Italia ha confirmado este sábado por qué las apuestas la daban como favorita para ganar la 65ª edición del Festival de Eurovisión. El grupo Måneskin ha hecho vibrar a Europa y ha conquistado el micrófono de cristal con Zitti e Buoni, la propuesta más potente, visceral y enérgica de la gran final, que ha conseguido 524 puntos frente a los 499 de la otra gran favorita, Francia.

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Tal y como se esperaba, el reparto de puntos ha estado más reñido que nunca y tanto la propuesta italiana como la de Francia y Suiza se han disputado el primer puesto durante todas las votaciones. Sin embargo, el televoto se ha acabado decantando por Måneskin, cuyo vocalista ha protagonizado una de las polémicas de la noche en la green room

Los eurofans ya presagiaban este final desde que la banda italiana pisó por primera vez el escenario del Ahoy en Róterdam para realizar sus primeros ensayos, subiendo rápidamente en las apuestas hasta aferrarse al primer puesto desde el jueves 13 de mayo, arrebanto así la condición de máxima favorita a Francia. 

El grupo formado por Damiano David, Victoria De Angelis, Thomas Raggi y Ethan Torchio ya demostró en San Remo que su directo y sus espectaculares puestas en escenas eran capaces de eclipsar a otros grandes favoritos, tal y como ha ocurrido este sábado. El país mediterráneo ha actuado en la vigesimocuarta posición, justo después del país anfirtión, y ha conseguido grabar en la retina de los espectadores un grandioso número donde no ha faltado el rock más 'sucio', la pirotecnia y los cañones de luz iluminando a un público extasiado.

Con esta victoria, la tercera de su periplo eurovisivo, Italia ha devuelto el rock a lo más alto de la historia de Eurovisión 15 años después de que Finlandia ganase el Festival con la recordada Hard Rock Hallelujah de Lordi. Se trata, además, del primer triunfo para Italia desde 1990, cuando Toto Cotugno obtuvo el micrófono de cristal con Insieme: 1992.

Para la delegación italiana, este hito eurovisivo pone el broche de oro a una década en la que el país ha realizado un enorme esfuerzo por ser competitivo en el Festival, con excelentes resultados. Y es que, desde su vuelta en 2011 tras doce largos años de ausencia, han obtenido dos segundos puestos (2011 y 2019) y un tercero (2015).

Variada final

Pese a que el triunfo de Italia era una de las opciones más barajadas, esta 65ª edición de Eurovisión ha estado marcada por la emoción y la incertidumbre hasta el final. Tras 735 días de espera, el Festival abría su gran final con la actuación de la chipriota Elena Tsagrinou, quien llegó a posicionarse entre las cinco favoritas para la victoria con El diablo

Muy pronto, demasiado según algunos fans, pisaba también el escenario otra de las favoritas, Malta. La joven Destiny, ganadora de Eurovisión Junior 2015, presentaba su Je me casse en sexto lugar con una colorida puesta en escena y una espectacular demostración de poderío vocal que le ha valido para alzarse con el séptimo puesto y 255 puntos.

Tras Malta llegaba el dark horse de la edición, Portugal con la elegante Love is on my side, interpretada por el grupo The Black Mamba, que ha logrado destacar con una impecable puesta en escena y ha confirmado su condición como la gran subestimada en la pretemporada eurovisiva.

España ha cerrado el primer ecuador de la gala, actuando en el puesto 13. Blas Cantó ha alcanzado este sábado el punto máximo de la notable evolución que ha ido mostrando en los días de ensayo. El murciano ha hecho una solvente interpretación de Voy a quedarme, demostrando su técnica vocal y acompañado por una cuidada realización, pero con una puesta en escena que no ha convencido a Europa. Su actuación sólo ha conseguido seis puntos del jurado y ninguno del televoto, quedando finalmente en la posición 24.

San Marino ha cerrado esta esperada final con la carismática Senhit y su Adrenalina. La artista ha estado acompañada por el rapero estadounidense Flo Rida, que se ha mostrado fascinado por el Festival y ha confesado estar interesado en participar en American Song Contest,  la versión americana de Eurovisión que verá la luz el año que viene.

Duncan Laurence, ganador de la anterior edición, no ha podido estar presente en el Ahoy tras dar positivo en Covid-19 el pasado miércoles. Sin embargo, sí ha aparecido en una actuación grabada en la que ha interpretado Arcade, el tema que le dio el triunfo en Eurovisión 2019, y su nuevo single, Stars.

Eurovisión es seguro

La UER y las emisoras organizadoras tenían este año el gran reto de demostrar que el Festival de Eurovisión es un evento seguro y capaz de hacer frente a la pandemia que asola el planeta. Por ello, se ha establecido un estricto protocolo de seguridad al que han tenido que someterse todos los asistentes al Ahoy de Róterdam, con test de control cada 48 horas, mascarillas, distancias de seguridad y 'grupos burbuja' en cada delegación.

Estas medidas no han podido evitar algunos contagios como el del último ganador o el de uno de los miembros del grupo islandés Dadi & Gagnamagnid, que no ha podido estar presente en la final y ha competido con una actuación grabada durante su segundo ensayo. 

A pesar de estos contratiempos, la 65ª edición de Eurovisión ha podido celebrarse con normalidad, contando con el fervor del público asistente a sus tres grandes citas y confirmando que el protocolo de prevención ha logrado garantizar la viabilidad y la seguridad de este evento que los eurofans llevaban dos años esperando.

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