Opinión

Crispaciones zurriburris

16 marzo, 2018 13:13

El  nivel de tensión que estamos generando en la sociedad, de crispación colectiva e individual que se está creando, no sólo está produciendo situaciones inaceptables, sino que, además, se adoptan posiciones inadmisibles sin que ello suponga ningún tipo de reacción que no sea la violenta.

Con la transición política se producía un abanico ideológico muy plural que, pese a todas las diferencias y distancias políticas, permitió que los extremos se tocasen, se sentasen, se aceptasen y llegasen a consensos jamás pensados. De esa pluralidad, por simplificación, por abducción y para mantener ese nivel de actividad de acuerdo, se produjo una bipolaridad en el centro político y una desaparición del extremismo que concedía tranquilidad, equilibrio y seguridad.

Tras el 11-M, momento en el que no sólo hubo un atentado, sino que se utilizó este para cambiar el curso de la historia y producir un cambio radical en el electorado, lo que ya de por sí es grave, pero más importante y preocupante es que la inconsistencia intelectual se instaló en la política de la mano de la radicalidad, de la reapertura de heridas, de la recuperación de las dos Españas y el revisionismo político de pactos alcanzados, en pos de una hipotética progresía que nos devolvía a momentos inexistentes en la nueva democracia española e históricamente superados y olvidados.

Con ese punto de inflexión desaparecen las moderaciones, se encastillan las radicalidades haciendo desaparecer el centro político que, parece, quiere ser ocupado por un partido nuevo, repleto de “ganapanes” sin más valor que su postulación personal para alcanzar un puesto, sin solvencia y que no tienen valores que no sean la simple y sencilla obtención del poder para poder comer; de forma que, hoy, sostienen a Juana y, mañana, a su hermana, ideas claramente liberales y estatalistas a la par, sólo vale la foto, la postura y el rédito político.

El PSOE en manos de la canalla, el PP sin rumbo, sin criterio y a la defensiva por falta de liderazgo, Ciudadanos mirando el viento y el barco sin capitán, y mientras los ciudadanos sin saber qué hacer.

Las huestes zurriburris moviendo las aguas para incrementar la crispación y la distancia, ora con la igualdad de la mujer, ora con las pensiones, ora con la prisión permanente revisable… etc., cuestiones que, a lo mejor, deben de ponerse en la agenda política, pero ser usadas como instrumento o arma de presión, de creación de crispación y provocación de convulsión social, para con ello obtener el precio político que de otro modo no se hubiera obtenido.

Las pensiones es un asunto manido y trabajado por los sindicatos desde hace tres años, pero ahora se movilizan los pensionistas por la acción de la milicias de la inmundicia política, a las que les importan un pito los pensionistas, pero con ello vuelven a tener su minuto de gloria.

Los ciudadanos debemos exigir, desde las diversas posiciones ideológicas, sosiego, estudio, trabajo, solidez intelectual para abordar los asuntos que nos afectan y acabar con los que, sólo por medio de la violencia, consiguen su victoria.