Imagen del chalét que han comprado Pablo Iglesias e Irene Montero.

Imagen del chalét que han comprado Pablo Iglesias e Irene Montero.

Economía

Tipo variable o fijo: Podemos debe aclarar si es una hipoteca o un escándalo

Pablo Iglesias e Irene Montero han dado muchas explicaciones sobre su hipoteca y la compra de su ‘casoplón’ en La Navata. El problema es que, con el grado de escrutinio al que se enfrentan en los últimos días, no es suficiente.

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Los titulares de determinados “medios” hablan de tipos de interés a los que sólo podrían acceder millonarios, o sugieren que los depósitos efectuados por el partido en la Caja de Ingenieros supusieron un trato de favor a la hora de conseguir una hipoteca mucho más favorable que aquellas que están a disposición de cualquier otro español que pueda permitirse una casa así.

Sin respuestas

La lógica ha ido sugiriendo cosas distintas a lo largo de los días. Cuando sólo se sabía que había una hipoteca de 540.000 euros, lo lógico era pensar que era una hipoteca a tipo fijo, porque se encuentran en un momento muy ventajoso, no tiene tantas incertidumbres y Montero e Iglesias pueden permitírsela. En cambio, cuando se supo que la cuota a pagar era de “algo más” de 800 euros por cabeza, lo lógico era pensar que era una hipoteca a tipo variable y que Irene Montero y Pablo Iglesias se estaban exponiendo a oscilaciones de los tipos de interés que podrían llegar a duplicar el montante de sus cuotas si la situación de los tipos cambia drásticamente en los próximos años.

El portal Idealista, por ejemplo, hizo un análisis en el que básicamente daba por hecho que era una hipoteca a tipo variable porque “para pagar unos 1.600-1.700 euros a tipo fijo, la hipoteca se tendría que haber firmado a un interés bajísimo y completamente fuera de mercado (por debajo del 1%, cuando de media se está ofreciendo al menos un 1,5%)”.

Pero nadie sabe con certeza cómo es dicha hipoteca. Sólo hay suposiciones más o menos informadas. 

Todo esto ha provocado que en las últimas horas empiecen a difundirse mensajes de WhatsApp virales en los que se dice que hubo “un trato de favor con esa entidad que le ahorrará casi 500 euros mensuales en una hipoteca millonaria con un tipo de interés incomparable a cualquier otra hipoteca del mercado español o europeo”. Incluso en muchos análisis racionales se ha filtrado la idea de que se trata de una hipoteca “favorable”.

EL ESPAÑOL ha intentado recabar una declaración oficial del partido o de los propios interesados. Ha dejado claro la importancia de pronunciarse al respecto para aclarar cualquier duda y, si la respuesta hubiese sido “es a tipo variable”, estas líneas no se habrían escrito.

El entorno de Podemos considera “obsceno” el “acoso” sufrido por la pareja y se niega a arrojar ni un dato más sobre la hipoteca de marras, al menos hasta que sean ellos mismos quienes lo hagan.

Sólo un poco más

Es cierto que, en su momento, ofrecieron mucha información. Probablemente más que ningún otro político español. Ahora sólo tienen que ofrecer un poco más. Tienen que dejar claro que ha sido una hipoteca variable, que pagan un diferencial de Euribor+0,80 y que no tienen nada a lo que no puedan aspirar dos jóvenes y exitosos profesionales. Que la incoherencia que se ha denunciado sea el único tema que puedan seguir comentando los medios de comunicación.

Para colmo, una vez la pareja ha decidido convocar a la militancia a votar en torno a su actuación, parece razonable que ofrezcan información suficiente como para votar en consecuencia.

Porque si están pagando una hipoteca con una cuota de menos de 1.798 euros (el mejor escenario posible para “algo más” de 800 euros), concedida a una cooperativa de crédito con fuertes lazos independentistas y con la que existe vinculación previa de la formación morada, será un escándalo mayúsculo.

Los tipos de interés variables o fijos, que fueron un día el argumento de un divertido meme, se han convertido en un tema clave para el futuro de una pareja que está pasando de “asaltar el cielo” a “arrepentirse de haberlo comprado”. Porque en realidad no era el cielo y porque el precio a pagar era demasiado alto.