Desde que comenzase la emisión de la serie documental Rocío, contar la verdad para seguir viva, muchos son los personajes que han entrado en juego en los diferentes programas de Telecinco. Algunos son de sobra conocidos por la prensa rosa, como Raquel Mosquera o Amador Mohedano. Otros, no tanto, como Cristina Cárdenas, quien el pasado fin de semana estuvo en el plató de Viva la vida.

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Hay que remontarse a la juventud de Rocío Carrasco para saber quién es Cristina Cárdenas, una antigua amiga común que tenían Antonio David Flores y Rocío. De hecho, ambos vivieron durante un tiempo en la casa que compartían Cristina y su marido en Argentona, donde Antonio David estaba destinado como Guardia Civil.

Ya en las primeras entregas de Rocío, contar la verdad para seguir viva, la hija mayor de Rocío Jurado narró que Cristina Cárdenas la traicionó, y que fue ella quien filtró a la prensa, previo pago, su embarazo.

Cuando Rocío Carrasco descubre que su amiga ha vendido esa información la amistad se rompe; en la actualidad, sin embargo, Cristina señala a Antonio David como el culpable de que la relación entre ambas terminase.

A finales de marzo, Cristina da una entrevista en la revista Lecturas, y asegura que todo lo que cuenta Rocío Carrasco en el documental es cierto. Que ella fue testigo de la violencia machista que ejercía Antonio David sobre Rocío, y aseguraba tener una grabación que probaría esas agresiones.

Durante la citada visita a Viva la vida, que tuvo lugar el domingo, Cristina volvió a hablar de lo que ella presenció hace 25 años. “Si me pongo a recordar, no puedo evitar recordar la cara de él, no se me olvida, mordiéndose la lengua y pegando…”, decía, mientras se emocionaba.

Además, aseguró que está dispuesta a testificar en el caso de que se reabriera el caso judicial, y que tiene en su poder una cinta que podría servir como prueba.

En referencia a la misma, Cristina comenzó a cantar una canción de Pesadilla en Elm Street, la película de terror que convirtió a Freddy Kruegger en uno de los grandes monstruos del celuloide. Así, la invitada se levantó y entonó: “Uno, dos, Freddy viene por ti. Tres cuatro, cierra la puerta. Cinco, seis, toma el crucifijo. Siete, ocho, nunca más dormirás”. En esa última frase sacaba una pequeña cinta. Ese momento pronto se hizo viral, por convertir el caso de violencia machista en un auténtico circo.