El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, durante la junta general de accionistas.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, durante la junta general de accionistas.

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Galán encauzará la Iberdrola del futuro: tiene el apoyo para seguir hasta 2023

Encara el nuevo plan estratégico con el apoyo de sus accionistas y el consenso del mercado.

La diversificación de sus negocios, la apuesta por las renovables y la lucha por el cambio climático, la inversión en redes y, sobre todo, su labor en el impulso de la igualdad de género. Los accionistas de Iberdrola han felicitado por la gestión que hace el consejo de administración de la eléctrica, con Ignacio Sánchez Galán al frente, y han dado su respaldo a todas las propuestas de acuerdo marcadas para la asamblea.

La eléctrica tiene en marcha un ambicioso plan con 2022 como horizonte y Galán, presidente de la compañía desde 2001, encara el desafío sabiéndose apoyado en su gestión tanto por los accionistas -entre ellos los fondos de inversión como Qatar Investment Authority o BlackRock-, como el consenso de los analistas que, como ha subrayado, avalan el potencial de Iberdrola con su recomendación de comprar o mantener.

Tras 17 años en la presidencia, a principios de 2019 expirara su mandato, pero ni el propio Galán ni los inversores institucionales ven problema en que el ejecutivo se mantenga en el cargo otros cinco años, con lo que se encargará de traer los frutos prometidos en la nueva ‘hoja de ruta’.

El plan de inversión para el período 2018-2022, que la compañía presentó junto con sus resultados anuales el pasado mes de febrero, contempla una inversión de 32.000 millones en esos cinco años y promete un crecimiento sostenible de la compañía. Esa inversión se destinará especialmente al negocio de redes de distribución y transporte (50%) y al de renovables (37%).  

El beneficio bruto de explotación (Ebitda), en tanto, se elevará hasta los 12.000 millones para 2022 y un 80% procederá de actividades reguladas o contratos a largo plazo. Además, el objetivo de este plan es que el beneficio neto de Iberdrola se sitúe al final del período entre 3.500 y 3.700 millones, un 30% por encima del logrado en 2017.

La eléctrica ganó 2.804 millones en el ejercicio de 2017. La cifra supone un descenso de un 3,7% respecto al beneficio neto alcanzado en 2016, de 2.705 millones, pero superó el consenso del mercado.

El plan trae una promesa de rentabilidad para sus accionistas: elevar hasta los 0,4 euros por acción el dividendo en 2022 y repartir un importe total de 2.500 millones. Un dividendo que a algunos accionistas les gustaría recibir en este mismo ejercicio, como ha puesto de manifiesto en su intervención uno de ellos, aunque se tendrán que conformar con los 0,323 euros brutos por acción que, por el momento, van a recibir este año, que ya suponen un 4,2% más del mínimo previsto (0,323 euros por acción). 

En total, en los cinco años del plan, el reparto ascenderá a 12.000 millones, frente a los 9.000 millones del lustro anterior, ha destacado Galán. El presidente, sin embargo, sabe que entre sus accionistas pesa una inquietud: el valor de su acción no está reflejando la buena marcha de la empresa.

La cotización se ha mantenido en los últimos años en el entorno de los 6 euros por acción, una estabilidad que ha llevado a uno de los accionistas a preguntar si se van a tomar medidas para animar el valor y ante lo que Galán ha respondido que la solución es comprar. "El valor depende de que haya más gente que las compra que las que las vende. La mayoría de los analistas que nos siguen en todo el mundo recomiendan comprar o mantener. Recomiendo que compren", ha enfatizado.

Las preocupaciones de los accionistas

Las intervenciones de los accionistas, que se han extendido durante más de una hora, han abordado inquietudes variadas: desde la continuidad de las centrales térmicas y nucleares, hasta el impacto que el Brexit puede tener sobre el negocio en Reino Unido o las desavenencias que tiene la eléctrica con la alemana Siemens por la gestión de Siemens Gamesa. 

El presidente de la eléctrica maneja con soltura estas ocasiones y en poco más de 20 minutos se había despachado a sus accionistas. No ha dudado en reconocer que la estrategia que siguen es “un éxito”, y ha confirmado a sus accionistas que seguirán en la misma senda en todos los frentes.

Sobre la marcha de Siemens Gamesa y si hay posibilidad de exigir a Siemens que lance una oferta pública de adquisición por el 100%, Galán se ha mostrado más taimado que en otras ocasiones.

Ha agradecido a sus accionistas que reconozcan su labor como minoritario con posición reforzada, que vele por el cumplimiento del pacto parasocial con Siemens, pero ha emplazado a la CNMV a tomar una decisión al respecto si es que observa que la alemana no está cumpliendo de las condiciones que le eximieron de lanzar una opa sobre el fabricante de aerogeneradores. Desde Iberdrola se seguirá pidiendo "transparencia" en la gestión de la nueva Gamesa, ha señalado Galán.

El compromiso de la eléctrica con la lucha con el cambio climático les mantiene firmes en su posición respecto al carbón: “Llevamos muchos años sustituyendo centrales emisoras por otras más eficientes. Somos líderes en renovables y seguiremos en ese camino”, ha apuntado el presidente de Iberdrola.

La decisión de la empresa ha causado fricciones con el Ministerio de Energía, que defiende que esta tecnología aún es necesaria para contener los precios de la electricidad, y ha gatillado la propuesta de ley para endurecer las condiciones bajo las que las empresas pueden cerrar una planta de generación.

“La legislación la hacen los que la tienen que hacer y nosotros nos sometemos sin ninguna duda”, ha apuntado Galán. Mientras la eléctrica espera el visto bueno de Energía, se prepara ya para el cierre de sus dos únicas centrales de carbón en España, la de Lada (Asturias) y la de Velilla (Palencia). Y si finalmente se realiza ese cambio normativo, Galán solo espera que se ofrezca un entorno regulatorio “estable y predecible” al sector.

Respecto a las nucleares, cuestionado sobre la continuidad de las plantas y el coste de su desmantelamiento, el ejecutivo se ha mostrado firme: es responsabilidad de Enresa. Desde el Gobierno han amagado con hacer que las eléctricas asuman estos costes y el presidente de Iberdrola se ha negado a esa posibilidad alegando que no es lo que está establecido en la ley.

No todo ha sido consenso. Uno de los accionistas ha expresado sus dudas por el monto de la inversión dirigida a digitalización. “5.000 millones es mucho dinero. ¿A qué se van a dedicar?”, ha señalado. La respuesta de Galán ha sido directa: “la inversión está destinada a incrementar el resultado”.