La ministra de Economía, Nadia Calviño

La ministra de Economía, Nadia Calviño Efe

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Calviño minimiza el revés de Bruselas: "El alarmismo no se corresponde con la realidad"

La ministra de Economía apela a la confianza y sostiene que la economía crecerá al menos un 2% este año.

Bruselas

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La ministra de Economía, Nadia Calviño, ha tratado este jueves de quitar hierro al varapalo que le ha asestado la Comisión Europea al rebajar en cuatro décimas sus previsiones de crecimiento para España tanto en 2019 (del 2,3% al 1,9%) como en 2020 (del 1,9% al 1,5%). Un recorte de riqueza equivalente a 4.800 millones de euros cada año. La ministra se escuda en que Bruselas no ha tenido en cuenta los datos más recientes y en que España seguirá creciendo por encima de la media de la eurozona.

Calviño ha esgrimido las palabras del comisario de Asuntos Económicos, el socialista Pierre Moscovici, como argumento de autoridad, pese a que son los propios servicios del Ejecutivo comunitario los que han enmendado las cifras del Gobierno español.

"El propio comisario Moscovici ha señalado este vigor del crecimiento enEspaña, el hecho de que será uno de los motores de crecimiento en el futuro, este carácter más sostenible y equilibrado del crecimiento en nuestro país y también se ha mostrado muy sorprendido ante los mensajes alarmistas que pueden estar circulando que no se corresponden con la realidad", ha dicho la ministra a su llegada a la reunión del Eurogrupo que se celebra en Bruselas.

A su juicio, la discrepancia entre las cifras de la Comisión y las que maneja el Gobierno de Sánchez (que prevé un crecimiento este año del 2,1%) se deben a que, debido a la fecha de corte de las previsiones, Bruselas no ha tenido en cuenta los últimos datos disponibles. Así, el Ejecutivo comunitario calcula un crecimiento para el tercer trimestre del 0,3% pero la cifra real ha sido del 0,4%. Las estadísticas de afiliación a la seguridad social de octubre también mejoran las estimaciones del Ejecutivo comunitario. 

Para Calviño, la fuerte rebaja de la Comisión se explica porque en primavera fue excesivamente optimista y elevó su previsión al 2,3%. En contraste, el Gobierno de Sánchez se mantuvo prudente porque ya anticipaba "focos de incertidumbre" debido al brexit y la sentencia del procés. "Ahora no tenemos que caer en la sobrerreacción", se queja la ministra.  

El impacto de la sentencia del procés

Pese a la corrección de Bruselas, el Gobierno de Sánchez mantiene que la economía española crecerá al menos un 2% este año. Así lo indican todos los datos y la información que le transmiten a Calviño los empresarios con los que se ha reunido por toda España durante la campaña. La ministra también mantiene que el déficit bajará al 2%, en lugar del 2,3% que calcula el Ejecutivo comunitario.

¿Cuál está siendo el impacto económico de los disturbios desencadenados por el fallo del Supremo? "Lo que estamos viendo es que la comunidad autónoma catalana está creciendo por debajo de la media nacional. (...) No resulta descabellado pensar que nuestro país hubiera tenido un crecimiento incluso superior al que se ha registrado si no hubiéramos tenido este factor de inestabilidad, incertidumbre o tensión específico", ha respondido Calviño.

La ministra de Economía entiende que los ciudadanos "estén intranquilos" por todas las noticias sobre la inestabilidad comercial, el brexit o las guerras comerciales. Pero sostiene que las previsiones económicas de Bruselas no son en realidad tan negativas.

"Todo el mundo prevé que nuestra economía va a seguir creciendo durante 2020, que las tasas de crecimiento de nuestro país van a estar muy por encima de los países de nuestro entorno y que los fundamentos del crecimiento son más sólidos que en el pasado", ha insistido Calviño. "Todo eso tiene que llevar a actuar con confianza pero por supuesto siendo conscientes de que estamos en un contexto de ralentización y que por tanto nuestro crecimiento económico es menos dinámico".

Calviño considera "un honor" que Pedro Sánchez anunciara en el debate electoral del lunes que su intención es ascenderla a vicepresidenta económica si gana el 10-N. A su juicio, eso es una señal de que un futuro Gobierno socialista llevará a cabo una política económica "solvente, sólida, rigurosa y también coherente".