Desde hace ya algún tiempo es habitual escuchar a los directivos de RTVE quejarse de que sus productos no obtienen la repercusión que tienen los de las cadenas privadas, o que no tienen las herramientas para promocionarlos adecuadamente, lo que les lleva a partir en desventaja de cara a aglutinar grandes audiencias. 

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De hecho, hace ahora unas semanas unas declaraciones de su directora de Entretenimiento, Toñi Prieto, al portal Fórmula TV, sobre la fuerte apuesta eurovisiva de Mediaset España en la docuserie sobre Rocío Carrasco fueron muy cuestionadas en redes sociales. 

"Ofrecemos a Blas (Cantó) para que vaya a cantar al plató de Telecinco (...) Por desgracia, en TVE no tenemos programas musicales donde podamos traer a otros participantes de Eurovisión", decía la directiva pareciendo obviar que Rocío. Contar la verdad para seguir viva no es precisamente un programa musical. 

Y es que ahí está precisamente la clave: no haber entendido como sí defienden en Mediaset España que, cualquier programa o plataforma, es esencial para poder promocionar un producto, que "cuando se suelta un balón", todos deben correr detrás. 

En muchas ocasiones hemos criticado desde estas páginas que la radiotelevisión pública no haya hecho un mejor uso de MasterChef Celebrity, su programa de mayor éxito, como plataforma para promocionar sus productos. 

Así pasó, por ejemplo, con el estreno en televisión de Jurassic World: El Reino Caído, que no fue promocionado ni en el talent de cocina, ni el debut de La Pr1mera Pregunta, ni en sus informativos, ni en ningún otro de sus programas. Y lo mismo pasó con la candidatura de Soleá en Eurovisión Junior porque, según Prieto, "por desgracia MasterChef estaba grabado". 

Sin embargo, tanto Antena 3 como Telecinco han demostrado que, aunque un programa esté grabado como así pasa con Mask Singer, Tu cara me suena o Got Talent, siempre se puede grabar tiempo después alguna promo para promocionar tus productos. 

Carmina Barrios, Samantha Hudson y Terelu Campos en montaje de BLUPER.

El casting de 'MasterChef'

Y así ha pasado ahora con el casting de MasterChef Celebrity. A pesar de contar con el casting más atractivo de su historia y su apuesta más ambiciosa, RTVE ha ido soltando los nombres de los concursantes en redes sociales sin lo que parecía una estrategia bien diseñada.

De esta forma nos encontramos que, en una misma mañana, se confirmaban cuatro nombres de golpe y, sólo unos minutos después, otros dos más cuando todavía no había habido tiempo de asimilar los primeros. Y así, un fichaje tan valioso para el programa de cara a atrapar al público más joven y lanzar un mensaje de igualdad como el de Samantha Hudson, no obtenía la repercusión necesaria y quedaba eclipsado por la polémica de Victoria Abril. 

Y lo mismo ocurría esta semana cuando el nombre de Terelu Campos quedaba sepultado en una nota de prensa tras haber confirmado horas antes los nombres de Juanma Castaño, que ha dado mucho que hablar en los medios, o Verónica Forqué o Carmina Barrios. 

Desde RTVE argumentarán que ellos no tienen tantos programas en directo como Telecinco para poder ir anunciando sus concursantes uno a uno como hacen El Programa de Ana Rosa, Ya es mediodía o Sálvame. Pero esa no es la cuestión. El problema está en que en la radiotelevisión pública parece que todo está improvisado y no hay ninguna estrategia detrás. Y si no que se lo digan a Blas Cantó y su equipo.  

RTVE tiene que confiar más en sí misma, aunque sus datos de audiencia no acompañen. Apostar por nuevas ideas para intentar proyectar mejor su marca y sus formatos estrella para que brillen como realmente se merecen. No vale conformarse con que MasterChef Celebrity sea un formato ya consolidado y le pueda salvar las audiencias mensuales. Hay que ir más allá, crear sinergias para que se perciba que todos corren detrás del mismo balón y que RTVE no es esa pobre cadena que va a rebufo de las privadas.