Caso tarjetas black Cajamadrid

Guindos desvela en su libro las presiones del PP por la denuncia de las 'tarjetas black'

Habla de "ruido político" en su partido y de "balas que silbaban muy cerca" por llevar el caso de Bankia a la Fiscalía.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, con Rodrigo Rato.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, con Rodrigo Rato. Efe

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Si el escándalo del caso Soria ha puesto, otra vez, contra las cuerdas al ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, éste promete no quedarse callado. En el libro que ha escrito sobre el rescate de España, y que se presenta el próximo 14 de septiembre, desvela las presiones que recibió dentro de su mismo partido cuando envió a la Fiscalía el escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid, según publica El Mundo.

'Tarjetas black'

«Digamos que las balas me silbaban muy cerca. Alguna inquietud y situación tensa tuve en aquellos días, pero mi seguridad era que contaba con el respaldo del presidente del Gobierno», relata en sus memorias.

Durante esos días, De Guindos reconoce que "hubo un ruido político enorme" y algunos compañeros que no entendieron su decisión de sacar todo el escándalo: "Las decisiones judiciales posteriores muestran que más arriesgado habría sido actuar de otra manera".

El ministro de Economía relata que fue informado "a mediados de 2014" del escándalo por parte del presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, aunque el caso no se conoció hasta las primeras acciones de la Fiscalía en octubre de ese año.

"Nunca tuve un dilema moral al respecto. En cuanto me informaron del caso, mi respuesta fue que se ordenara la devolución de los importes y que se procediera según concluyeran los servicios jurídicos del Frob que debía hacerse".

Rodrigo Rato

Pero el libro también ajusta cuentas con Rodrigo Rato. De Guindos explica que después de presentar su dimisión, el presidente de Bankia intentó aplazarla y colocar a Goirigolzarri sólo de vicepresidente de la entidad por un tiempo.

"Al día siguiente de presentar su dimisión al presidente Rajoy, Rato me llamó por la mañana para hacerme una nueva propuesta. Me explicó que había pensado en aplazar su renuncia hasta la junta de accionistas de Bankia que debía celebrarse un mes después".

De Guindos "no daba crédito" de la petición y zanjó el tema: "Le pedí que convocase al día siguiente al consejo de administración para dimitir sin más regates".

El libro relata la continúa presión de Rodrigo Rato y sus sueños de grandeza: "Durante aquellos primeros meses de 2012 Rato vino a verme al despacho unas quince veces, la mitad de ellas solo".

En esas conversaciones se planteó fusionar Bankia con La Caixa para formar un nuevo banco que él mismo presidiría: "La operación se descartó por motivos que no se han terminado de aclarar (..) pero habría agrandado el problema", reconoce De Guindos.

"A medida que se producían los acontecimientos, él mismo se dio cuenta de que no podía presidir una entidad nacionalizada por un Gobierno del PP. No tenía un pase. Esa fue la verdadera razón de que presentara la dimisión curiosamente a Rajoy, en lugar de hacerlo ante el Banco de España, como hubiera sido lo procedente (...) pero Rato no era un banquero al uso, seguía siendo un político y como tal se comportó en aquellos días (...) Tardó tiempo en darse cuenta de que debía profesionalizar la gestión de la entidad", concluye.

Mafo y el Banco de España

En sus revelaciones no se olvida del papel del entonces gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y del respaldo que dio a Rato, sin el que no se entendería lo que aguantó.

"El grado de implicación de Fernández Ordóñez, tanto en la fusión de las siete cajas como en la salida a Bolsa de Bankia, quizá le impidió ver con claridad el problema al que nos enfrentábamos".

Ante las críticas de Ordóñez sobre el terremoto bancario que provocó el caso Bankia, De Guindos las ignora: «Si hubiéramos seguido mareando la perdiz, si no hubiéramos actuado con rapidez, España habría sido rescatada». 

Rescate de la Unión Europea

En realidad el libro se titula España amenazada y pretende hablar del peligro real que sufrió la economía española en julio de 2012.

"Los días 24 y 25 de julio fueron los momentos más críticos. Fue cuando más cerca estuvimos de pedir el rescate (...) Expliqué a Schauble que España estaba en una situación límite, que el Tesoro español sólo podía aguantar un mes, es decir, se quedaba sin fondos para poder pagar las pensiones, las prestaciones por desempleo o los sueldos de los funcionarios por poner sólo unos ejemplos. El debate sobre si Grecia debía continuar en el euro nos estaba matando».

Y hasta se planteó "un rescate light del Fondo Monetario Internacional", algo que nunca se hizo público pero que suponía no tanto financiación sino un respaldo del FMI ante los mercados, "una especie de sello de calidad a nuestras medidas".

El plan no salió adelante: "El presidente de la Comisión, Durao Barroso, llamó a Rajoy para mostrarle su oposición, creo que por un problema de rivalidades".

Mariano Rajoy

El libro de De Guindos no va a dejar a nadie indiferente y mucho menos al PP. Sin embargo, Mariano Rajoy sigue respaldando a su ministro: presentará el lanzamiento de España amenazada el 14 de septiembre y hasta ha firmado el prólogo.

Por eso, alaba "el coraje de Luis de Guindos y del resto de sus compañeros en el Gobierno en aquellos momentos tan duros" en alusión al riesgo de rescate y dice que el libro es «la historia que faltaba por escribir de lo que nos jugamos aquel año, la historia de cómo evitamos el rescate».

Aunque no quiere perder méritos y deja claro que «fue la Presidencia del Gobierno quien asumió directamente la gestión económica a través de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos" en esos duros momentos.