La tribuna

El camino del clima pasa por París

Tatiana Nuño

El pasado 19 de octubre, comenzaba la última sesión de las negociaciones climáticas en Bonn, Alemania, que tendrá lugar antes de la Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP) de París a principios de Diciembre. La semana empezaba con un poderoso tifón batiendo Filipinas, la 12ª gran tormenta que golpea el país este año, y terminó con la alerta en México a punto de sufrir el impacto del huracán Patricia, el más poderoso que se haya registrado nunca en el hemisferio Norte.

Mientras la negociaciones y compromisos climáticos avanzan con lentitud, los eventos meteorológicos extremos azotan numerosos territorios en todos los rincones del mundo de manera cada vez más frecuente y duradera.

Clara consecuencia de ello es que durante las negociaciones vimos una sólida coalición entre los países más vulnerables y en desarrollo exigiendo un objetivo climático ambicioso a largo plazo, esencial para evitar los peores impactos del cambio climático para los que están especialmente expuestos.

La cumbre del clima, que comenzó a celebrarse el 30 de noviembre y concluirá el próximo 11 de diciembre, debe culminar con un nuevo tratado internacional sobre cambio climático que dé continuidad al protocolo de Kioto para asegurar que la temperatura del planeta no llegue a subir 2ºC (o 1,5ºC, como recomiendan cada vez más expertos).

Si el Acuerdo de París quiere marcar la diferencia, tiene que reflejar claramente el principio del fin de la era de los combustibles fósiles y dar una señal clara y convincente a los inversores y los que toman las decisiones de que a partir de ahora, cualquier inversión que produzca grandes emisiones de CO2 es una inversión de alto riesgo.

Por el lado positivo, es una buena noticia que las referencias a las pérdidas y daños sigan en el texto de la semana de Bonn. Esto es irrenunciable para los más pobres, que están perdiendo sus hogares ya en países como Filipinas o México.

El nuevo acuerdo sobre el cambio climático, que se cerrará en la COP de París, debe incluir y buscar la terminología para garantizar que alcanzamos el 100% de energías renovables para el año 2050 y tiene que ser claro también en las señales positivas y las enormes oportunidades y beneficios colaterales que conlleva una transformación hacia un futuro basado al 100% en energías renovables.

El Tratado de París debe recoger todas las buenas intenciones que ya estamos viendo

El texto que se apruebe en París debe incluir también un mecanismo que empiece antes de 2020 para regular y evaluar la implementación de los compromisos asumidos por los países cada cinco años para que estos sean continuamente mejorados. Este mecanismo es particularmente importante, puesto que el nivel actual de los compromisos adquiridos a través de las contribuciones de reducción de emisiones que han presentado los países (INDCs) nos dirigen a un aumento global de las temperaturas de entre 2,7 y 3,5 ºC por encima de los niveles pre-industriales. Por tanto, los INDCs actuales no garantizan que las temperaturas se mantengan fuera de los límites de seguridad de calentamiento (2ºC o incluso 1,5ºC ) y, por tanto, no cumplen con el objetivo acordado en la COP de Cancún.

Esto evitaría además situaciones tan lamentables como la actual, en la que la Unión Europea se comprometió para 2020 con un objetivo de reducción de emisiones tan débil, que ha cumplido seis años antes de que llegue la fecha y no parece estar muy dispuesta a mejorar su nivel de compromiso.

En paralelo a las negociaciones y procesos climáticos oficiales durante este año estamos viendo cambios esperanzadores: la declaración del G7 sobre descarbonización, la encíclica del Papa, la cooperación entre China y EE.UU sobre cambio climático y la reunión de Ban Ki-moon con líderes mundiales en Naciones Unidas, donde la energía 100% limpia fue una de las opciones de la declaración final.

También ha habido un cambio de mentalidad en el mundo de los negocios y en 2014 las energías renovables contribuyeron con el 60% de la nueva producción de energía en todo el mundo, como destaca el último informe de Greenpeace titulado Revolución Energética 2015.

Ahora es necesario que todas estas declaraciones y el cambio que ya estamos viendo se reflejen en el nuevo Tratado de París y que sean de obligado cumplimiento para todos los países.

En lo que se refiere a España, queremos escuchar tanto al Gobierno como a todos los partidos políticos que se presentan a las próximas elecciones generales cuáles son sus propuestas ambientales. Animamos a la ciudadanía a participar para exigir a los políticos que estarán en la cumbre del clima de París un modelo energético eficiente y 100% renovable.

***Tatiana Nuño es responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace

***Ilustración: Jon G. Balenciaga