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Demanda contra Repsol: Sinopec reclama 4.900 millones por un negocio conjunto en Reino Unido

La petrolera española heredó un negocio de Talismán con Sinopec en Reino Unido de 2012 por el que ahora los chinos piden cuentas ante un tribunal de arbitraje. "La demanda es infundada", dice Repsol.

Josu Jon Imaz y Antonio Brufau en la junta de Repsol

Josu Jon Imaz y Antonio Brufau en la junta de Repsol Efe

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Addax Petroleum UK Limited y Sinopec, compañías estatales controladas por el Gobierno de China, han formalizado una demanda arbitral contra la canadiense Talisman Energy, actualmente integrada en la española Repsol, en la que reclaman 5.500 millones de dólares (4.900 millones de euros al cambio actual), informó el grupo participado por La Caixa y Sacyr a la CNMV. La cifra equivale al 12% de la facturación anual del grupo español.

"En dicha demanda solicitan que se les abone el importe de su inversión inicial enTSEUK (Talisman Sinopec Energy UK), materializada en 2012 mediante compra del 49% de ésta al grupo canadiense Talisman, junto con cualesquiera incrementos de inversión posteriores, realizados o por realizar en el futuro, así como las pérdidas de oportunidad que pudieran haberse producido, estimando todo ello en una cifra total aproximada de 5.500 millones de dólares. Sin embargo, al mismo tiempo, Addax pretende mantener su actual participación en TSEUK", según Repsol.

"Nulo fundamento"

Según informa la petrolera que dirige Josu Jon Imaz, la demanda arbitral, de la que se viene informando periódicamente, tiene un nulo fundamento, por lo que viene siendo calificada por Talisman y por la propia Repsol, así como por sus asesores legales externos, como de Riesgo Remoto. "La actuación de la demandante puede entenderse como una acción defensiva por parte de quienes en su día adoptaron una decisión de inversión en el Reino Unido que no ha dado —como otras de ese mismo grupo empresarial—, los resultados por ellos esperados.

"La demanda arbitral formalizada es infundada, y no refleja la actitud leal que se debe esperar de un socio que, casi tres años después de invertir en TSEUK, con participación plena en su gestión y aprobando todas las decisiones que se tomaban en el seno de la Sociedad participada, sin haber manifestado queja o preocupación, inicia una vía legal para pretender obtener una ventaja ilegítima en interés propio, en vez de dedicar todos los esfuerzos a mejorar el desempeño de TSEUK tal y como, en los últimos meses —desde la entrada de Repsol—, está sucediendo en dicha participadaconjunta en el Reino Unido y que es lo que podría justificar el deseo de Sinopec de permanecer en ella como accionista", lamenta Repsol en un comunicado.