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Discos para la cuarentena: Grimes, The Weeknd y el duelo de J Balvin y Bad Bunny

La música nacional está que arde con el regreso de Los Enemigos, Triángulo de Amor Bizarro y Soleá Morente

20 marzo, 2020 16:40

En estos tiempos extraños en los que debemos permanecer encerrados en casa, la música redobla su conocido poder benéfico. Desde Colombia y la vibrante isla de Puerto Rico, duelo en las alturas del reguetón con los nuevos lanzamientos de sus primeras espadas. Colores se llama el nuevo trabajo de J Balvin, con canciones tituladas morado o amarillo, brindándonos una sofisticada fiesta de ritmos latinos. Bad Bunny, por su parte, siempre más cercano al trap, sigue con la buena racha después de un 2019 frenético con YHLQMDLG (Yo hago lo que me da la gana), una explosión de talento.

La música nacional está que arde con el regreso de Los Enemigos, que con Bestieza entregan un álbum modélico de pop rock español donde brilla su maestría. Furia punk desde Galicia con lo nuevo de Triángulo de Amor Bizarro, un viaje a la fuerza del rock en clave. Soleá Morente, por su parte, firma su mejor disco con el fastuoso Lo que te falta, una colección de luminosas canciones donde celebra la tradición española en una gozosa fiesta. Desde Brasil, no hay que perderse la exquisitez de Priscilla Ermel, de quien se publica un recopilatorio con sus grabaciones de los sonidos tradicionales de los indígenas de ese inmenso país en un álbum sofisticado y profundo.

Cinco años después de un LP fundamental como Art Angels, la canadiense Grimes sacude la escena con Miss Antropochene, donde vuelve a brillar como una agitadora pop. Del mismo país, Meghan Anne Uremovich, más conocida como U.S. Girls, firma su mejor disco con Heavy Light, pura efervescencia indie pop. The Weeknd regresa a la mesa de novedades con After Hours, donde sigue mostrando que es el alumno más aventajado de Michael Jackson. Es el gran momento de otra diva como Halsey, brillante sucesora de Alanis Morrisette y talentosa renovadora del mainstream. Por su parte, el rapero de Atlanta Luli Uzi Vert, brilla con intensidad en Eternal Atake, una joya del trap más rabioso, esta vez con aires de ciencia ficción. Para terminar, la sensacional reinterpretación de Gill Scott Heron que ha realizado Makaya McCraven.

J Balvin: Colores

Él mismo dice que lanza este nuevo LP para “acabar con la oscuridad del coronavirus”. No es que solucione el problema pero siempre es una buena noticia que el rey del reguetón vuelva al ruedo. Artista sofisticado y al mismo tiempo puramente latino en su celebración de la vida, J Balvin plantea un juego ingenioso en el que cada color significa una emoción distinta en un disco menos producido y más sencillo en el que busca, según él mismo, “regresar a los orígenes”. De esta manera, la juguetona Amarillo es un canto a la bohemia y la buena vida mientras la fabulosa Morado, con un delicioso estribillo, es un erótico elogio al vino cargado de sensualidad con tono trapero. Balvin es un explorador del ritmo y el sonido y brilla su veta más vanguardista en Blanco, una demostración de la fuerza del beat en un crescendo de gran sabiduría. La fiesta llega con Arco Iris, con la clásica línea de teclados de Balvin y un ritmo arabizante, mientras sigue dominando el cortejo romántico en Rosa.

J Balvin - Amarillo (Official Video)

Gil Scott Heron: We Are New Again. A Reimagining by Makaya McCraven

Su frase “la revolución nunca será televisada”, título de una de sus canciones, se hizo más famosa que él mismo, mil veces citada como si fuera un dicho de la cultura popular. Poeta, músico, novelista y precursor del rap, Gil Scott Heron fue uno de los artistas afroamericanos más apasionantes del siglo pasado y su legado ha seguido creciendo desde que murió en mayo de 2011 a los 62 años. El batería y productor de Chicago Makaya McCraven propone un curioso experimento al volver a tocar junto a su grupo habitual de músicos el último trabajo de Heron, que reinterpreta totalmente manteniendo su voz de la grabación original. Poco antes de morir, Heron grabó mano a mano con Richard Russell un disco sin adornos y profundo que servía como desgarrador testimonio del artista en sus últimos días. La reinterpretación de McCraven no traiciona el espíritu original pero convierte las parcas canciones de antaño en producciones más sofisticadas con aires de free jazz y blues. El resultado es espléndido como escuchamos en New York is Killig Me, free jazz con sello de la Chicago Art Ensemble, y una voz rasposa que nos lleva al mundo del blues, o el soul de I’ll Take Care of You.

Bad Bunny, YHLQMDLG

El reino de Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, no tiene límites. Si el año pasado se comía el mundo con dos discazos como X100 pre y Oasis junto a J Balvin, ahora regresa con YHLQMDLG, acrónimo de Yo Hago Lo Que Me Da La Gana, en una apoteosis de sí mismo. Bad Bunny no es un buen artista de reggaetón, es un revolucionario capaz de crear un sonido propio que funciona casi como un nuevo género en sí mismo. La difícil, un clásico tema suyo de desamor con un ritmo sensacional, y la balada Ignorantes, en clave más experimental con un quiebro electrónico hipnótico, son los dos iconos de una fiesta espectacular que incluye otras gemas como Si veo a tu mamá, con esa deliciosa melodía con un teclado ochentero, o la fastuosa La santa, puro gozo con Daddy Yanky. Este disco nos permite ver algo extraño y rabiosamente moderno, a un artista en el climax de su creatividad y su influencia.

Grimes: Miss Anthropocene

Artista de la raza de Björk, por su afición al disfraz y a la experimentación electrónica, Claire Elise Boucher, célebre como Grimes, no deja de ser la versión “rara” con el pelo de colores de Katy Perry y no es una crítica. Fue Oblivion la totémica canción que la convirtió en 2012 en una gran estrella del pop, un lugar que quizá nadie pronosticaba para una artista sofisticada y ambiciosa con vocación más bien underground. Hoy Grimes además de ser una gran diva es también la esposa del genio de Tesla, Elon Musk, y figura carismática de lo que podríamos llamar “intelligentsia”. Más pop que en sus primeros discos, Miss Anthropecene es un álbum inspirado según ella misma en el cambio climático en el que con cada canción pretende “materializarse en una diosa que representa nuestro estado de extinción”. Hay un tono épico como de fin del mundo en casi todas las canciones, ahí esta esa Violence con una base rítmica ochentera sensacional que suena como una especie de rave apocalíptica y medio histérica, o la guitarra de Delete Forever, una canción pop que podría haber firmado Ariana Grande, y a veces recuerda a Madonna como en My Name Is Dark.

Triángulo de Amor Bizarro: oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ

Grupo fundamental de la escena española desde que irrumpieran con fuerza en 2007 con un álbum que, como este último, se llamaba como ellos -aunque ahora lo escriben al revés-, los gallegos Triángulo de Amor Bizarro siempre han destacado por ser un grupo con un concepto artístico punk muy bien elaborado en el que brillan tanto su dominio de la técnica como de la rabia y la poesía. Cuatro años después de Salve Discordia, que ellos definen como un rock and roll clásico, dicen que después de varios discos extemporáneos hablan del mismo presente para reflejar este mundo de caos. TAB son nuestros Sonic Youth por su capacidad de exploración sónica en los confines del rock. Mientras Canción de la fama es una canción de garage punk en la que se burlan de la fama, la sensacional ASMR para ti nos seduce con una bonita línea de guitarra a lo War on Drugs mientras Acosadores, con Adriana Punsetes, es la clásica canción de punk patrio con un bajo voraz y un tono Elefant, sin olvidar la grandeza del single, Vigilantes del Espejo, donde brilla la influencia de The Clash en una canción que suena como una epopeya.

U.S. Girls: Heavy Light

En tiempos de Billie Eilish, el pop norteamericano sigue reivindicando su vigencia con este álbum de U.S. Girls en el que se deja seducir por el disco, el soul y el jazz para hablar de temas graves como el cambio climático, las desigualdades sociales o el peligro de las armas nucleares. Arranca con 4 American Dollars, quizá la canción más comercial, en la que despotrica contra el “capitalismo obsceno” con un ritmo lounge que recuerda a St. Vincent y prosigue con canciones que a veces recuerdan a Paul Simon o incluso Nina Simone (Overtime) sin desdeñar una clara influencia del jazz de los 70 (The Quiver to the Bomb) con momentos de un sorprendente barroquismo (IOU) o de un country lánguido (Born to Lose).

Los Enemigos: Bestieza

Dando guerra desde los años 80, Los Enemigos representan la pureza del rock en España. Con su nuevo disco, Bestieza, han logrado por primera vez en casi cuarenta años ser número en ventas con un trabajo en el que lo mejor es que suenan a sí mismos. Liderados por el carismático Josele Santiago, junto a Fino Oyonarte, Chema Pérez y David Krahe (que sustituye a Manolo Benítez) Los Enemigos quedan como testimonio vivo de esa mítica Malasaña rockera de los 80 que revolucionó el país y hoy cabe celebrar no solo que sigan vivos, también su absoluto dominio del género. Producidos por Carlos Hernández, ellos mimos han dicho que querían un disco “lleno de energía” y quizá como forma de no dormirse en los laureles las canciones están recorridas por un contundente espíritu punk que ya brilla en ese meteórico arranque, Siete mil canciones, para explotar definitivamente en temas como Vendaval, pura adrenalina, o la efervescentes Hey Judas.

The Weeknd: After Hours

El canadiense de origen etíope Abel Makkonen Tesfaye, célebre por su alias The Weeknd, lanza su último disco en calidad de gran estrella. Muy influido desde siempre por Michael Jackson, de quien imita incluso su característica manera de cantar con falsete, Tesfaye pasó del underground al mainstream de manera meteórica gracias a canciones como Starboy o Earned It, tema principal de 50 sombras de Grey. Lo mejor del músico siempre han sido las elaboradas y meticulosas bases electrónicas, verdaderos prodigios de orfebrería que hacen que lo que podría ser un pop con aires de r&b más o menos convencional vuele más alto. En After Hours opta por una producción menos aparatosa en un álbum inspirado por la psicodelia en el que no podía faltar la colaboración de Kevin Parker (Tame Impala), rey del género en Repeat After Me (un midtempo vistoso) en un disco en el que también colaboran Metro Boomin (Escape from LA) y un rara avis como Oneothrix Point Never como productor en la propia Repeat After Me y en la grandiosa Until I Bleed Out, con la que cierra el disco dejándose influir por los ritmos africanos. Lo mejor, como siempre, son los hits y ahí están temas como el que da título al álbum o Blinded By the Lights, que no aportan mucho a su gloria pero lo consolidan como uno de los indiscutibles reyes del mainstream.

Soleá Morente: Lo que te falta

Hija del gran Enrique y hermana de Estrella y Kiki, Soleá triunfa a lo grande con su tercer disco en solitario, donde cuenta con la producción de lujo de David Rodriguez, quien hace poco nos regaló un gran disco en solitario como La estrella de David y colabora con la estrella en varias canciones con ese alias. En tiempos de Rosalía y renovado interés por el flamenco, Soleá presenta un disco rumbero de hechuras más clásicas, sin despreciar la experimentación, que el de la catalana que suena como una fiesta de puro placer gracias a unas canciones que rezuman vida y sangre. Arranca con las palmas y la guitarra de Cariño, versión de una canción del propio Rodríguez con aires balcánicos, y nos seduce con temas como Viniste a por mí, clásico del desamor, o la fabulosa base rítmica de Ducati. La influencia del raï, icónica música argelina, deslumbra en Coca-cola, junto a La Estrella de David, mientras se desmarca con un exquisito bolero con la bella No puedo dormir donde canta, por cierto, “estoy pasando en casa las fatigas de la muerte”. Cierra el álbum con una composición propia, Condiciones de la luna, junto a J de Los Planetas, donde demuestra su exquisita sensibilidad.

Priscilla Ermel: Origen Da Luz

Cineasta y antropóloga, la brasileña Priscilla Ermel se formó en música clásica (toca el chelo y la guitarra) pero en seguida comenzó a fijarse en los sonidos tradicionales. Desde finales de los 80 hasta principios de los 90, Ermel convivió con varias tribus indígenas con la intención de registrar sus legendarias músicas. Este álbum recopilatorio, lanzado por el crucial sello holandés Music From Memory, es una recopilación de ese trabajo de campo, que Ermel reinterpretó aplicando los principios del Tai Chi. Quien espere la clásica música brasileña se va a llevar una desilusión ya que Ermel no hace concesiones a los tópicos para deleitarnos con unos sonidos genuinos y auténticos pasados por el túrmix del new age y una clara influencia oriental que los hacen aun más seductores. El mundo de los indígenas, menos conceptual que el de los europeos y más basado en los sentidos y los fenómenos naturales brilla en todo su esplendor en una música que suena orgánica y deliciosa como si fuera producto mismo de la fuerza de la naturaleza.

Lil Uzi Vert: Eternal Atake

En 2017 el rapero de Pensilvania Lil Uzi Vert se lanzó del trap, un oscuro género surgido en los guetos de la droga de Estados Unidos, al mainstream cuando XO Tour Lif3 se convirtió en un enorme éxito que hoy acumula más de mil doscientos millones de reproducciones en Spotify. Con una letra más bien lúgubre (“todos mis amigos están muertos” repite como una letanía), Lil Uzi Vert se convirtió en una estrella insospechada ya que pocos artistas reflejan con tanta crudeza en sus letras las dificultades de los negros pobres de Estados Unidos. Su nuevo trabajo, Eternal Atake pilla a Uzi Vert en pie de guerra como siempre (el anterior se llamaba “soy la rabia” y el previo a este “contra el mundo”) en un álbum poderoso en el que el rapero se sube a una imaginaria nave espacial para construir una fantasía futurista cargada de intensidad y tensión. Solo por escucharlo rapear ya valdría la pena estas canciones que a veces recuerdan al tono épico del rap francés.

Halsey: Manic

Ashley Nicolette Frangipane, conocida como Halsey, es una de las voces más interesantes surgidas en la escena de Estados Unidos en tiempos recientes. A sus 25 años, esta artista de New Jersey maneja los códigos de la música comercial contemporánea de Estados Unidos (un poco de pop, un poco de r&b y toques de soul) para lograr un triunfo, sonar fresca y auténtica. Gran admiradora del rap old school y de Alanis Morrisette (quien colabora en la sensacional Alani’s Interlude), tal combinación es posible y su gran audacia en este excelso Manic sea quizás combinar la belleza del songwriting americano con las innovaciones sonoras introducidas por el rap reciente en unas canciones bellamente escritas con melodías seductoras como esa You Should Be Sad en la que suena como una Angel Olsen de la era del trap.

@juansarda