad a través del talento diverso

Y esto es algo que valoraba Pablo Valderrama, gestor del 3D Factory Incubator. Para fomentar, por ejemplo, el intraemprendimiento, hay que “combinar la figura de un líder innovador con el conocimiento de lo que hay internamente en la empresa”. En este aspecto, es esencial “dar publicidad” a las herramientas y mecanismos que existen para convertir a los trabajadores en intraemprendedores.

Para fomentar este cambio de mentalidad en las empresas y abrir la mente hacia la innovación, Veronique Barlagne, fundadora y CEO de Baruch Consulting, recomendaba atraer a un “talento más diverso e inclusivo” que aportará diferentes niveles de creatividad e innovación en los equipos.

Por último, Dionís Guzman, director en Barcelona de ISDI Digital & Institute for the Future, el “principal escollo” a la innovación en las grandes corporaciones “es la inercia”, lo que tildaba de “arma de destrucción masiva de la innovación”.

Así, apostillaba el mensaje común: “Para poder activar el valor de la innovación en los directivos y líderes de una empresa hay que hacerlo desde el aprendizaje, desde la ignorancia consciente, para así modificar pautas y comportamientos”.