Javier Monzón, en una imagen de archivo.

Javier Monzón, en una imagen de archivo.

Medios PRENSA

El nombramiento de Javier Monzón en Openbank incendia el consejo de Prisa

Las aguas vuelven a bajar revueltas en Prisa. El editor de El País había alcanzado la paz social tras la salida definitiva de Juan Luis Cebrián en mayo de este año, pero los últimos movimientos de su vicepresidente no ejecutivo amenazan con nublar la tranquilidad que se ha respirado en el seno del consejo de administración en las últimas semanas.

Javier Monzón es desde febrero vicepresidente no ejecutivo de Prisa, unas labores a las que sumará la de presidente no ejecutivo en Openbank, filial digital del Banco Santander. Este nombramiento y otros cambios en el consejo del banco están pendientes de recibir la autorización del Banco Central Europeo (BCE) y se enmarcan dentro de la intención de la entidad de incorporar miembros con un perfil más tecnológico, digital e internacional.

Un nombramiento que, sin embargo, no ha sido bien recibido en parte del consejo de administración de Prisa. Las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL indican que este movimiento -que han conocido por la prensa- no es compatible con el cargo de vicepresidente del grupo de comunicación. Legalmente no hay ningún impedimento, pero las fuentes consultadas advierten que mantener estos dos cargos no haría ningún bien al grupo.

Independencia de 'El País'

Indican que no sería bien visto que el vicepresidente del grupo compatibilizara su cargo con la presidencia de uno de los principales anunciantes en medios de comunicación, el core del negocio del editor de El País y Cadena Ser. Sería un ataque contra la independencia de un grupo que está en plena reconstrucción y que intenta recuperar la confianza en sus lectores y oyentes tras la etapa de Cebrián.

Un segundo elemento que advierten las fuentes consultadas es el compromiso de  Monzón de no tener otros cargos, ni mucho menos del máximo nivel, en el Santander. Unas promesas que se produjeron cuando recababa apoyos para ser nombrado vicepresidente de Prisa.

Javier Monzón fue nombrado vicepresidente no ejecutivo de Prisa en febrero de este año con el apoyo de Amber Capital -el principal accionista con el 26% del grupo- y Santander, dueño del 5% pero aval de los Polanco y Roberto Alcántara en la última ampliación de capital de la compañía.

La influencia del Santander en Prisa

Monzón es un hombre del Santander y el encargado de controlar las inversiones del banco en el primer grupo de medios español. En octubre del año pasado fue propuesto como presidente en plena guerra con Cebrián, un primer asalto que perdió por las reticencias del propio fundador de El País a ceder el poder.

No obstante, en noviembre -y ya con la salida de Cebrián decidida- fue nombrado miembro del consejo y posteriormente presidente de la comisión de nombramientos, retribuciones y gobierno corporativo. Un ascenso que culminó con su desembarco como vicepresidente no ejecutivo en febrero.

Las fuentes consultadas por este periódico indican que desde hace unos meses Monzón dirige las líneas maestras de la compañía reportando directamente con el consejero delegado Manuel Mirat. Ejerce como un presidente de facto marcando los destinos del grupo.

Un tercer consejero para Amber

En esta línea, su fichaje como presidente de Openbank podría dinamitar su posible llegada a la presidencia formal de Prisa, un movimiento que dentro del grupo se daba como seguro para los próximos meses, en especial tras la llegada del PSOE al poder, un partido político cercano a Monzón.

Con todo, la sangre no llega al río y, de momento, los consejeros descontentos con el fichaje de Monzón por Openbank no moverán ficha, más allá de manifestar en privado su descontento ante esta decisión.

Pese a ello, otras fuentes creen que se podría abonar el terreno para un nuevo enfrentamiento, en especial considerando que Amber sigue sintiéndose poco representado en el consejo. El fondo tiene dos sillones, pese a contar con casi un tercio de la compañía y su objetivo en el medio plazo es al menos tener un tercer representante.