Reforma fiscal

Cuatro claves de la revolución del IVA que propone Bruselas

Dará más libertad a los gobiernos para rebajar el impuesto y aplicará a ebooks y prensa electrónica los mismos tipos que al papel

El comisario Moscovici quiere dar más autonomía fiscal a los gobiernos

El comisario Moscovici quiere dar más autonomía fiscal a los gobiernos

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La Comisión Europea ha presentado este jueves su plan para reformar las normas que regulan el impuesto sobre el valor añadido (IVA) en la UE que adelantó EL ESPAÑOL. Más que de una reforma, se trata de una revolución. Si sale adelante en su versión más ambiciosa, los estados miembros tendrán total autonomía para rebajar el IVA a los productos que quieran, ya que se suprime el tipo mínimo del 15%. Pero la negociación con los gobiernos será difícil ya que las reglas sobre impuestos deben aprobarse por unanimidad.

El IVA es una importante fuente de ingresos para los estados miembros, ya que recauda alrededor de 1 billón de euros al año, el 7% del PIB de la UE. Al mismo tiempo, los gobiernos dejan de ingresar al año 170.000 millones de euros debido al fraude y a problemas administrativos o irregularidades. El sistema actual, que data de 1993 y tenía carácter provisional, es "fragmentado, complejo y abre la puerta al fraude", según Bruselas.

Estas son las cuatro claves de la propuesta de reforma que ha desvelado el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

1.Autonomía fiscal para los países miembros

De acuerdo con la legislación vigente, los países de la UE deben aplicar un tipo general de IVA mínimo del 15% a todos los productos y servicios. Además, existe una lista limitada de productos que se pueden gravar con un tipo reducido de al menos el 5%. Pero hay numerosas excepciones que convierten el actual sistema en un caos. España por ejemplo tiene un tipo normal del 21%, un tipo reducido del 10% y otro súper reducido del 4%. Además, muchos países incumplen las normas. De hecho, la Comisión tiene abiertos 40 expedientes. En lugar de optar por una mayor armonización, Bruselas apuesta por dar más libertad a los estados miembros. Y plantea dos alternativas entre las que los gobiernos deberán elegir:

Mantener el tipo general mínimo del 15%. La lista de productos que se pueden beneficiar de un tipo reducido se actualizaría regularmente con las propuestas de los gobiernos. Además, todas las derogaciones de las que disfrutan algunos estados, por ejemplo porque estaban contempladas en su Tratado de Adhesión a la UE, se extenderían al resto. Moscovici cree que la lista es “obsoleta” y “restrictiva” y que la política de ir cambiándola “no ha tenido éxito” en el pasado.

Suprimir el mínimo del 15%. En este escenario, se aboliría la lista de productos y se daría total libertad a cada país para decidir. Sólo habría una serie de reglas básicas para enmarcar los casos en los que se pueden aplicar tipos reducidos. Esta opción exigiría una serie de salvaguardas para evitar la competencia fiscal desleal. Por ejemplo, podría prohibirse la aplicación del IVA reducido a artículos de lujo fácilmente transportables, avisa Bruselas. Esta opción es la que prefiere el comisario de Asuntos Económicos.

2.Igualdad de trato entre las publicaciones electrónicas y el papel

Una de las mayores distorsiones del actual sistema es la discriminación a las publicaciones electrónicas respecto al papel. Tanto los libros como los periódicos se benefician del IVA reducido, mientras que a los ebooks y a la prensa digital se les aplica el tipo general. Francia y Luxemburgo rebajaron unilateralmente el impuesto a los libros electrónicos y Bruselas les denunció ante el Tribunal de Justicia, que acabó prohibiendo el IVA reducido para las publicaciones electrónicas.

Moscovici ha prometido este jueves que antes de fin de año presentará una propuesta legislativa para acabar con esta discriminación. “Un libro electrónico es un libro. Un periódico electrónico es un periódico. Y en materia de IVA vamos a aplicar las mismas reglas”, ha alegado el responsable de Asuntos Económicos.

3.Un espacio único en materia de IVA

El actual sistema deja la puerta abierta al fraude, especialmente en los intercambios comerciales transfronterizos entre empresas, que están exentos de IVA. Ello facilita que algunas compañías compren productos en otros estados miembros sin pagar IVA, cobren el impuesto al consumidor final, pero no lo paguen a la administración tributaria.

Para evitarlo, Bruselas apuesta por crear un “espacio europeo único en el ámbito del IVA”. “Ha llegado el momento de tratar las operaciones transfronterizas como si fueran operaciones nacionales y considerar que todo el mercado interior es nuestro mercado nacional. Concretamente, eso significa para las empresas que una transacción entre Bruselas y Madrid se tratará de la misma forma que otra entre Bruselas y Amberes”, ha dicho Moscovici.

Según los cálculos de la Comisión, este espacio único permitirá reducir el fraude transfronterizo en 40.000 millones de euros al año (el 80% del total actual). Y no supondrá una carga adicional para las empresas.

4.Menos cargas administrativas para las empresas

Con el régimen vigente, para las empresas las transacciones transfronterizas cuestan un 11% más que las operaciones nacionales. “Eso en un mercado integrado y moderno es absurdo”, ha dicho el comisario de Asuntos Económicos. La reforma pretende acabar con estos gastos creando un sistema “único y simplificado”. Las compañías harán todas sus declaraciones de IVA a su administración tributaria nacional, y ésta será la responsable de transferir el dinero al resto de estados miembros. El ahorro de esta medida podría llegar a 1.000 millones de euros al año.