Sede del grupo Prisa, editor de 'El País', en el centro de Madrid.

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Prisa mantiene la paz tras la ampliación de capital pese a la reducción de HSBC y los Polanco

Ningún gran inversor del grupo suscribirá las acciones que quedarán libres tras la operación que concluirá a finales de esta semana.

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El equilibrio de poderes se mantendrá intacto en Prisa. Las informaciones confirmadas por este diario indican que -tras la ampliación de capital que se cerrará a finales de esta semana- el capital restante no suscrito por algunos accionistas volverá al mercado a manos de fondos con pequeñas participaciones que no alterarán la actual composición del capital.

De esta manera, se aumenta el free float de la compañía y se evitan radicales cambios en la propiedad que pudiesen enfrentar a los dos grandes bloques que subsisten de manera relativamente pacífica en el capital de Prisa: el fondo Amber, con el 29% del capital, y el grupo de empresas e inversores articulados alrededor del Banco Santander y del presidente no ejecutivo Javier Monzón.

Los movimientos que se han venido desarrollando en los últimos días reflejan que no se producirán cambios en el capital, a diferencia de la ampliación del año pasado cuando Amber Capital se reforzó como principal accionista con un aumento de más de cinco puntos, otros accionistas como los Polanco pasaron a un segundo plano y Caixabank casi despareció como accionista relevante.

En esta oportunidad, ninguno de los principales accionistas aumentará su actual participación más allá de la suscripción preferente de las acciones que les corresponden. Es el caso de Amber que se mantendrá en torno al 29% o Santander que se quedará con su 4,1%, Khalid bin Thani Al Thani, con el 6,5% del grupo, y el empresario mexicano Carlos Fernández, con su 4%.

Aumenta el 'free float' de la compañía

En el lado de los que reducen levemente su participación encontramos a Telefónica, que reducirá su peso entre el 8% y el 9%, desde el actual 9,4%; los Polanco que bajarán desde el 8,4% hasta el 7% o HSBC que también baja su participación tras pasar de un 10,1% hasta una cifra que ronda un 7-8%. Estos movimientos se traducen en que en torno a un 5% del capital quedará liberado respecto de la actual composición accionarial.

Del lado de los que compran, el único movimiento de relevancia ha sido el del fondo Melqart que afloró un 3,3% y que -según ha podido confirmar este diario- será el único relevante que se produzca salvo sorpresa de última hora. Por tanto, no se espera que ninguno de los pesos pesados del capital se aventure a suscribir derechos fuera de los que les corresponden, por lo que se alejan los fantasmas de un enfrentamiento entre los dos grandes bloques del capital.

Las fuentes consultadas por este diario indican que este porcentaje restante liberado tras la ampliación será adquirido por fondos con pequeñas participaciones individuales. Tras concluir la ampliación de capital a finales de esta semana el número de acciones en free float -que no pertenecen a ningún accionista relevante- de Prisa aumentarán, “una situación normal y sana para una empresa”, indican las fuentes consultadas.

Se baja el nivel de tensión

En este punto, el equilibrio de fuerzas entre los actuales accionistas surgido tras la ampliación de capital es un espaldarazo para Prisa. Este periódico adelantó hace unas semanas la tensión existente entre Amber, primer accionista, y el presidente ejecutivo Javier Monzón -apoyado por el Santander- por el interés del primer directivo de diversificar el capital de la compañía con nuevas empresas que hiciesen un contrapeso a Amber.

El fondo receló de la operación, porque la vio como un movimiento de Monzón para atraer nuevos inversores fieles que le ayudasen en el medio plazo para discutirle la hegemonía al fondo, con un bloque mucho más consolidado articulado en torno al Banco Santander.

En el fondo ya habían advertido que, si no se mantenía esta paridad tras la ampliación, era probable que se avecinaran curvas. Recordemos que Amber fue el principal precursor de que Juan Luis Cebrián se marchase de la compañía después de tres décadas como gestor con poderes omnímodos... y lo consiguieron después de más de un año de guerra interna. No obstante, tras los últimos acontecimientos todo parece indicar que enterrarán el hacha de guerra.