El peatón

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Estás nervioso porque sales de viaje, cargas la maleta en el coche, compras una botella de agua, pones la música y te ajustas el cinturón. Lo que antes era "carretera y manta" es ahora un, "on my way to". Y junto a eso una foto guiñando un ojo en la que añades: "can’t wait".

Recibes en el teléfono un archivo de la fiesta de anoche. Maravillosa. Sales hasta guapo sin retoques ni filtros. Y, claro, la cuelgas rápidamente en Instagram con un "about last night". Pero como lo pasaste pipa, necesitas añadir algo más: "such an amazing party". ¡Eras invitado! ¡Qué menos que agradecerlo en inglés!

La comida no sólo te está gustando, sino que disfrutas como un cerdo en una piara frente a ese postre jugoso y sabroso. Antes de hincar la cuchara, sacas el móvil para hacer la foto. La palabra justa es "yummy". Lo que para Isabel la Católica era un "hummm". El vocablo se repetirá a la salida del restaurante con un helado en la mano y otra ¡foto!, para volver a colgar en internet.

Llegaste a Cuenca, a esa casa rural maravillosa. Estás con amigos, tranquilo, sereno, disfrutando, qué maravilla de lugar, de compañía, de conversación. Pero esas palabras no te encajan, eres cool y escribes: "chilling". Y después, al irte a dormir, "amazing day".

En el desayuno mueres de hambre y en lugar de hacer lo propio que uno imagina -comer-, montas un bodegón con los ingredientes como si estuvieras en Masterchef. La fruta, las magdalenas, el diario, la taza de café… Todo digno de revista gourmet y un texto obvio: "hello morning". Si es domingo, añades: "lazy sunday".

Vuelves de viaje. Maldita pena. Bajo la fotografía de un paisaje escribes: "missing… (destino)". ¡Y las compras! A los de Zara les pagan por ordenar la ropa cuando se va la marabunta, tú lo haces por gusto y para otra imagen. Bajo ella, "my essentials for today".

Qué está pasando con el español. ¡Por Dios! Lo estamos matando poquito a poco para parecer modernos. O lo que es peor, para confirmar que somos gilipollas delante de los lectores.

Echo de menos la tilde, echo de menos el signo de inicio de interrogación y admiración, echo de menos la hache, echo de menos hasta los refranes y echo de menos el español. Pongamos de moda el idioma. Pero ya. O lo perdemos.

Por cierto, FALL IS COMING! (busca foto de una hoja seca y cuélgala en Instagram).