Salida con Manduca

Alcalá de Henares: de los romanos, a las migas

Iniciaremos esta serie yéndonos a Alcalá de Henares, una de las escasas poblaciones españolas declaradas por la Unesco como “ciudades únicas”.

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Bajo el título genérico de “Salida con Manduca”, iniciamos esta semana una serie de reportajes que, periódicamente, propondrán un plan de día ,o de fin de semana, que siempre tratará de combinar un atractivo recorrido histórico-artístico-cultural, o una estimulante actividad al aire libre, con sugerentes propuestas gastronómicas.

Iniciaremos esta serie yéndonos a Alcalá de Henares, una de las escasas poblaciones españolas (9) declaradas por la Unesco como “ciudades únicas”.

La historia de Alcalá de Henares - castillo sobre el río, en árabe - comienza mucho antes de que arranque la propia Historia. Ya en la prehistoria, casi 3000 años a.dC., existían evidencias de los primeros asentamientos humanos en las riberas del Henares. Antes de que Alcalá fuese conocida por su nombre actual, fue la Iplacea celtíbera y la Complutum romana.

La idea será llegar a la ciudad complutense lo mas temprano posible para que, antes de comer, nos de tiempo de realizar las visitas culturales que nos planeamos llevar a cabo.

Aunque siempre hay un buen motivo para visitar Alcalá - este año todavía más porque se conmemora el 400 aniversario de la muerte de Cervantes -, la actividad que en esta ocasión nos proponemos realizar, tendrá que ver, sobre todo, con la experiencia romana que, tanto de manera permanente, como ocasional, ofrece la ciudad al visitante.

Para empezar, desde el pasado mes de Febrero hasta el próximo Septiembre, en el Museo Arqueológico Regional se puede ver la exposición “Los Escipiones”; una cuidada muestra sobre la conquista romana de la península ibérica vista a través de los hechos vividos por la saga de los Escipiones, familia mítica en la construcción del Imperio Romano.

La exposición aborda tanto la gran influencia de esta conocida estirpe aristocrática y militar en la revolución cultural y política romanas; como su decisiva participación en las guerras púnicas y en el inicio de la conquista de Hispania. Desde el gran Publio Cornelio Escipión (El Africano ), vencedor de Anibal en la celebre batalla de Zama, hasta Escipión Emiliano, responsable del asedio de Numancia y de la conquista de Cartago, la exposición repasa los principales acontecimientos protagonizados por estos personajes clave en la historia de los siglos II y III a.C.

Nuestra siguiente visita girará en torno a la conocida como Casa de Hippolytus, que, en su momento, fue sede de un colegio para formar a los hijos de las familias más notables de la antigua Complutum. Para preservar el yacimiento y para hacer más atractiva y fácil su visita, el lugar se ha protegido con una estructura que lo recubre y que, además, incluye una serie de pasarelas elevadas a través de las cuales se realiza el recorrido. Recibe el nombre de Hippolytus porque así se llamaba el maestro artesano que firmó el mosaico más destacado de la casa, el conocido como “el de los peces”, una gran obra que representa una barca con tres ocupantes en medio de un mar repleto de peces marinos muy realistamente representados. El colegio, edificado entre los siglos I y III d. C, conserva los restos de distintas dependencias termales: “frigidarium”, claldarium, tepidarium.., además de otras zonas como hornos, letrinas…

La casa de Hippolytus es una de las escasas muestras que existen en España de centros de formación para jóvenes aristócratas romanos

La última etapa de nuestra incursión romana en Alcalá será visitar el notable y escasamente conocido yacimiento arqueológico de la antigua ciudad romana de Complutum. La primera fundación de Complutum fue en época de Augusto, la segunda se produjo en el siglo I d.C.; aunque cuando la ciudad disfrutó de su mayor esplendor fue entre los siglos III y IV.

El yacimiento está ubicado en la parte sur occidental de la actual Alcalá y ocupa una espacio equivalente a 50 campos de futbol, pero únicamente esta excavado un 10% de su superficie. Aunque se declaró bien de interés cultural ya en 1988, no pudo empezar a visitarse hasta el año 2009.

El día que decidimos hacer este reportaje estábamos en plena Semana Santa y la ciudad estaba completamente tomada por turistas , pero, paradójicamente, en el yacimiento de Complutum, no había nadie; algo que, desgraciadamente, confirma que este parque arqueológico permanece en el mayor de los desconocimientos.

En el lugar es posible ver diferentes termas, los restos de edificios públicos como: la basílica, la curia, el auguraculum - dedicado a la adivinación - ,el mercado, el cuadripórtico, la plaza del foro, diferentes calles e infraestructuras y distintas casas de personajes notables de la ciudad; como la de los Grifos, una construcción excepcional que, dada la importancia de los restos que alberga, se ha protegido con una cubierta que la preserva de las inclemencias atmosféricas y que, al propio tiempo, facilita las excavaciones. En los años 70, antes de que el yacimiento se protegiese, en el lugar que, en su día, ocupaban los templos, se edificó un barrio de viviendas protegidas que ocultó para siempre esta importante parte del Foro.

El vigilante que hay en la caseta de entrada al yacimiento, que además es uno de los arquitectos del complejo arqueológico, nos dice que en los bajos de algunas de esas viviendas populares se conservan todavía interesantes mosaicos pertenecientes a los templos.

Al observar que nuestro amigo el vigilante/arqueólogo tiene entre las manos lo que parece una moneda, nos interesamos por ella y averiguamos que es un denario de oro conmemorativo de la muerte de Marco Aurelio; una rarísima pieza aparecida en el recinto arqueológico y de las que únicamente se conservan dos ejemplares en España. La interesantísima moneda se ha descubierto en uno de los tramos del alcantarillado de la ciudad que se han excavado recientemente.

Nuestro interlocutor nos amplia la información diciéndonos que, hasta la fecha, únicamente se han investigado 300mts de los más de 8 Kms que tiene el alcantarillado de Complutum. Esta pieza, junto con todos los otros objetos recuperados en las diferentes campañas de excavaciones desarrolladas a lo largo de los últimos años, pasarán a engrosar la colección que se expondrá próximamente en el museo anexo al yacimiento que se inaugurará este próximo verano.

En ese mismo museo se mostraran también las pinturas descubiertas en la casa de Los Grifos , algunas de más de 5 metros de altura y que constituyen el conjunto de frescos romanos más importantes de toda la península ibérica.

Los enormes recortes económicos producidos como consecuencia de la crisis han sido los responsables del lentísimo ritmo al que han ido los trabajos de excavación a lo largo de los últimos años. Es una pena que las instituciones locales, regionales o nacionales no hayan aplicado más recursos para sacar a la luz los grandes tesoros arqueológicos que todavía esconde la que fuese una de las ciudades más importantes de la Hispania romana.

Es hora de comer y aunque la oferta de restauración de Alcalá es amplia, los mejores establecimientos no son tantos. Entre las opciones que merece la pena señalar habría que hablar de la muy conocida “Hostería del Estudiante” , el restaurante de siempre del Parador de Alcalá que mantiene su habitual oferta de cocina típica regional, mínimamente actualizada, dentro de la que cabría mencionar platos como: los clásicos duelos y quebrantos, las migas, la sopa de ajo , los asados de cordero… Además de por su cocina, la Hostería siempre merecería la pena ser visitada, aunque sólo fuese por conocer el lugar en el que está ubicada, que no es otro que el antiguo colegio de San Jerónimo, un precioso edificio de más de 400 años de antigüedad. Otras posibles opciones para comer serían: “El Hostal Miguel de Cervantes” situado igualmente en un edificio histórico; “Goya” un local extramuros de la ciudad, pero con una buena cocina tradicional con detalles modernos; o “La Terraza del Mercado”, quizá la oferta culinaria más creativa y actual de Alcalá, a cargo de Jesús Velasco, uno de los más respetados y reconocidos restauradores de Castilla-La Mancha, propietario y responsable, por otra parte, del conocido restaurante de Guadalajara, “Amparito Roca”.

En esta ocasión nosotros nos hemos decidido por comer en “Santo Tomás”, restaurante instalado, desde hace algunos años, en el que fuera convento de Santo Tomás de Aquino y que viene a ser el segundo restaurante y más gastro del Parador. La carta de este establecimiento desarrolla una tradicional cocina castellana, con guiños al presente. Algunos platos a reseñar de la carta podrían ser:

El timbal de pisto con huevo asado a la baja temperatura; la carrillera de cerdo en dos cocciones con remolacha asada encurtida y puré de boniato; el guiso de las bodas de Camacho, incluyendo gallo de corral, albóndiga de ternera; muslito de codorniz y rimero depanecillo blanco.

Menos interés tiene la perdiz rojadeshuesada en escabeche suave con setas y verduras, ya que se presenta como un rollito prensado de carne del ave con escaso sabor y tosca textura. Eso sí ,mención aparte merecen las migas artesanas con huevo frito y sus tropezones, un plato humilde y típico de la cocina alcalaína, pero magníficamente conseguido ya que las migas resultan plenas de sabor, sueltas y ausentes de grasa. En contra de la creencia general, este plato no parece ser de origen pastoril y trashumante , mas bien al contrario, pues parece derivar del tharid musulmán, un plato inicialmente ofrecido en palacios y casas nobles a los visitantes y huéspedes distinguidos. La versión musulmana incluía tropezones de carne de cordero, mientras que las migas castellanas incorporaban la carne de cerdo, como demostración de la indiscutible condición de cristianos viejos de quienes las consumían.

Antes de abandonar la ciudad de Cervantes subimos al cercano cerro del Viso, altozano que acogió a los primeros pobladores de la zona y dónde se establecieron también los iniciales asentamientos, celtíberos, romanos y musulmanes. Desde el Viso se disfruta de una amplísima panorámica del corredor del Henares, así como de una lejana, pero inequívoca visión del perfil de la ciudad de Madrid, en el que, como no, destacan las siluetas de las inconfundibles “4 Torres”.

A tan solo media hora en coche de Madrid, por la A-2, es posible disfrutar de la historia y cultura de nuestro más rico pasado y de nuestra más auténtica cocina popular. Sólo es una cuestión de planteárselo y no dejarse llevar por la rutina de hacer lo mismo cada fin de semana.