Un nuevo escándalo golpea a La isla de las tentaciones. Y es que este sábado, el periodista Miguel Frigenti revelaba en el Deluxe que Carlos, tentador de la actual edición que se besó con Lucía y que luego fue por Lola, tendría varios temas judiciales pendientes de resolver, una vez terminado el reality.

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El colaborador del programa de La Fábrica de la Tele aseguró que le “consta que (Carlos) tiene tres denuncias: una de ellas por suplantación de identidad al actor de cine para adultos Christian Diamond”, con el cual guardaría cierto parecido físico.

Según se explicó en Sábado Deluxe, Carlos, sevillano de 34 años, mandaba mensajes a mujeres con la finalidad de lograr vídeos y fotos de contenido sexual. Frigenti aseguraba además no era por “la única persona por la que se ha hecho pasar”.

De momento, se desconoce si Mediaset tomará alguna medida en contra del tentador tras conocer esta actitud del participante, a pesar de que los hechos fuesen anteriores a su participación en el concurso.

En Estados Unidos, el programa RuPaul’s Drag Race vivió una situación similar en la temporada 12, emitida el pasado 2020. En ella participó la artista Sherry Pie, quien fue señalada como una acosadora virtual justo cuando el programa comenzó a emitirse. Sherry, de nombre real de nombre real Joey Gugliemelli, habría pasado años haciéndose pasar por una falsa agente de casting llamada Allisson Mossley.

Así, atraía a través del correo electrónico a jóvenes actores con la promesa de trabajar en programas de HBO y prestigiosos lugares de Nueva York. Aprovechando su ficticia posición privilegiada, pedía vídeos a sus víctimas, algunos de contenido sexual.

Al día siguiente de emitirse el primer capítulo, Sherry Pie admitía en Facebook las acusaciones, y tras esto, la cadena VH1 y la productora World of Wonder indicaron que Sherry Pie quedaba descalificada de la temporada y no aparecería en la gala final, pues el resto del concurso ya estaba grabado.

Para no darle protagonismo a un depredador que jugaba con dobles identidades, y por respeto a las víctimas, se recortó sus participaciones al máximo, a veces dejando vacíos inconexos durante ciertos episodios. Y si Sherry ganaba algún reto, la producción donaba el mismo dinero que la drag había logrado a fines benéficos. Explicaron que el programa no podía ensalzar a alguien con semejantes valores, por mucho que fuese una buena concursante (con posibilidades de ganar la temporada, incluso).