Pablo Sierra, director de Acceso a Mercado y Asuntos Corporativos de Takeda.
Takeda alerta de la batalla entre países por los derivados del plasma: "España tiene que ser competitiva"
La compañía defiende una innovación que mejore el día a día de los pacientes.
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Los medicamentos derivados del plasma son más complejos que otros tratamientos. La principal diferencia está en su materia prima. Se elaboran a partir del plasma de la sangre, un recurso limitado.
A ello se suma un proceso de fabricación muy complejo. Una combinación que limita la cantidad disponible y hace que países, como España, compitan por acceder a estos medicamentos y garantizar su suministro.
Así lo ha explicado Pablo Sierra, director de Acceso a Mercado y Asuntos Corporativos de Takeda, durante su intervención en el VII Observatorio de la Sanidad ‘Sanidad 2030, del diagnóstico a la acción’, organizado por EL ESPAÑOL-Invertia.
Sierra ha puesto el foco en uno de los principales retos de estos medicamentos. Al ser productos escasos, los países compiten por atraer su suministro, por lo que España necesita ofrecer unas condiciones que permitan asegurar su llegada a los pacientes.
Sin embargo, el directivo considera que el precio no puede ser el único criterio para decidir sobre estos tratamientos. También hay que valorar qué aportan al paciente y cómo pueden mejorar su día a día.
El ejemplo más claro está en las inmunoglobulinas. Un paciente que recibe una inmunoglobulina por vía intravenosa tiene que acudir al hospital para recibir el tratamiento. Estas visitas pueden durar entre dos y cinco horas.
La situación cambia con la administración subcutánea. El paciente puede recibir el tratamiento en su propia casa y evita el desplazamiento al hospital.
Pablo Sierra, director de Acceso a Mercado y Asuntos Corporativos de Takeda
Para Sierra, este cambio debe considerarse innovación. Y es que tal y como asegura el director no se trata únicamente de mejorar los resultados clínicos. La forma de administrar un medicamento también puede mejorar la vida del paciente.
No obstante, este modelo tampoco es nuevo para el sistema sanitario español. Sierra ha recordado el trabajo del Hospital Gregorio Marañón con la hospitalización domiciliaria.
Según ha señalado, el centro puso en marcha un proyecto de este tipo en 1981. Y en la actualidad, 130 hospitales españoles siguen este modelo.
Asimismo, el ahorro de tiempo es otro de los factores que Takeda pide tener en cuenta. Sierra ha hablado de hasta 20 horas más que una persona puede dedicar a trabajar o estudiar. Por ello, considera un error valorar los medicamentos únicamente por su precio.
Más allá del precio
Esta visión también afecta a las decisiones de inversión. Por ello, Sierra reclama un marco claro para las compañías farmacéuticas.
Las empresas necesitan saber qué criterios utilizará el sistema para reconocer el valor de los medicamentos. Entre ellos sitúa el impacto social o la reducción del absentismo laboral.
Takeda también apuesta por generar datos sobre el funcionamiento de los tratamientos fuera de los ensayos clínicos. El objetivo es comprobar su impacto en la vida real.
Sierra ha vuelto a utilizar las inmunoglobulinas subcutáneas como ejemplo, recordando que evitar una visita al hospital puede marcar una diferencia importante para una persona mayor o con dificultades para desplazarse.
El directivo también ha defendido la colaboración entre las compañías, los profesionales sanitarios y la Administración. Considera que el futuro del sistema pasa por un diálogo constante entre el sector público y el privado.
Su mensaje final ha vuelto al mismo punto. España debe analizar el valor de un medicamento a largo plazo.
"Si sólo estamos viendo el precio de un medicamento en el día de hoy y no estamos viendo todo lo que va a aportar en los próximos diez años", ha advertido Sierra, el país puede perjudicar la sostenibilidad del sistema sanitario.