Los tipos fijos en las hipotecas le están comiendo la tostada a los variables. Poco a poco los hipotecados optan por saber cuánto tendrán que pagar cada mes durante los próximos 20 años, a tener que estar pendientes de las revisiones del euribor. Muestra del avance del tipo fijo son los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de febrero, en los que se ve cómo el 41,8% de los préstamos ya son de esta tipología. 

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Hablamos de la menor distancia que ha existido nunca entre el tipo fijo y el variable, y viene -en buena medida- producido por el miedo que existe entre los nuevos hipotecados a quedarse ‘pillados’ como ocurrió en los tiempos de la crisis. Aunque es cierto que el Banco Central Europeo (BCE) no prevé subir los tipos a corto plazo, las dudas sobre la rapidez en que ese ascenso pueda producirse y los efectos sobre la letra mensual están en la cabeza de todos los hipotecados. 

En términos interanuales las hipotecas a tipo fijo avanzaron un 17,4%, y eso que el euribor sigue en negativo (aunque haya experimentado ligeras subidas en los últimos meses). Está en el -0,114% y la previsión del Gobierno en sus perspectivas económicas para los próximos dos años es que se mantenga en negativo durante los dos próximos años. El mismo escenario con el que trabajan buena parte de los bancos en nuestro país. 

Un aumento que se produce pese a que los préstamos fijos son más caros que los variables. Así, según el INE, el tipo medio en febrero era del 2,32% en variables y del 3,32% para las de tipo fijo que, por cierto, han subido casi un 3% respecto al año anterior. 

No deja de ser significativo el avance que están teniendo las hipotecas fijas, ya que si se miran los datos de los Registradores de la Propiedad, se puede comprobar que ya hay algunas Comunidades donde ya se firman más préstamos cerrados que variables. A datos de cierre de 2018 (últimos disponibles) Murcia (54,15%) y Cataluña (50,49%) están ya a la cabeza. 

¿Me conviene más el tipo fijo? Obviamente cada persona debe estudiar su caso. Hay que tener en cuenta que este tipo de hipotecas requieren de más requisitos por parte de los bancos, sobre todo en forma de entrada, y son un poco más caras que las variables. 

También conviene tener en cuenta que en este momento, con los tipos en mínimos, las hipotecas fijas están a precios que jamás se habían visto. Eso sí, los plazos de devolución son bastante más cortos que en las variables, ya que no suelen pasar de los 20 años. Esto hace que los ingresos de los hipotecados tengan que ser algo superiores a los que se necesitan en tipos variables, según explican en iAhorro. 

A favor del variable juegan los tiempos de amortización del crédito, que es bastante más rápido que en el caso de las fijas. ¿El motivo? En el arranque es cuando pagas más intereses, de modo que al final sólo estás devolviendo el préstamo como tal. Además, los cálculos de los expertos aseguran que mientras el euribor no supere el 2% sigue compensando una hipoteca variable, pero nadie asegura que eso no pueda ocurrir en el medio plazo. 

A partir de aquí cada uno debe elegir lo que mejor le convenga. Ahora bien, si se quieren evitar sustos a largo plazo, lo mejor sería un tipo fijo.