Lorca

La fauna de la Región de Murcia tiene nuevo rey: el lince. Cuatro décadas después de su desaparición del catálogo regional de especies, a las 10.29 horas de este jueves 2 de marzo, EL ESPAÑOL-ENCLAVE ODS ha sido testigo del regreso de este depredador, elegante y sibilino, con la suelta de tres ejemplares en un paraje de las pedanías altas de Lorca que está próximo al histórico Pantano de Puentes que ordenó construir el rey Carlos III.

El presidente murciano, Fernando López Miras, con la ilusión propia de un niño, ha sido el encargado de abrir las jaulas de 'Tahúlla', una hembra, y de 'Tiko', un macho. "Estamos emocionados", ha subrayado López Miras. "Esto es histórico". Y tanto que sí porque ha pasado una década desde que el Gobierno de la Región de Murcia se sumó al Proyecto Life Lynxconnect para recuperar la población de lince ibérico en España y Portugal. 

"Detrás de esta suelta de ejemplares hay muchos años de trabajo de campo porque se sigue un protocolo de selección de espacios en el que se miden catorce variables", según aclara Javier Salcedo, coordinador del Plan de Recuperación del Lince Ibérico en Andalucía y director de Life Lynx Connect. Este biólogo se ha desplazado a tierras lorquinas para supervisar la liberación del macho 'Tiko' y de las hembras 'Tahúlla' y 'Torrealvilla'.

[Los virus que golpearon Doñana y aún amenazan al conejo europeo, el único alimento del lince ibérico]

"Estos animales nacieron en 2022 en el Centro de Cría de la Olivilla de Santa Elena, en Jaén, y a ese año le corresponde la 'T'", según explica el biólogo Javier Salcedo. "Por eso, todos sus nombres empiezan con esa letra". La otra curiosidad sobre el origen de la denominación que tienen estos tres ejemplares que se han soltado de manera escalonada, viene dada por el original modo de elección que se ha seguido y que ha detallado el presidente de Murcia, Fernando López Miras: "Un millar de escolares se han encargado de elegir sus nombres en una encuesta".

El presidente de Murcia, Fernando López Miras, y el consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, este jueves, en la suelta de linces en Lorca.

En la mencionada encuesta solo se podía escoger entre expresiones y topónimos murcianos. De ahí, por ejemplo, que 'Tahúlla' aluda a la unidad de medida que se emplea en la huerta del Segura, para determinar la extensión de una superficie agraria, o que 'Torrealvilla' sea un guiño a una de las pedanías del extenso término municipal de Lorca. 

El reloj marca las nueve de la mañana, de un jueves presidido por rachas de viento gélidas que no logran enfriar la ilusión de la pequeña expedición que partirá desde el Centro de Emergencias Lorca-Norte, situado en la pedanía de Zarcilla de Ramos. El punto de destino es un paraje en el que se llevará a cabo una suelta blanda: los linces no llegan al año de vida y por eso, serán liberados en un espacio cercado. En una hectárea de terreno tendrán garantizada el agua y las presas para desarrollar su instinto depredador, aclimatándose a su nuevo ecosistema murciano.

EL ESPAÑOL-ODS se sube en el todoterreno en el que viaja el biólogo Javier Salcedo, para cubrir un trayecto de menos de media hora, por un camino rural, plagado de baches, en el que el periodista aprovecha para entrevistar a uno de los profesionales que ha sido clave para que el último censo de lince ibérico arroje la cifra de 1.365 ejemplares que ya campean a sus anchas por suelo portugués y español.

"En el próximo censo estamos seguros de que superaremos la cifra de 1.400", tal y como avanza esperanzado. "Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y el Parque Natural del Valle de Guadiana en Portugal son los puntos donde mayor cantidad de linces se pueden encontrar".

Los agentes de medio ambiente en el Centro de Emergencias Lorca-Norte, situado en la pedanía de Zarcilla de Ramos, antes de subirse a los todoterreno para llevar a la expedición a los recintos de suelta blanda de lince ibérico. Badía

Pregunta: Javier, ¿por qué motivo se ha escogido para esta suelta un paraje de las pedanías altas de Lorca?

Respuesta: De las catorce variables del protocolo, hay dos que son excluyentes y si no se dan, esa zona queda descartada para la suelta de ejemplares. Una de ellas es la abundancia de presas. El lince es un especialista trófico, depende del conejo, y debe tener asegurada la presencia de dos conejos por hectárea. La otra condición clave es la estructura que debe tener el hábitat: el 20% de la superficie, debe contar con una cobertura de matorral con un mínimo de cincuenta centímetros de altura.

Tales requisitos los cumple de sobra esta zona del término municipal lorquino. Hay constatada la presencia de 21,85 letrinas de conejo por cada kilómetro, o lo que es lo mismo, una media de 2 a 4 ejemplares de Bugs Bunny silvestres por cada hectárea. De modo que el lince tiene garantizada su dieta porque depende en un 80% de este mamífero de pelaje denso y orejas largas. El 20% restante lo aportan desde las perdices hasta los zorros, pasando por los muflones.

La orografía es ideal para el campeo, ya que se alternan extensas llanuras con zonas montañosas que conectan con el Parque Natural de la Sierra de María-Los Vélez: un espacio protegido que pertenece a la vecina provincia de Almería. El paisaje está marcado por matorrales y pinos autóctonos, así como troncos huecos y casas en ruinas que este felino puede utilizar como refugio.

P.: ¿Qué supondrá para el equilibrio ecológico de esta zona la irrupción de una nueva especie?

R.: El lince es un predador top y permitirá controlar poblaciones de otros carnívoros que pueden estar disparadas, como los zorros, las ginetas o los conejos. Además, contribuye a hacer más rico el ecosistema, más resiliente y ayuda a su conservación porque contribuye a su equilibrio.

Falta un minuto para las diez de la mañana, cuando los seis agentes de medio ambiente aparcan sus todoterreno cerca de una casa en ruinas: síntoma de la despoblación que sufre esta zona de Lorca. A unos metros, se encuentra uno de los dos cercados donde se llevará a cabo una suelta blanda. Las sonrisas nerviosas marcan el ambiente de la pequeña expedición, consciente de que va a asistir a un día que pasará a la historia porque el lince ibérico se extinguió en la Región de Murcia en los años ochenta, cuando fueron vistos los últimos ejemplares en la Sierra de la Pila de Fortuna.

La comitiva de periodistas, alcaldes pedáneos, representantes de colectivos ecologistas y cazadores, este jueves. aguardando a la liberación de los linces ibéricos. Badía

Varios alcaldes pedáneos de Lorca, representantes de colectivos ecologistas, como ANSE, de la Federación de Caza de la Región de Murcia, o miembros de asociaciones scout, desenfundan sus móviles para inmortalizar la liberación, mientras el personal del Palacio de San Esteban advierte con tono serio: "No se puede salir de la zona precintada". Es importante no estresar a los dos ejemplares que aguardan en sus jaulas, dentro de una furgoneta blanca, custodiados por una pareja de veterinarios que han mimado hasta el último minuto a 'Tahúlla' y 'Tiko'.

De esta pareja felina dependerá la mitad del futuro de su especie en territorio murciano. La otra mitad será responsabilidad de 'Torrealvilla', liberada una hora antes, en otro cercado, a la espera de que el próximo lunes llegue su compañero de vida procedente de Portugal: 'Tejo'. La seguridad es máxima en estos dos puntos de suelta blanda, al estilo Guantánamo: vallas metálicas de varios metros de altura, torretas, cámaras de seguridad, y vigilancia 24 horas de los agentes de medio ambiente.

'Tahúlla', una hembra de lince ibérico, en la jaula en la que ha sido transportada hasta Lorca.

"Lorca es mi pueblo", remarca el presidente regional, Fernando López Miras, antes de acercarse a la furgoneta. El dirigente autonómico se siente doblemente feliz por ser el encargado de subir la trampilla de las jaulas y de que eso encima se produzca en la tierra que le vio nacer. Los veterinarios abren la compuerta trasera y sacan la primera jaula metálica, cubierta por las banderas de Europa y de la Región de Murcia.

Cuando López Miras levanta una de las enseñas, 'Tahúlla' empieza a ronronear, y ese sonido genera un notorio murmullo en la zona precintada. "Es impresionante", resume el consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez. Cuatro agentes de medio ambiente cargan con la jaula de 'Tahúlla', mientras que Fernando López Miras ayuda a los veterinarios a coger el habitáculo de 'Tiko', más pesado al ser un macho.

[Paul Lister, el filántropo inglés que salvará los ecosistemas españoles]

"¡Cómo ruge!", clama uno de los integrantes del reducido público, al que se le muestra este ejemplar antes de llevarlo al cercado de suelta blanda. A las 10.29 horas del 2 de marzo 2023: una pareja de linces vuelve a dejar su huella en la comunidad murciana. Nada más ser liberados, se produce la primera anécdota: la hembra, presumida ella, se pasea por todo el frontal del vallado, provocando un tsunami de fotos y vídeos entre el respetable.

'Tahúlla', una hembra de lince ibérico, este jueves, paseando junto a la zona vallada.

A partir de ahora, se hará un seguimiento milimétrico a 'Tiko', 'Tahúlla', 'Torrealvilla' y 'Tejo' porque los cuatro llevan collares con GPS y VHF. "Están configurados para durar dos años y arrojar hasta 24 posiciones diarias para monitorizar cada lince", según precisa el biólogo Javier Salcedo.

También se ha instalado en la zona un sistema de fototrampeo -con sensores infrarrojos- que detectan el movimiento y hacen fotos automáticamente para evaluar el nivel de desarrollo de cada ejemplar, su condición física, si padece alguna enfermedad, si se reproduce... "Además, les hacemos un seguimiento no invasivo, consistente en recoger excrementos para sacar su perfil genético, ya que una de las amenazas de esta especie es su baja diversidad genética y tenemos que gestionarla para intentar que los cruces sean óptimos en los centros de cría", advierte el director de Life Lynx Connect.

De hecho, un genetista ha sido el encargado de seleccionar a estas dos parejas, compuestas por 'Tiko' y 'Tahúlla', y por 'Torrealvilla' y 'Tejo', con el objetivo de contribuir a diversificar su genética porque estos ejemplares murcianos tienen un ADN distinto a los liberados en otras autonomías. "Cada lince tiene un patrón único de manchas en su pelaje, cuenta con una librea diferente al resto, y eso también nos permite identificarlos de manera individual". 

P.: ¿Cuál es el reto a partir de hoy en la Región de Murcia?

R.: El objetivo de cualquier área de reintroducción es llegar a una población viable y autosostenible de lince ibérico. Nosotros vamos buscando dos hitos. El primero, lograr un núcleo incipiente, compuesto por cinco hembras territoriales. Y el segundo, conseguir un núcleo consolidado, integrado por quince hembras, lo que permitiría que se pueda llegar a contar en Lorca con una población de entre 60 y 65 ejemplares. A partir de 2024, a lo mejor podremos obtener la primera camada.

Javier Salcedo, coordinador del Plan de Recuperación del Lince Ibérico en Andalucía y director de Life Lynx Connect. Badía

La proliferación de esta especie en las pedanías altas lorquinas, sin duda, ayudaría a contrarrestar la despoblación que sufren porque supondría un atractivo para el turismo rural y ecologista. También sería un gancho para los aficionados al senderismo o al ciclismo. Para dar viabilidad al lince hay que prevenir los principales factores que causan la mortandad de estos ejemplares, cuya esperanza media de vida es de 14 años. Los atropellos, las jaulas trampa, el envenenamiento y los cazadores furtivos, suelen estar detrás del final trágico que sufre este mamífero carnívoro que suele pesar 12,5 kilos y que alcanza una longitud media de 80 centímetros.

"En el último año, más de cien linces han muerto en España, y casi la mitad lo han hecho por atropellos", según ha recordado el presidente murciano, Fernando López Miras. "Estos cuatro ejemplares tienen un control GPS que nos permitirá conocer sus recorridos para establecer medidas para evitar atropellos". Una de las actuaciones que previsiblemente se pondrán en marcha, como en otras autonomías, podría ser el diseño de corredores seguros y el vallado de zonas próximas a carreteras.

"También es importante la concienciación social para que los visitantes extremen la precaución y para eso, la Consejería de Medio Ambiente desarrollará campañas y acciones divulgativas", según ha resaltado el jefe del Ejecutivo autonómico."Nuestra idea es alcanzar quince hembras reproductoras, en el menor plazo posible, para asegurar un núcleo de población estable del lince ibérico en la Región de Murcia".

[El naturalista José Luis Gallego: "El centro de cualquier ciudad es un espacio que le hemos okupado a la naturaleza"]

De momento, hasta el mes de abril, 'Tiko', 'Tahúlla', 'Torrealvilla' y 'Tejo', se aclimatarán al nuevo ecosistema en sus respectivos recintos cercados, que están equipados con charca, entramados, espacios de refugio y muchas presas vivas. Pasado ese periodo, se llevará a cabo la suelta dura: su puesta en total libertad. De forma que se iniciará un nuevo ciclo de suelta blanda porque los dos cercados de alimentación suplementaria de Lorca serán ocupados por otros cuatro ejemplares.

El Gobierno de la Región de Murcia ha invertido 400.000 euros y la Unión Europea, un total de 600.000 euros, con la esperanza de que estos ocho linces ibéricos generen una población estable en la comunidad murciana, como ha ocurrido en Andalucía, Castilla – La Mancha y Extremadura. "Este proyecto pretende dejar un legado ambiental a las próximas generaciones que sea mejor que el que nos encontramos nosotros", tal y como ha concluido López Miras.

'Tiko', el ejemplar macho de lince ibérico que ha sido liberado este jueves en Lorca. Alfonso Durán

Una vez liberados 'Tiko', 'Tahúlla', 'Torrealvilla' y 'Tejo', se desconoce si permanecerán por las pedanías altas de Lorca, ya que los machos son exploradores y su instinto predador los puede llevar a meterse en suelo almeriense. Las hembras, en cambio, son más territoriales y defienden un perímetro para sus camadas que suele abarcar de 200 a un máximo de 600 hectáreas. Lo que está claro es que la extensión definitiva de la zona de campeo del 'lince murciano', dependerá de los conejos: cuanto más se concentre la población de estos mamíferos orejudos, menos extensión de terreno ocupará este felino para cazar, y viceversa.

Puede dar fe de ese comportamiento en su expansión, Rodrigo Serra, coordinador del Programa de Conservación Éxito y director del centro de cría en cautividad de Silves en el Algarve, por cuyas manos han pasado camadas y camadas de linces. "He criado 154 ejemplares", apunta con exactitud este portugués, presente también este jueves en la suelta de ejemplares en Lorca. "Para mí es un orgullo ver que después de reproducirse en cautividad en España y en Portugal, salen adelante expandiendo sus poblaciones por toda la Península Ibérica".

P.: Rodrigo, ¿cómo es el proceso de cría del lince?

R.: Hay que tener mucha paciencia y reducir al máximo el contacto con el hombre. Los linces siguen un calendario de reproducción muy estricto, el celo se produce en diciembre, la gestación se extiende durante 65 días, y los partos tienen lugar en marzo. En el centro de cría permanecen como máximo hasta los once meses de vida.

P.: ¿Qué hacen durante ese periodo de tiempo en cautividad?

R.: Los dejamos con sus madres para que aprendan a cazar con presa viva para que desarrollen sus instintos y sus técnicas de caza. El lince caza por acecho y espera, no por persecución. Seguimos un protocolo muy estricto de no contacto con los humanos, para que a final de año, los podamos dispersar en el medio natural.

P.: ¿Cuál es el promedio de éxito de este programa?

R.: Tiene un nivel de supervivencia muy alto: alrededor del 70% logra sobrevivir en los espacios naturales, después de su suelta dura. Tenemos muchas ganas de que la catalogación del lince pase de ser una especie en peligro a una vulnerable. Esperamos conseguir eso en el año 2025, cuando termina el Proyecto Lynx Connect y el Programa Éxito.

Para lograr esa meta, desde este jueves, la comunidad científica también deposita sus esperanzas en 'Tiko', 'Tahúlla', 'Torrealvilla' y 'Tejo': los linces murcianos que vuelven a campear por una autonomía de la que fueron borrados hace cuatro largas décadas.