Juan Esteban Poveda
Publicada
Las claves

El precio medio en origen de los aceites de oliva cae ya por debajo de los 3,5 euros por kilo. La Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) sostiene que con esa cotización el 75% del olivar está vendiendo ya a pérdidas o al borde de la rentabilidad.

Según reza en un informe, al que ha accedido este periódico, bajo la dirección de José María Penco, "si hace una década 3 euros por kilo era un buen precio, hoy está superado por el encarecimiento de la mano de obra, la energía, el agua, los fertilizantes, la maquinaria y costes fiscales y laborales".

Por categorías, el virgen extra ahora está en 3,8 euros por kilo, el virgen apenas se sostiene sobre la barrera de los 3 y el lampante ha caído a 2,95.

El estupor entre los productores es mayor aún al analizar la evolución de la campaña. Según datos del Ministerio, el virgen extra arrancó en octubre pasado a 4,3 y llegó a marcar 4,5 euros poco después.

Pero desde principios de año comenzó a caer. Y no ha parado, pese a que todos los cálculos indican unas existencias muy justas para abastecer el mercado.

¿Y los costes? Varían mucho en función del tipo de plantación. Según el estudio de AEMO, oscilan entre los 5,31 euros/kilo en olivar de secano en montaña y los 3,07 de otro con riego y en seto.

La subida media de costes desde el último estudio de 2023 ha sido cercana al 12 %. "En solo tres años", insisten en AEMO.

Y ese 12% se acumula a otro 48% en los primeros años de la década, duramente afectados por la crisis energética y de materias primas provocada por la guerra en Ucrania.

El estudio sitúa el coste de producción del aceite en 5,31 euros/kilo en el olivar tradicional no mecanizable de secano (olivar de montaña), 4,55 en el tradicional mecanizable de secano y 4,18 en el tradicional mecanizable de regadío.

Incluso en los sistemas más eficientes, como el olivar intensivo y en seto, los costes se sitúan ya por encima de los 3 euros: 3,52 en intensivo de secano, 3,19 en intensivo de regadío, 3,29 en seto de secano y 3,07 en seto de regadío.

Estos costes incluyen los gastos de explotación, molturación, la renta de la tierra y la amortización de la inversión.

Todo el olivar tradicional -alta y baja pendiente, riego y secano- y el olivar intensivo de secano "están ya con costes superiores al precio actual del aceite". En superficie, más de un 75% del olivar español.

“Tan solo el olivar intensivo de regadío y el olivar en seto (secano y regadío) disponen de cierto margen, aunque cada vez más reducido”, asegura el estudio.

Las cifras de AEMO hay que matizarlas porque en gran parte de las explotaciones tradicionales pequeñas la mano de obra, un gasto importante, es del propietario o de la familia, especialmente para la recogida.

Y además el productor cuenta con un ingreso no computado en el estudio, como es la PAC.

La grasa vegetal

Pero los cálculos de AEMO sí reflejan un grave problema en lo que perciben buena parte de los olivareros por la grasa vegetal más saludable y pilar de la dieta mediterránea.

Los productores se habían conjurado para defender los 4 euros por kilo para el virgen extra como una línea roja. A finales de mayo ya había operaciones por debajo de esa cotización, hasta los 3,8 actuales. Una caída que los productores no entienden con la lógica de la oferta y la demanda.

Según datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), a finales de mayo las existencias disponibles en el mercado eran de 774.988 toneladas.

Los productores (almazaras) tienen en sus bodegas 506.972 toneladas y los envasadores 261.498, con un pequeño resto en los depósitos de Patrimonio Olivarero.

En mayo las salidas superaron de nuevo las 90.000 toneladas, sin considerar las importaciones, lo que confirmaba el buen ritmo de comercialización.

Con cuatro meses completos aún de campaña de comercialización -cinco y medio hasta que en noviembre entre una cantidad considerable de aceite nuevo- y un ritmo medio de salidas mensuales (con importaciones) de más de 100.000 toneladas, queda el aceite justo para un enlace de menos de 300.000 toneladas.

Así que con las existencias tan justas para la campaña, nadie entiende que los precios sigan picando hacia abajo.

Por tanto, la alarma entre los productores es evidente con continuas llamadas a la calma por parte de todos.

Sobre todo porque, según sostienen, el mercado demostró años atrás, durante dos campañas de sequía consecutivas, que está dispuesto a pagar por el aceite muy por encima de los 3,5 euros actuales de media para las distintas categorías.