Los cambios regulatorios pasan de no preocupar nada a las empresas a ser su primer problema

Los cambios regulatorios pasan de no preocupar nada a las empresas a ser su primer problema EFE

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Los cambios regulatorios pasan de no preocupar nada a las empresas a ser su primer problema

El Barómetro de KPMG sobre empresas familiares confirma que la inestabilidad política pesa sobre el negocio de estas compañías.

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La derivada de la inestabilidad política en la regulación que afecta a la economía preocupa a los empresarios españoles casi más que la desaceleración económica, según se desprende del último Barómetro de la Empresa Familiar.

Este estudio, elaborado por la consultora KPMG y las asociaciones territoriales vinculadas al Instituto de la Empresa Familiar, pone de manifiesto que los cambios regulatorios son una de las principales preocupaciones de las empresas.

Tanto es así que aparece como el elemento más relevante para las compañías familiares con una puntuación muy elevada (71 puntos sobre 80). Muy cerca se sitúa la incertidumbre política (63 puntos sobre ese horizonte) o el aumento de impuestos (58). Elementos, todos ellos, relacionados con la seguridad jurídica y el marco institucional, vital para el crecimiento de los negocios.

Es curioso que en el Barómetro que se presentó en 2018, los cambios regulatorios no figuraban entre las principales preocupaciones de los grupos familiares. Esto indica que tanto los anuncios, como el camino emprendido por el Gobierno en funciones en la última parte de la última legislatura, junto con la incapacidad de formar un Ejecutivo en la actual han tenido un claro impacto en la percepción que tienen estas empresas sobre el terreno en el que desarrollan su negocio.

Barómetro KPMG.

Barómetro KPMG.

En lo que se refiere al efecto del ciclo económico en el negocio de los grupos familiares, el descenso de la rentabilidad en un contexto de desaceleración económica recibe una puntuación de 68 puntos y se coloca como el segundo elemento más crucial para los grupos familiares españoles. Sin embargo, es llamativo que la caída de la facturación se coloca al final de este listado, lo que indica que el menor crecimiento del PIB tiene todavía un impacto limitado en esas empresas.

Eso no quita para que el optimismo sea cada vez menor entre los empresarios. Según explica el informe de KPMG, dos tercios de las empresas familiares se declaran positivas respecto a cuál será la evolución económica de su empresa para los próximos 12 meses. Es un porcentaje algo inferior al de la edición anterior (en la que uno de cada cinco se mostraba positivo).

Esa cautela es achacada a la desaceleración económica global que ya se ha dejado sentir en muchos indicadores económicos de España y también en el negocio de las compañías familiares.

Barómetro KPMG.

Barómetro KPMG.

Tanto es así que en el anterior barómetro, el 75% de los directivos encuestados afirmaba que había aumentado su facturación, frente al 65% que lo asegura ahora.

Estos resultados "reflejan la complejidad del momento actual", explica el socio responsable de Empresa Familiar de KPMG, Ramón Pueyo.

"La empresa familiar española tiene el doble reto de mejorar su facturación y su rentabilidad a corto plazo e impulsar la innovación con agilidad para competir en un mercado digital y tecnológico cada vez más global, sin perder de vista los cambios regulatorios", añade el responsable del informe.

En la encuesta, comandada por la organización que preside Francisco Riberas han participado 327 directivos de empresas familiares españolas.

Expansión internacional

El barómetro pone también de manifiesto otros elementos. Entre ellos, que la expansión internacional emprendida en los últimos años por las empresas españolas sigue su curso pese a la amenaza de tormenta económica global.

Cuatro de cada 10 empresarios familiares apostaron por aumentar su presencia fuera de España, mientras que tres de cada 10 la mantuvo y tan sólo un 9% la recortó.

Por otra parte, este estudio demuestra que la sostenibilidad y el buen gobierno corporativo no forman parte solo del ideario del Ibex 35 y su discurso ha calado en empresas de menor tamaño. Tan sólo un 8% de las empresas que han participado no consideran la sostenibilidad importante y KPMG también concluye que las compañías han avanzado en el buen gobierno, si bien solo un 13% cuenta con códigos de conducta.