Sara Herrero, secretaria general del Consejo General de Enfermería (CGE),  Marcos Domínguez, redactor de Sanidad de EL ESPAÑOL-Invertia y Sonia Aparicio, responsable corporativa  de Enfermería de Vithas.

Sara Herrero, secretaria general del Consejo General de Enfermería (CGE), Marcos Domínguez, redactor de Sanidad de EL ESPAÑOL-Invertia y Sonia Aparicio, responsable corporativa de Enfermería de Vithas. Cristina Villarino

VII Simposio del observatorio de la sanidad

Las enfermeras reclaman su sitio en el SNS en puestos de liderazgo para retener talento necesario en España

En España faltan hasta 100.000 enfermeras en el Sistema Nacional de Salud para alcanzar las ratios de los países de Europa de nuestro alrededor.

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La enfermería se ha transformado en las últimas décadas y ha alcanzado un altísimo grado de cualificación, pero el sistema no ha cambiado con ellas. Las consecuencias de no darle el espacio que merece impactan en la salud mental de estas sanitarias.

"Las enfermeras españolas son un cuerpo disciplinar que está muy formado, están especializadas, adquieren el doctorado y ahora necesita que el sistema sanitario esté a su altura", explica Sara Herrero, secretaria general del Consejo General de Enfermería (CGE).

Prevenir el agotamiento en las enfermeras a la vez que se enfrentan a su alta carga de trabajo es complicado, pero Sonia Aparicio, responsable corporativa de Enfermería de Vithas, considera que pasa por integrarlas en las organizaciones de los sistemas sanitarios.

"Hay que hacer a la enfermería partícipe en la toma de decisiones", ha destacado Aparicio. Ambas enfermeras han intervenido en el VII Simposio del Observatorio de la Sanidad de EL ESPAÑOL-Invertia en la mesa 'Déficit de enfermería, Burnout, nuevas competencias y atracción del talento'.

"Existen barreras organizativas muy importantes que evitan a las enfermeras desarrollar plenamente aspectos de su trabajo, desde asistencial hasta de gestión. Hay todavía una visión muy tradicional, pero hay que abrirles las puertas", ha denunciado Herrero.

El lugar de las enfermeras

Esta profesional señala que se está desaprovechando una inversión muy potente en formación en Enfermería. En las universidades se invierte en dotarlas de habilidades que luego el sistema no les permite poner en práctica. "Y repercute en las personas", ha señalado.

Aparicio coincide: "Hay una brecha entre la cultura de las organizaciones y la forma de dirigirlas y trabajarlas más allá de la capacitación de las enfermeras. Las enfermeras estamos preparadas para asumir posiciones de liderazgo. Sólo tienen que darnos la oportunidad".

"El ratio de enfermeras que hay en España es mucho menor que en Europa. Faltan 100.000 enfermeras más en España y esto repercute en el ciudadano", añade Herrero, que apunta que dejar desarrollar su potencial a las enfermeras dará como resultado una mejor salud.

Las nuevas generaciones han expresado un deseo por tener una mejor conciliación con la vida laboral. "Son una oportunidad para los gerentes, los dirigentes y los gobernantes de las instituciones para equilibrar sus expectativas y las de los nuevos trabajadores jóvenes", ha dicho Aparicio.

Conversación a dos. Déficit de enfermería, Burnout, nuevas competencias y atracción del talento

La experta ha reivindicado que no se trata de peores trabajadores por el hecho de que quieran conciliar ni tampoco están menos formados. "Quieren encontrar una institución que les facilite desarrollar su carrera profesional y que les incluyan en las decisiones".

En resumen, que ocupen su lugar. "Las enfermeras tienen que pasar de vivir pendientes de turnos, de incidencias… tienen que tener una vida personal y una vida profesional organizada dentro de los ámbitos que a ellas les corresponden", ha dicho Herrero.

"Una profesión retiene trabajadores cuando estos se sienten parte del sistema", ha seguido Herrero. Ambas ponentes vuelven a poner sobre la mesa las barreras que encuentran las sanitarias y que tienen mucho que ver con una cultura arraigada que las hace de menos.

"Sigue habiendo una mentalidad que no quiere dar cabida al desarrollo competencial de otros roles profesionales. Dicen 'siempre se ha hecho así' y la enfermería no opta a cargos de liderazgo. Las enfermeras están deseando aportar ese valor al sector sanitario", ha dicho Aparicio.

El tiempo de demostrar la valía de las enfermeras ya ha pasado, ha dicho Herrero, y las competencias a las que no están optando son de ellas por legislación. "No pueden estar ocupando un lugar en un sistema anticuado teniendo formación para más", ha añadido.

"En las universidades se estudia gestión y liderazgo. Eso no se hacía cuando estudié yo", ha dicho Aparicio. "Esas habilidades, teóricas y prácticas, ya están disponibles para las enfermeras".

La mayoría de las enfermeras no se quedan en el grado, según Herrero, y todas tienen el poder de decidir hacia qué rama quieren orientar su labor asistencial. "Pero siguen existiendo muchas trabas, hay ocupaciones vetadas", ha denunciado.