Las centrales nucleares que operan en España cerrarán en orden cronológico. Al menos así lo quiere el Gobierno, que ha confirmado que estos cierres se harán nunca antes de 2025 y no después de 2035, como aceptaron Iberdrola, Endesa y Naturgy.

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Así se desprende del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) que este viernes la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha llevado al Consejo de Ministros. Un plan que el Ejecutivo enviará hoy mismo a Bruselas, pero que no se ha presentado solo. Junto a él, Ribera ha llevado el anteproyecto de Ley de Cambio Climático y la Estrategia de Transición Justa, con los detalles que avanzó este jueves este periódico.

El PNIEC, que es un borrador que todavía tiene que estudiar Bruselas, se ha marcado cuatro objetivos claros: un 21% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990; un 42% de renovables sobre el uso final de la energía; un 39,6% de mejora de la eficiencia energética; y un 74% de energía renovable en la generación eléctrica.

Llegar a 2030 con "bastante poco" carbón... o ninguno

Este plan contempla que las centrales de carbón cesarán de aportar energía al sistema como tarde en 2030. En concreto, 9 de las 14 centrales de carbón van a cerrar en 2020 y quedarán 5 plantas de carbón que "irán teniendo un proceso de salida de manera que a 2030 llegaremos, entendemos, con bastante poco carbón. Por motivos de contabilidad, hemos puesto entre 0 y 1000 MW", explican desde el ministerio.

En ese año, el Ejecutivo prevé una potencia total instalada en el sector eléctrico de 157 GW, de los que 50 GW serán energía eólica, 37 GW solar fotovoltaica, 27 GW ciclos combinados de gas, 16 GW hidráulica, 8 GW bombeo, 7 GW solar termoeléctrica y 3 GW nuclear. Esta última tecnología se reducirá así a la mitad, ya que en 2025, el año en el que comenzarán los cierres, se sitúa en 7 GW. 

Atendiendo al "orden cronológico", serían las centrales Cofrentes, Vandellós y Trillo las que queden activas en 2030.