Una fotografía del cartel difundida en Twitter

Una fotografía del cartel difundida en Twitter

La Jungla

"Yo soy la chica del tranvía": la respuesta a la declaración de "amor enfermo" en Murcia

En la Jungla. Una joven toma la palabra en nombre de la chica a la que buscaban con carteles. Ante estas situaciones "sentimos miedo". 

María S. Sánchez

"Querida chica del tranvía", así comenzaba la carta con la que Sergio Moreno, un joven de 23 años, pretendía encontrar a una pasajera con la que había coincidido en un trayecto la noche del 18 de abril en Murcia y que le había llamado la atención. "Me gustaría haber reunido el valor de sacarte del infierno que estabas pasando y alegrarte la noche”, señalaba.

Moreno hizo varias copias de los carteles y los pegó en distintos puntos de la ciudad para que la búsqueda fuese más efectiva. Desde ahí, su carta saltó a las redes sociales, en donde lleva varios días generando bastante polémica.

Donde unos identificaron un gesto de amor o una señal de romanticismo, otros vieron una ejemplo del acoso que sufren las mujeres a diario y que la sociedad pasa por alto. Twitter sirvió como plataforma para visibilizar ese malestar y ahora, otra chica, ha versionando el cartel original contestando punto por punto al autor con "su" versión de los hechos.

"No me sorprendía que un extraño me mirara más de lo normal. No es la primera vez, pero nunca te acostumbras", puede leerse en los carteles que se han pegado en las marquesinas de autobús y farolas de la Ciudad Universitaria de Madrid. En las redes sociales varios usuarios han compartido también imágenes con el texto de "Yo soy la chica del tranvía" en el que se cuestiona que perseguir así a una desconocida sea motivo de aplauso. "¿Crees que un desconocido, que no me conoce, puede saber cómo hacerme feliz? ¿Qué clase de amor enfermo es ese?Si de verdad quieres sacarme una sonrisa, deja de buscarme". 

Detrás de esta iniciativa no está la chica murciana a la que se buscaba en un tranvía, sino Miriam Clemente, una joven estudiante que, junto a su grupo de amigas, quisieron contrarrestar esa lectura idílica que se estaba haciendo de la búsqueda del chico. "Estábamos comentando la forma en que los medios se hacían eco del cartel y todas coincidíamos en que si nos ocurriera a alguna de nosotras, en lugar de tomárnoslo como un halago, lo que sentiríamos es miedo", explica Clemente a EL ESPAÑOL por teléfono.

"Al ver las críticas que surgían hacia el cartel original"- señala Clemente- nos sorprendía que este tipo de acoso es algo con lo que cualquier mujer puede sentirse identificada. No importa la edad, tu país de origen, si estudias o trabajas... Todas nos hemos visto en esa situación. Aunque no te haya pasado exactamente algo como lo del tranvía sí que en algún momento de tu vida has sentido miedo al volver a casa sola por la noche o te han acosado en una discoteca". 

Es por eso que Clemente no quiere personalizar el cartel en ella. "Digamos que fue un trabajo conjunto y que cuando lo escribí quise ponerme en la piel de cualquier mujer que no vive estas experiencias como algo bonito sino que lo que le provocan es desconfianza y temor".