ELECCIONES GENERALES

Los 18 minutos en que Sánchez acorraló a Rajoy por la corrupción

El líder del PSOE logra desquiciar al presidente del Gobierno con menciones a Bárcenas y al tacharle de "indecente". La respuesta, también dura: "Ruiz, mezquino y miserable". 

Sánchez y Rajoy, al inicio del debate.

Sánchez y Rajoy, al inicio del debate. Reuters

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez protagonizaron este lunes uno de los momentos políticos más crispados en muchos años. La tensión se elevó sobremanera cuando el candidato del PSOE a la Moncloa afeó al presidente del Gobierno los casos de corrupción, en general, y el caso Bárcenas, en particular. Sánchez utilizó el célebre SMS que en su día Rajoy envió al extesorero del PP -Luis, sé fuerte- y la dimisión que debería haber provocado la publicación de ese episodio para golpear una y otra vez al jefe del Ejecutivo hasta noquearlo. El combate se alargó durante 18 minutos que a Rajoy se le hicieron eternos. 

Nada más iniciarse el debate, el líder del PSOE ya había mencionado el SMS que su oponente envió a Luis Bárcenas. Poco después mentó a Rodrigo Rato en varias ocasiones e incluso a Francisco Granados. Era una declaración de intenciones de lo que estaba por venir. Parecía que Sánchez quizás había quemado demasiado pronto su bala dialéctica sobre la corrupción. Tras un primer bloque centrado en economía y pasados la publicidad, tocaba hablar de "reformas institucionales". El jefe del Ejecutivo empezó defendiendo la Constitución y apeló a que podría cambiarse, pero con un consenso amplio. Cuando Rajoy menos podía esperarlo, el secretario general del PSOE insistió en hablar de corrupción y pronunció un alegato que sorprendió y desquició a su rival y dejó boquiabierto al moderador.   

Sánchez: "Yo quiero hablar de corrupción. Cuando usted envió ese SMS a Bárcenas tuvo que dimitir. Usted no debía seguir siendo presidente del Gobierno y tampoco candidato. Debería haber dimitido, asumir su responsabilidad en primera persona y haber abandonado la presidencia del Gobierno. Causa sonrojo, cuando no indignación, recordar algunas de las cosas que han pasado estos últimos años. En el año 2009, cuando salió todo el escándalo de Gürtel, usted convocó una rueda de prensa y puso detrás a todos los líderes del PP para denunciar una supuesta conspiración judeomasónica de jueces, fiscales, policías y del Gobierno de entonces frente al PP. Luego, lo que usted ha hecho, señor Rajoy, ha sido enviar mensajes a un delincuente político como Bárcenas para intentar calmarlo y que no diga las cosas que ha hecho en los últimos años. Hay que recordar que usted nombró a Luis Bárcenas gerente, le ascendió a tesorero y luego a senador del reino de España".

"Hay que decir que usted, señor Rajoy, en 2004, cuando perdió las elecciones generales, se fue de vacaciones pagadas por parte de la empresa de Correa, el líder de la Gürtel. También hay que recordar, señor Rajoy, que usted permitió que la señora de Cospedal mintiera en la cara de todos los españoles diciendo que iba a hacer un despido en diferido de Luis Bárcenas, como también usted ha permitido que en la sede de la calle Génova del PP, rehabilitada con dinero B de Bárcenas, se destruyera el ordenador a martillazos de Luis Bárcenas ante el requerimiento de los jueces. Lo peor de todo es que cuando se dieron a conocer los papeles de Bárcenas, usted dijo que todo era falso. En ese momento usted tenía que haber dimitido. Y no lo hizo. A los pocos días usted matizó sus declaraciones y dijo que todo era falso, salvo alguna cosa. Hoy desgraciadamente los españoles sabemos que esos papeles son ciertos. Usted tenía que haber dimitido hace dos años. Ahora se presenta para ser presidente otros cuatro años y yo le digo lo siguiente: los españoles el 20 de diciembre elegirán libremente al nuevo presidente. Eso sí, yo le advierto de que si usted sigue siendo presidente del Gobierno, el coste para la democracia es enorme, porque el presidente del Gobierno tiene que ser una persona decente y usted no lo es”.

El jefe del Ejecutivo calló durante unos segundos, como si estuviera digiriendo la diatriba y preparando su respuesta. 

Rajoy: “Hasta ahí hemos llegado, señor Sánchez. Primero, yo soy una persona... Primero, si usted creía que yo tenía que haber dimitido, su obligación era haber presentado una moción de censura. Yo, desde luego, lo hubiera hecho. O preguntarme de forma ininterrumpida en el pleno por qué no dimitía. Me hizo 23 preguntas orales y jamás me habló de ese asunto. Yo soy un político honrado, como mínimo tan honrado como usted. He sido concejal, presidente de la Diputación, vicepresidente de la Xunta, cinco veces ministro, vicepresidente del Gobierno y presidente del Gobierno. Jamás me ha citado nadie en ningún juzgado ni jamás me acusó nadie de apropiarme de nada. Mis declaraciones de la renta son públicas desde hace diez años. No me dedico a la política por dinero, señor Sánchez, y usted lo sabe. Cuanto más dinero he ganado en mi vida ha sido cuando me he dedicado a mi profesión, no a la política. Le voy a decir una cosa. Y no olvide lo que voy a decirle. Usted es joven, usted va a perder estas elecciones y por esto no va a ganarlas".

Sánchez: "Eso tendrán que decirlo los españoles".

Rajoy: "Sí, pero yo puedo opinar. No pasa nada. Tanto el señor González como el señor Aznar como yo las perdimos en dos ocasiones. De eso se puede recuperar uno, de una pérdida electoral, de lo que no se puede recuperar uno es de la afirmación ruiz [sic], ruin, mezquina y miserable que ha hecho usted hoy aquí. De eso no se va a recuperar. Si usted tiene algo contra mí, lléveme al juzgado, pero no estoy dispuesto a aceptarle lecciones de honradez. Ni le voy a hablar de su crédito de Cajamadrid. Ni le voy a hablar de los ERE de Andalucía. No le voy a hablar de eso. Si usted quiere emponzoñar este debate, no se lo acepto. Su intervención ha sido ruin, mezquina y deleznable. Ha sido una intervención miserable y eso le va a perseguir toda la vida".

Sánchez: "Usted tenía que haber dimitido hace dos años".

Rajoy: “¿Y por qué no planteó una moción de censura?”.

Sánchez: "Mire, señor Rajoy, esto va de usted o de yo. Y la diferencia es muy grande porque yo soy un político limpio". 

Llegados a ese punto de nerviosismo, el aspirante del PSOE recordó que él gana ahora 88.000 euros y Rajoy cobraba 240.000 cuando era el líder de la oposición. El presidente del Gobierno respondió que él ahora cobra 78.000. "Yo no estoy en política para ganar dinero", sostuvo Sánchez. "¿Y yo sí? No se lo acepto", respondió Rajoy. Los gestos de Rajoy denotaban ya que estaba entre desarbolado e indignado, como si no se creyera lo que estaba ocurriendo ante millones de espectadores. "Gano menos que usted", insistió el candidato del PP. "¿De sueldos o sobresueldos?", provocó su oponente. Y el enfrentamiento se recrudeció de nuevo. 

Rajoy: "Yo no he cobrado un sobresueldo nunca. Ha sido usted ruin, mezquino y miserable. No le acepto que diga que no soy limpio, no se lo acepto. Creo que es usted ruin, miserable y deleznable". 

Sánchez: "Yo le digo que usted no es un político decente para ser presidente del Gobierno, lo siento mucho". 

Rajoy: "Podría haber pedido mi dimisión presentando una moción de censura si tuviera cuajo y si tuviera personalidad. Si usted está desesperado, podría utilizar otros argumentos, podría decir qué va a hacer en el futuro. Su intervención es ruin y miserable".  

Campo Vidal intentó terciar en la pelea. "Hablemos de Cataluña". Pero no podía hacer nada para impedir que continuasen zahiriéndose. Rajoy empezó a argumentar que Sánchez acababa de tener un mitin en Galicia con un imputado y el líder del PSOE le espetó que "se ha puesto usted nervioso". 

Rajoy: "Tiene que mirar usted bien, tiene un problema en los ojos y eso le dificulta la visión. No sigamos con este debate, salvo que usted quiera. Lo único que quiero decir es que no le acepto de ninguna manera que a mí, que llevo treinta años en política, me diga que no soy..."

Sánchez: "Eso lo dicen los españoles"

Rajoy: "Eso lo dice usted, no lo dicen los españoles. Mantengo mi acusación ha sido usted ruin y miserable. No se lo acepto. Usted, que apoya las operaciones de los ERE. Le recuerdo que en el caso de los ERE hay más de 200 personas imputadas, ocho ex consejeros de la Junta y dos presidentes de su partido. Si usted quiere que continuemos con ese debate, seguimos, pero lo único que voy a aceptar es que me insulte". 

Sánchez: "Usted tenía que haber dimitido hace dos años. Le veo muy nervioso". 

Rajoy: "¿Por qué no presentó una moción de censura? 

Sánchez: "Pero si usted tiene mayoría absoluta... usted tendría que haber dimitido, asumiendo en primera persona la responsabilidad política. Se tenía que haber ido a casa. Y que usted siga como presidente lo que está haciendo es daño a la democracia".

Rajoy: "No le acepto que me insulte. Yo soy un político limpio y decente. Llevo treinta años en la vida política y nunca nadie me ha hecho una acusación de una conducta reprobable".

Sánchez: "Pues yo se la hago". 

Rajoy: "Por eso es usted ruin, mezquino y deleznable, por hacerla. Para mí, por lo menos. Y para mucha gente". 

Sin resuello para los contendientes y ante un Campo Vidal anonadado, el combate continuó. Primero Sánchez afirmó que el último gobierno del PSOE puso en marcha la UDEF, reforzó la UCO y apostó por la Fiscalía Anticorrupción, frente a la inacción del Ejecutivo del PP en esta materia. Rajoy contraatacó leyendo una serie de leyes aprobadas en esta legislatura "con el voto en contra del PSOE", tales como la prohibición de donaciones a los partidos, la prohibición de perdonar los créditos a partidos o la aprobación de la Ley de Transparencia, amén de la creación de una oficina "para que los corruptos además de pagar por sus delitos devuelvan el dinero". 

Sánchez: “¿Pero Bárcenas ha devuelto el dinero robado, los 40 millones en Suiza?”

Rajoy: “Es que todavía ni ha sido condenado ni juzgado".

Sánchez: "¿Pero Bárcenas lo ha devuelto? Yo le veo en Baqueira".

Rajoy: "Si de mí depende, tenga la más absoluta certeza de que lo va a devolver”.

Sánchez: “Usted no es un presidente libre, está atado y es prisionero de los papeles de Bárcenas”.

En este momento el debate casi pasó a ser imperceptible, con continuas interrupciones mutuas. Es sí, a Sánchez le dio tiempo a enumerar delitos por los que está imputado el PP, como prevaricación, malversación, delitos contra la Hacienda pública... "Eso ya lo dijo usted en el debate a cuatro", contestó Rajoy. "Está usted fulminando todos los artículos del código penal", atacó Sánchez. 

Rajoy: "Usted acaba de dar un mitin con el secretario general del PSOE en Galicia, que está imputado por prevaricación, cohecho y tráfico de influencias, y usted va allí, lo apoya y dice que es su amigo. Usted tiene una vara de medir que es distinta para unos y para otros. Para mí éste ha sido un tema muy duro.

Sánchez: "Tenía que haber dimitido"

Rajoy: "Déjeme terminar. A todas las personas que en mi partido cometieron actos que no debieron cometer, los puse en la calle. Cosa que usted no hace con el secretario general en Galicia, ni hizo con el PSOE..."

Sánchez: "¿Y por qué no dimitió? ¿Por qué nombró a Bárcenas senador?

Rajoy: "Yo no hice nada. Soy un hombre honrado y limpio. En la historia me parece que no soy el único hombre que se equivoca en un nombramiento". 

Fueron 18 minutos sin tregua. Fueron los 18 minutos que cambiaron el debate. Fueron los 18 minutos en que el combate se desniveló, con dos contendientes exaltados y, sobre todo, con un presidente del Gobierno noqueado por su relación con Bárcenas.