Bruselas

La cerveza no va a tener una etiqueta de advertencia que indique que el consumo del alcohol es cancerígeno. Así lo ha anunciado este jueves la jefa de la delegación española del Grupo Parlamentario Popular en Bruselas, Dolors Montserrat.

Durante una reunión que el grupo parlamentario ha mantenido con el sector cervecero español, Montserrat ha explicado las autoridades europeas han cambiado de idea y que "de momento" no está prevista ninguna modificación relativa al etiquetado de las bebidas alcohólicas.

El anuncio ha agradado al sector que, desde hace varios años, ha recibido presiones europeas para cambiar el etiquetado de la cerveza. La modificación se preveía que iba a estar enmarcada dentro del nuevo Reglamento FIC (Food Information to Consumers) que va a ponerse en marcha en 2023.

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Según han explicado desde el Partido Popular, el último documento del plan de trabajo presentado el pasado 18 de octubre ha eliminado esta solicitud que llevaba por bandera el responsable del grupo de trabajo (Task Force) del Plan Europeo para Vencer el Cáncer, Martin Schuppe de la DG SANTE en Luxemburgo.

Es por ello que el grupo parlamentario popular se ha comprometido con los cerveceros para seguir trabajando por si, haciendo gala de su "libertad e independencia", el grupo de trabajo decide implementar, a posteriori, alguna modificación en este aspecto.

El contexto de esta futura nueva etiqueta ha preocupado mucho a los cerveceros que se han sentido atacados. En España no es un sector baladí, nuestro país es el tercer país productor de cervezas y el segundo país en consumo total de cerveza.

El reglamento vigente, modificado en 2011, no incluye al alcohol como una sustancia que tienen que tener en su etiqueta advertencias específicas sobre los impactos para la salud.

La propuesta inicial del grupo de trabajo era que, aprovechando el cambio del nuevo reglamento del FIC (Food Information To Consumers), incluir una etiqueta en la que se advirtiera que el alcohol es cancerígeno.

Irish Bill

Pero esta nueva modificación el etiquetado no es el único reto al que se enfrenta el sector de la cerveza. El Gobierno irlandés presentó el 21 de junio una propuesta llamada Irish Bill por la que sería obligatorio etiquetar la cerveza con advertencias sobre los daños del alcohol para la salud.

El próximo 9 de noviembre está prevista una reunión dentro de la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo con la comisaria Kyriakides y, allí, se podrá saber si este etiquetado incluye todo tipo de bebidas con graduación alcohólica o excluye a algunas como el vino o la cerveza.

Jacobo Olalla, director general de Cerveceros España, ha tachado la ley irlandesa de "muy mala precedente". "No se puede permitir que un estado miembro valla por libre. Es un disparate sin evidencia científica".

Las repercusiones del Irish Bill en la importación de cervezas no son cosa de poco. Obligarían al sector a hacer envases diferentes sólo para este país en los que se especificaran esas advertencias y eso, para algunas casas cerveceras, es "inasumible" económicamente.

En estos momentos ya son ocho los países que se han plantado en contra del proyecto irlandés por considerarlo una "violación al libre comercio".

El argumento del Partido Popular Europeo es que la cerveza supone un peso muy importante en el desarrollo agrario y productivo de España, así como parte esencial de la dieta mediterránea. "Es un alimento", reiteraba Dolors Montserrat.

Plan Europeo contra el Cáncer

Hay que recordar que, durante el desarrollo del Plan Europeo contra el Cáncer, el grupo parlamentario popular ha "logrado" grandes objetivos que benefician al sector cervecero.

"Hemos evitado la criminalización del consumo de alcohol manteniendo una distinción entre el consumo abusivo y el moderado. También que el consumo de alcohol no se ponga al mismo nivel del tabaco", ha añadido.

En otro orden de cosas, en su lucha contra el semáforo nutricional NutriScore, Montserrat ha recordado que han eliminado las referencias a todo tipo de alcohol dentro del etiquetado nutricional promovido por Italia y que perjudica gravemente a la dieta mediterránea.

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El grupo parlamentario popular, como la parte socialista del Gobierno de Pedro Sánchez, pretenden que NutriScore no sea el semáforo nutricional único en el viejo continente.

Es por ello que Dolors Montserrat ha informado que van a intentar proponer que sea la EFSA (autoridad de salud pública europea) la que prepare el esquema de evaluación de medicamentos que considere "científicamente el valor nutricional y el aporte saludable de los alimentos".

"Lo elevamos ante la Comisión, pero no pasó de allí. Seguiremos luchando", ha añadido.

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Precisamente con lo que respecta a la dieta mediterránea, la portavoz de los populares españoles en Europa ha hecho gala de haber incluido la referencia al consumo de cerveza como un concepto de la dieta mediterránea.

"Hemos logrado que sea mencionado en el plan una referencia concreta de lo que es una dieta saludable que incluye un consumo moderado de alcohol asociado a la alimentación sana y un estilo de vida saludable", ha concluido.

Adaptación Española

Este tipo de proyectos como la estrategia europea contra el cáncer suelen tener su adaptación a la regulación europea. Prueba de ello fue la Estrategia de Salud Cardiovascular del sistema sanitario español que se aprobó en abril del 2022 y tuvo una gran repercusión en los medios.

Tal y como adelantó EL ESPAÑOL, el proyecto de la ministra de Sanidad, Carolina Darias, recomendaba dentro de su faceta de promoción y prevención ciudadana, acciones como "colaborar con establecimientos de restauración" para promover la dieta mediterránea como modelo de alimentación cardiosaludable "sin incluir en ella el consumo de alcohol".

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Un proyecto que se remitió a las comunidades autónomas a primera hora de la mañana, pero que, cuando llegó a aprobarse horas más tarde, eliminó ese apartado.

El documento inicial llamaba a "colaborar con establecimientos de restauración para promover la dieta mediterránea como modelo de alimentación cardiosaludable, sin incluir en ella el consumo de alcohol". Pero al final habló de "colaborar con los establecimientos de restauración para promover la dieta mediterránea como modelo de alimentación saludable".