Victoria Abril participará en la sexta edición de MasterChef Celebrity tras su sonada polémica por expresar una opinión negacionista sobre la pandemia del coronavirus. TVE ha anunciado este jueves el nombre de la actriz como concursante del talent show, convirtiéndose así en uno de los fichajes más controvertidos de la edición.

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Según ha desvelado la cadena, "su sinceridad tajante a la hora de dar su opinión será uno de sus puntos fuertes", por lo que se espera que la que fuese chica Almodóvar protagonice algún que otro momento de tensión en las cocinas del programa.

Sus incendiarias declaraciones han sido objeto de críticas en numerosas ocasiones. Una de las más sonadas se produjo en 2005, cuando la actriz probó suerte en la música publicando un disco de clásicos de la bossa nova y, coincidiendo con el lanzamiento del álbum, habló de la "poca cultura musical" de los españoles.

A Victoria Abril le gusta la fama, pero no lo que eso conlleva. La imagen que tiene de borde es totalmente inmerecida, según ella. "Todo empezó un día que me enfadé con un tipo que me perseguía por la calle con mis niños, en una época en la que pedía un poco de respeto y no me lo daban. (…) Se ha creado a mi alrededor una reputación injusta y yo no estoy en España con mi gracia natural para defenderme. Dejad de decir que soy insoportable porque no es verdad. Soy encantadora. Simpatiquísima. Y una profesional", aseguró a Vanity Fair.

Polémica negacionista

Victoria Abril protagonizó en la rueda de prensa de los Premios Feroz su última polémica. La actriz criticó duramente las medidas sanitarias adoptadas por la Covid-19 y puso en duda la gestión de la pandemia: "Esto no es Covid, es un coronacirco". Un discurso negacionista que acaparó titulares. También se posicionó en contra de las vacunas: "No están testadas, son experimentos sin probar que nos meten rapidito y no están funcionando".

Abril recibió muchos ataques, incluso por parte de otros colegas de profesión, como Loles León. La actriz pidió disculpas por sus palabras, asegurando que no quería ofender a nadie. Jorge Sanz, su querido amigo, la defendió y abrió entones un debate: "La libertad de expresión debería ser sagrada, pero más sagrado que eso debería ser el que alguien, sea actor o sea lo que sea, pudiera decir lo que quiera. […] Y por eso no dejar de ser mejor actor o peor actor, o que la gente de odie o te quiera por dar tu opinión".