Marta Villanueva, del IDIS.
Marta Villanueva (IDIS) alerta de la "epidemia silente" que supone la soledad no deseada para la salud de los mayores
La directora general de la fundación alerta de que esta situación se traduce en complicaciones sanitarias.
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¿Es la soledad no deseada una "epidemia silente" entre los mayores? Sí, según Marta Villanueva. La directora del Instituto para el Desarrollo e Integración Sanitaria (IDIS) advierte, de hecho, del impacto físico y emocional del aislamiento e insta a acelerar la integración de los servicios sociales y sanitarios para abordar estas situaciones.
El aumento continuado de la esperanza de vida (que ya alcanza los 84,01 años en España) plantea la pregunta de si esos años ganados se viven también con más calidad.
Para Villanueva, es clave el bienestar emocional y social. Durante su intervención en el VII Simposio del Observatorio de la Sanidad organizado por EL ESPAÑOL e Invertia, ha calificado la soledad no deseada como una "epidemia silente" que afecta gravemente a la población mayor y cuyo abordaje preventivo resulta urgente para la sostenibilidad del propio sistema sanitario.
Marta Villanueva, directora general de la Fundación IDIS
Pero "medir la soledad es harto complicado porque no consiste en estar solo, sino en sentirse solo", ha explicado la directora general del IDIS.
Las consecuencias del aislamiento van mucho más allá del malestar psíquico. Cuando los mayores pierden sus roles habituales y el propósito vital, se desencadenan cuadros de "ansiedad, depresión y trastornos del sueño".
Este deterioro emocional termina trasladándose al organismo. "El sistema inmunitario se debilita", favoreciendo la aparición de cardiopatías y dolencias digestivas, entre otras patologías.
A pesar de la creciente visibilidad de los problemas de salud mental, el estigma social vinculado a la soledad dificulta su tratamiento. "La gente no sabe identificarla o le da vergüenza reconocerla por el impacto que causa en su entorno", ha señalado Villanueva, quien ha insistido en la necesidad de aplicar un diagnóstico precoz que permita intervenir antes de que la salud física se resienta.
Los datos analizados por el IDIS revelan un contraste significativo según el lugar de residencia. Mientras que el 60 % de los mayores que permanecen en sus hogares experimenta soledad no deseada, este porcentaje cae al 46 % entre las personas institucionalizadas. Es decir, que están en una residencia.
La convivencia diaria, las actividades lúdicas y la compañía continuada explican esta reducción.
Un 75 % de los mayores reconoce que los recursos sociosanitarios —como residencias o centros de día— contribuyen de forma decisiva a paliar su sensación de abandono. Sin estos espacios, la presión sobre las urgencias y la red sanitaria primaria sería insostenible.
Desde el IDIS apuestan por acelerar la convergencia entre la atención social y la médica como la vía más eficaz para diagnosticar a tiempo la soledad y reducir la carga de enfermedad en la tercera edad. "La sanidad curativa debe complementarse con la prevención social. Detectar la soledad no deseada a tiempo nos evitaría un gran volumen de problemas sanitarios", ha concluido Villanueva.