Telefónica encuentra su voz: Pallete se atreve a ir donde Alierta nunca llegó

Telefónica encuentra su voz: Pallete se atreve a ir donde Alierta nunca llegó

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Telefónica encuentra su voz: Pallete se atreve a ir donde Alierta nunca llegó

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Decir que José María Álvarez-Pallete, el presidente de Telefónica, no se prodiga mucho en medios audiovisuales, es quedarse cortos. Pero algo ha cambiado: poco más de un año después de ocupar la presidencia de la primera operadora nacional, el directivo concedió este lunes una entrevista en la radio, para el programa Más de uno de Onda Cero. Una entrevista que, además, estaba grabada en vídeo. Un pequeño paso para él, pero un gran paso para la comunicación de una compañía que parece haber encontrado su voz.

Hay que llevar más de una década cubriendo la información relacionada con Telefónica como para entender lo extraño que es ver a un presidente de la empresa exponerse de esta manera.

Su predecesor, César Alierta, era notablemente alérgico a las entrevistas, hasta el punto de que no se recuerda ninguna que no sea la que concedió el directivo aragonés hace una década al Financial Times. El hecho de que el Caso Tabacalera fuese siempre una pregunta obligatoria para cualquier periodista decente que alguna vez tuviera que entrevistarle, probablemente contribuyó a su reticencia a los medios impresos. Su peculiar forma de expresarse no ayudaba a que se sintiese cómodo en el mundo audiovisual.

Pallete no parece el alma de ninguna fiesta de fraternidad universitaria. Es un directivo extremadamente prudente y con alma de financiero que se siente muy cómodo manejando datos. Un “empollón” de pasiones medidas. Pero, comparado con César Alierta, parece una mezcla de Marlon Brando, Cristiano Ronaldo y Kanye West.

En los últimos años, la comunicación de la compañía ha vivido una transformación encabezada por José Luis Gómez-Navarro y guiada por varios jóvenes directivos muy apreciados en la compañía. Es el caso de Aitor Goyenechea, el responsable de redes sociales bajo cuya supervisión vio la luz el ya famoso tuit en el que se anunció el acuerdo con Netflix (que EL ESPAÑOL ya había adelantado meses antes en primicia). La llegada de Juan Emilio Maíllo como director de comunicación también ha dado sus frutos, del mismo modo que la de Fiona Maharg al área internacional o la de Ignacio Jiménez Soler, llegado del BBVA para dirigir el desarrollo de la comunicación corporativa. Una nueva hornada de comunicadores para una nueva forma de trabajar.

El lío del fútbol

Pallete empezó, eso sí, hablando de fútbol. No llegó a opinar sobre la derrota mundialista de la Roja, pero sí del acuerdo con LaLiga para quedarse las competiciones nacionales, y con Mediapro para ofrecer también la Champios y la Europa League.

Carlos Alsina rompió el hielo con la pregunta del millón: cómo rentabilizar una inversión de 980 millones por temporada en LaLiga. A esto habría que añadir lo que pagará a Mediapro por la Champions. Un total de 1.340 millones por temporada, a lo que habrá que descontar lo que quieran pagar Orange y Vodafone. Si entran.

Pallete esquivó la pelota mejor que De Gea y aseguró que Telefónica hace “muchos números” para comprobar hasta dónde merece la pena pagar. “Para nosotros, que el proceso tuviera una inflación controlada era lo que marcaba la diferencia entre poderlos tener y no poderlos tener”, subrayó. También reconoció lo que cualquier lector de EL ESPAÑOL sabe desde hace meses: se acabó la Champions en abierto.

Alsina también estuvo ágil cuando preguntó a Telefónica a qué empresa considera su principal rival. Pallete estuvo al quite y aplicó pausa al limitarse a confirmar que “se ha ampliado mucho el número de competidores y la cadena de valor”. En lugar de dar nombres, puso énfasis en que su principal activo “son las infraestructuras a partir de las cuales puedes dar un servicio a los clientes y te haces relevante para él”. Unas redes “cada vez más inteligentes, que tienen más capacidad de generar datos que las anteriores” y que son esenciales para el desarrollo futuro del país.

Me encanta que la fibra salga bien

Pallete insistió en su frase favorita, que se empieza a convertir en una coletilla como el famoso “me encanta que los planes salgan bien” de Hannibal Smith, el líder del Equipo A. “Me encanta decir esto: hay más fibra en España que en la suma de Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Portugal juntas, sólo estamos por detrás de Japón y Corea en la OCDE”.

“Nos hemos acostumbrado a que la fibra simétrica de 300 Mbps sea lo normal en España, y en muchas ciudades de EEUU y Europa no lo es. Tampoco es normal que 8 GB sea una franquicia de datos habitual. Es un lujo lo que tenemos en España”, explicó.

Pallete recordó que en los últimos cinco años ha hecho inversiones de 45.000 millones de euros y reconoció que dar un servicio gratuito es poco probable. También ofreció al público de Onda Cero una magnífica (por accesible) definición de latencia, mientras explicaba la importancia del 5G para el futuro: “la latencia es lo que tarda la señal en ir y en volver”. Y explicó con fluidez que es importante que modelos de negocio como el coche autónomo o la cirugía remota tengan una inmediatez que no se ha conocido hasta el momento.

Para el futuro, Pallete recordó que nos encontramos ante la mayor revolución tecnológica vivida hasta ahora y ante una que lo está cambiando todo en un periodo de tiempo muy corto. “En los próximos tres años, el 90% de los smartphones tendrán inteligencia artificial”, puso como ejemplo, y puso énfasis en la necesidad de encauzar estos cambios.

A la clásica pregunta del impacto de las máquinas en el empleo, Pallete confió en que se genere más empleo del que se destruya. “Estamos dedicando muchísimo dinero y esfuerzo a formación y a educación, porque vamos a tener que hacer un esfuerzo importante. El 60% de los chavales que están en primaria va a dedicarse a trabajos que ahora no existen”.

Defendió además el manifiesto para un nuevo pacto digital que defina los derechos y deberes de los ciudadanos. “Esto significa que en el mundo en el que estamos y el que viene es necesario definir el marco de esta revolución. Cómo serán las carreteras de los coches autónomos, qué haremos con la biotecnología, qué pasará con un sistema impositivo que no está preparado para nuevos modelos de negocio gratuitos basados en modelos basados de datos con servidores distribuidos, cómo proteger la privacidad de los individuos y qué transparencia exigir a quien maneja los datos de los usuarios”, propuso.

Frente a una hipotética subida de los impuestos en España, el directivo recordó que Telefónica paga más de 12.000 millones de euros al año, de los que 2.777 millones se abonan en España. Admitió que aunque el sistema fiscal tiene que ser solidario, “habrá que preguntarse si todas las empresas estamos pagando en función de lo que generamos”.

Pallete reconoció que no ha hablado aún con Pedro Sánchez ni conoce aún sus propuestas para el sector de telecomunicaciones. Preguntado sobre la reunión que mantuvo Sánchez con él en relación con la situación con el grupo Prisa, aireada en la entrevista con Jordi Évole, Pallete se limitó a negar que el ahora presidente le pidiese mediar con la compañía que por aquel entonces presidía Juan Luis Cebrián, y se limitó a señalar que su presencia en Prisa es una participación puramente financiera que, además, ha reducido en el último año tras la ampliación de capital. “No tenemos ninguna influencia y no estamos en el consejo de administración”, señaló.

La voz del elefante

¿Lo mejor de la entrevista? Que los contertulios terminasen preguntando a Pallete como lo harían con un tecnólogo, para preguntarle por cosas como la tecnología electoral.

Nadie dirá que fuese la mejor entrevista del mundo, pero nadie podrá encontrarle nada que reprochar a la actuación de Pallete. El mismo directivo que se lanzó a Twitter cuando nadie del Ibex lo hacía. El mismo que evangeliza sobre las virtudes de correr y que, a veces, se quita la corbata sobre el escenario. No está claro cuál será el resultado de su mandato cuando lo veamos con perspectiva, pero hasta ahora Pallete ha “matado al padre”, está ejerciendo liderazgo, ha presentado una visión y se ha convertido en la voz del mismo elefante al que intenta hacer bailar.