Incidente en el Congreso de los Diputados

El misterio del 'guapetón con barba' que, según el PSOE, era Rufián en un coche oficial

En la jungla. El 'tremendo zasca' de los socialistas en el Pleno del martes se ha convertido en su pesadilla en las redes sociales.

Los Simpsons predijeron la polémica del coche oficial de ERC.

Los Simpsons predijeron la polémica del coche oficial de ERC. Twitter

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De haber salido bien, la jugada habría sido redonda. Un 'tremendo zasca' a la bestia negra del PSOE que les humilló sin contemplaciones por su abstención en la sesión de investidura a Mariano Rajoy, un 'epic fail' del enfant terrible del Congreso que hubiera supuesto su escarnio sin fin en su medio predilecto, las redes sociales. Pero a medida que transcurren los días se hace patente que los socialistas no previeron bien la maniobra y se pasaron de frenada en su intento de devolvérsela a Gabriel Rufián.

Recapitulemos volviendo al Pleno del martes 15 de noviembre, en el que la noticia política fue el frente común de la oposición para tumbar la Lomce del Partido Popular. Pero la escena más mediática la dejaba el intercambio entre el diputado de ERC y Miguel Ángel Heredia, secretario general del PSOE en el Congreso de los Diputados. Después de que Rufián criticase los gastos del Parlamento "que salen del lomo de tanta gente", Heredia contraatacaba acusándole de usar un coche oficial para desplazarse junto a otros cuatro miembros del partido a la cercana estación de Atocha. Y esgrimió un vídeo en su móvil para demostrarlo.

Rufián replicaba que los grupos nacionalistas catalanes renunciaron al vehículo oficial hace años, y exigió ver la grabación. Eso ocurrió en el descanso del pleno. El diputado de ERC se acercó a la bancada socialista, miró el vídeo e intercambió algunas palabras con Heredia. Después regresó a su sitio con una extraña sonrisa. Pero la escena ya había quedado inmortalizada, de manos entre otros del diputado de Ciudadanos Toni Cantó, que celebraba el 'zas antológico'.

Los ojos se volvían entonces a Twitter, donde se esperaba el siguiente movimiento: la publicación del famoso vídeo, que debía saltar del smartphone de Heredia a las redes para refrendar las acusaciones. Pero no ocurrió. En las siguientes horas ERC comunicaba que había visto el vídeo y que, insistiendo en que no usan coche oficial, podría tratarse del de una productora de televisión que había recogido a los políticos para realizar un programa. Francesc Homs, de CDC, confirmaba esta versión. Pero el vídeo seguía sin salir a la luz.

No ha sido hasta 24 horas después cuando el propio Gabriel Rufián ha declarado qué se dijeron él y Heredia en la conversación a pie de escaño que vimos pero no pudimos oír. Es otra persona la que aparece en el vídeo, afirmó entonces el parlamentario de Esquerra, y así se lo hizo saber al socialista: "Sabes que ese no soy yo, ¿no?". La respuesta que le habría dado explicaría por qué el PSOE echa tierra sobre el asunto: "Lo sé, pero dónde las dan las toman".

La versión de Rufián indicaría que Heredia, que mantiene un mutismo absoluto sobre el incidente en la Red, no calculó el alcance de su órdago. Esquerra hace ahora campaña bajo el hashtag #QueremosVerElVideoHeredia para que el PSOE divulgue la famosa grabación que según ellos dejaría en evidencia la acusación en falso e incluso apoya una petición al respecto abierta en change.org.

Teresa Jordá, compañera de Rufián, lo ha vinculado al escándalo de las grabaciones en el despacho de Jorge Fernández Díaz en las que se le escuchaba buscar pruebas para desacreditar a políticos independentistas junto al jefe Antifraude de Cataluña, y ha acusado a PP y PSOE de buscarse un "guapetón con barba" al que hacer pasar por el diputado de ERC.

Aunque los tuits de Jordá han resonado no sólo por su contenido, sino por el asesinato al que ha sometido en alguno al castellano.

Mientras tanto, Gabriel Rufián parece estar pasándoselo en grande con la polémica y añadido de su parte un ingrediente que no puede faltar en cualquier incendio de Twitter, una referencia a Los Simpson en la que jocosamente asume su culpa.