Seguridad Social

El Gobierno busca alternativas para que los autónomos coticen más

El Régimen Especial de los Autónomos es el mayor 'agujero' de la Seguridad Social: genera cada año un déficit de más de 7.000 millones de euros.

Fátima Báñez y Rafael Hernando en el Congreso.

Fátima Báñez y Rafael Hernando en el Congreso. Efe

El Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos (RETA) se ha convertido en el ‘gran agujero’ de la Seguridad Social. Pagar las pensiones a los jubilados autónomos supone un déficit anual para el instituto que gestiona pensiones y desempleo que supera los 7.000 millones de euros, según los últimos datos disponibles que ofreció el martes la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, en la Comisión del Pacto de Toledo.

Este agujero es casi la mitad de todo el déficit del Sistema, que se sitúa en el entorno de los 16.000 millones de euros, por lo que cerrarlo sería un paso fundamental para solucionar el grave problema del déficit de las pensiones que ha provocado que la ‘hucha de las pensiones’ casi se haya vaciado. La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, dejó caer la idea en su comparecencia en la Comisión: “Una medida que podría servir para el futuro es que todos los regímenes fueran autofinanciables”. En otras palabras, que generen los ingresos suficientes para cubrir los gastos o, al menos, reducir el desfase actual.

Fuentes del Ministerio confirman a EL ESPAÑOL que su intención es atajar este déficit de miles de millones buscando alternativas que conciten el consenso de los demás partidos políticos y de los agentes sociales. Báñez se ha marcado como objetivo prioritario para esta legislatura buscar el consenso, por lo que dará máxima prioridad a la búsqueda de grandes acuerdos en la reforma de las pensiones.

La ministra explicó en la Comisión que “es necesario favorecer y la mejora de la contributividad de los autónomos sin que esto afecte a la competitividad”. De este modo deja abierta la puerta a que los autónomos contribuyan más y también reciban una pensión mayor cuando se jubilen. “Esto no es algo a lo que se opongan las asociaciones de autónomos”, indicó Báñez, ya que “a mayor contribución siempre habrá mayor prestación y también mayor saneamiento del sistema”.

El primer paso que quiere dar Empleo es permitir que los autónomos coticen más cada mes de forma voluntaria, ya que actualmente la base máxima de cotización es de 3.642 euros al mes. Una medida para la que no necesita contar con la aprobación del Pacto de Toledo y que estudian implantar para el próximo año. El problema está en que, si la cotización es voluntaria, la gran mayoría de los autónomos eligen aportar el mínimo posible. Báñez explicó que “quizá ahí tengamos que hacer todos pedagogía”.

Los últimos datos de ejecución presupuestaria de la Seguridad Social muestran que la evolución de las cotizaciones del RETA siguen por debajo del Régimen General. En concreto, el volumen de recaudación neta conseguida en los nueve primeros meses del año fue de 8.113 millones de euros, un 2,74% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior, mientras que en el caso del Régimen General, las cotizaciones avanzan a ritmos del 3,9%.

La solidaridad

Los últimos datos disponibles apuntan a esos 7.000 millones de déficit que genera el pago de la prestación a los pensionistas del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, lo que significa que por cada cotizante se genera el triple de déficit que en el Régimen General. Esta situación de los autónomos es uno de los mayores problemas para la sostenibilidad de las cuentas de la Seguridad Social, lo que lleva al Ministerio a buscar alternativas.

La cotización de los trabajadores autónomos a la Seguridad Social es, de media, un 40% inferior a la del resto de trabajadores. Por ejemplo, hasta septiembre, el montante de cotización por cada afiliado del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos fue de 2.500 euros, mientras que los del Régimen General aportaron más de 4.000 euros por cada afiliado.

La aportación de los autónomos es tan baja que muchos de ellos no llegan a cotizar para cobrar la pensión mínima, lo que obliga a que financie su prestación con cargo a Presupuestos a través de los complementos a mínimos. Según los últimos datos del Ministerio, el porcentaje de jubilados del Régimen General que no alcanzan la cotización mínima y que, por tanto, reciben los complementos a mínimos está en el entorno del 20%, mientras que en el caso de los autónomos es casi el doble, cerca del 40%.

Unas cifras que muestran que la baja cotización de los autónomos genera una gran presión sobre el Sistema de la Seguridad Social. El montante de la cotización de los autónomos es voluntario y los datos demuestran que la gran mayoría (el 70%) opta por aportar la menor cantidad posible. La base mínima de cotización está actualmente en 893,10 euros al mes. El reto no está en subir el mínimo de aportación, sino en “hacer pedagogía” para que los autónomos tomen conciencia de que es positivo cotizar más, como explica la ministra.

Los últimos 19 años de cotización

Sin embargo, hay quien considera que sería positivo buscar fórmulas para elevar la cotización de forma obligatoria. “Está tan extendido que todos los autónomos cotizan el mínimo posible que incluso en la Seguridad Social dan por asumido que cuando una persona se da de alta va a cotizar el nivel más bajo”, señala Gregorio Gil de Rozas, experto en pensiones de la consultora Willis Towers Watson.

En su opinión no tiene ningún sentido que la cotización sea voluntaria, sino que cree que lo más justo sería vincularla a los ingresos que genere “como en el Régimen General”. De lo contrario, algunos cotizantes ni siquiera llegan a aportar el mínimo, lo que significa que hay que financiar sus pensiones con impuestos.

Otro problema que señala Gil de Rozas es cómo los autónomos planifican sus aportaciones a la Seguridad Social desde el punto de vista de “optimizar lo que das y lo que recibes”. Actualmente es habitual que los autónomos pasen de cotizar el mínimo posible durante su vida laboral hasta que restaran 19 años para que se jubilen, momento en el que muchos pasan a cotizar el máximo, indica el experto. Esto es así porque actualmente se utilizan los 19 últimos años de cotización para el cálculo de la pensión. Para Gil de Rozas, “este salto no debería permitirse”.