Murcia

El tamaño de la medusa parecía el de un alien. "Es la más grande que he visto en mi vida", tal y como corrobora Víctor Marín, un turista que está disfrutando de sus vacaciones en Mazarrón y que ha inmortalizado un ejemplar que solo se encuentra en el Atlántico: una Rhizostoma luteum que pesaba unos 40 kilos. "A ojo, medía unos setenta centímetros". 

El avistamiento se produjo este miércoles, pasadas las 13 horas, en la playa de Bahía: una de las más turísticas de Mazarrón y que está situada al suroeste de esta localidad murciana. "Estoy de vacaciones con la familia, me marchaba de la playa con mi mujer y mi hija, cuando de pronto se armó un revuelo en la orilla y me acerqué a ver qué estaba pasando porque tenía curiosidad", según explica Víctor: un turista procedente de Leganés.

"Dos bañistas estaban sacando una medusa con la ayuda de una bolsa de plástico muy grande". El ejemplar en cuestión, de inmediato, comenzó a acaparar la atención de decenas de turistas y hasta la zona se acercaron un par de socorristas. "Me puse a grabar la medusa con el móvil y a hacerle unas fotos porque les costaba arrastrarla y se veía enorme, conforme la estaban sacando del agua. Era un bicho".

Víctor Marín grabó una medusa de 40 kilos en la playa de Bahía en Mazarrón.

EL ESPAÑOL-ODS ha facilitado el vídeo realizado por Víctor Marín a Julio Más, para que analice las imágenes este científico retirado que durante cuarenta años desarrolló su carrera en el Instituto Español de Oceanografía, siendo su director durante doce años, y que es experto en medusas porque realizó varios trabajos sobre estos organismos primitivos.

"Del visionado de las imágenes, por las características del ejemplar, se desprende que se trata de una Rhizostoma luteumuna medusa de aguas atlánticas", tal y como aclara el científico Julio Más, sobre un avistamiento que ha despertado una gran expectación entre los miles de turistas que disfrutan de las espectaculares playas de Mazarrón. "Es una especie que es poco común verla en el Mediterráneo y que se dio por desaparecida hace setenta años porque no se veían ejemplares".

De hecho, en el verano de 2021, su repentina aparición en Cádiz causó cierta alarma entre los turistas, provocando que en las playas de Chipiona, Rota o El Palmar se cambiase el color de las banderas para alertar a los bañistas, al tratarse de una medusa inusual por su enorme tamaño y porque no es habitual encontrarla en el Mediterráneo. "Es una especie de zonas oceánicas", tal y como corrobora Julio Más.

"Tiene los tentáculos oscuros, parecidos a los de la carabela portuguesa, pero no es venenosa", según aclara este científico que participó en el Proyecto Eurogel, con investigadores de varios países, para analizar poblaciones de medusas desde el Mar Menor hasta los fiordos noruegos. "La Rhizostoma luteum se diferencia de la carabela portuguesa en su tamaño, puede medir más de un metro, y tiene forma de caparazón, a diferencia de la otra especie de 40 centímetros y con forma de vela".

Los turistas de la playa de Bahía en Mazarrón, este miércoles, contemplando el enorme ejemplar de medusa de aguas atlánticas. Víctor Marín

Basta con consultar la Wikipedia para comprobar que el avistamiento ocurrido en la playa de Bahía en Mazarrón es excepcional, ya que desde el descubrimiento de la Rhizostoma luteum en 1827, solo ha sido mencionada en la literatura científica en seis ocasiones debido a la dificultad para encontrar poblaciones y fotografiarlas. "La última vez que vi una en Murcia fue en La Azohía hace quince años", ejemplifica Julio Más.

- ¿Cómo es posible que haya aparecido este ejemplar de Rhizostoma luteum en una playa de Mazarrón?

- Julio Más: Es una especie de mar abierto y puede haber terminado en Mazarrón por un cambio de corrientes y por el viento porque esta medusa tiene poca capacidad de movimiento. El viento de poniente puede haberla traído desde el mar de Alborán.

- ¿El tamaño que tenía esta medusa es el habitual de su especie?

- Julio Más: La Rhizostoma luteum es una medusa a lo bestia. Puede pesar más de 40 kilos porque el 95% es agua. En realidad, es como una gelatina.

Aunque de dulce tiene poco y lo mejor es no tocarla porque es urticante: puede causar irritaciones. Lo más recomendable es alejarse y no sacarla del agua porque su presencia es positiva para el ecosistema marino.