Fin de las sanciones

Cinco oportunidades empresariales en Irán y una incógnita

El final del bloqueo abre un mercado de 81 millones de personas a las grandes compañías españolas.

Turistas visitando Persepolis.

Turistas visitando Persepolis. Getty Images

Se desbloquean las puertas a un mercado de más de 81 millones de potenciales consumidores. Y toca posicionarse rápidamente. Las principales multinacionales, también las españolas, han comenzado a mover ficha para no perder la oportunidad de un país donde casi el 65% de la población tiene entre 15 y 55 años. Sin embargo, no hay que olvidar que su Producto Interior Bruto per cápita ha ido decreciendo a lo largo de los últimos años: alcanza los 5.442 dólares por persona para el periodo 2011-2015, según datos del Banco Mundial. Hace 10 años se situaba en los 7.874 dólares.

Irán tiene una clase media amplia que necesita modernizarse, señala Roberto Toscano, exembajador de Italia en Irán e investigador asociado del think tank barcelonés CIDOB. “Depender sólo de la energía es muy frágil. Irán tendrá que hacer un trabajo de desarrollo industrial más serio y necesitará las inversiones occidentales, sobre todo europeas”, vaticina. “Rohaní quiere y necesita romper el aislamiento”.

El experto recuerda que las sanciones que se han levantado son las relativas al acuerdo nuclear, mientras que otras por el apoyo de Irán a Hezbolá o por violaciones de derechos humanos se mantienen. Además, inmediatamente después de que se levantaran las sanciones económicas internacionales al país persa, Estados Unidos aprobó nuevas sanciones contra once empresas iraníes proveedoras del programa de misiles iraní (armas convencionales), con lo que la relación entre los firmantes del acuerdo nuclear continuará experimentando tensiones.

Depender sólo de la energía es muy frágil. Irán tendrá que hacer un trabajo de desarrollo industrial más serio y necesitará las inversiones occidentales

La mayor disposición de recursos financieros en Irán tras el levantamiento de las sanciones económicas apenas afectará a su papel político en Oriente Medio, según Ali Vaez, analista experto en Irán del International Crisis Group desde su oficina en Estambul. El investigador recuerda que en años anteriores, cuando Irán sufrió las mayores sanciones en 2013 o cuando tuvo un 40% de inflación, no dejó de apoyar al régimen de Bashar al Asad en la vecina Siria. Tampoco en 2015, a pesar de tener un déficit de 20.000 millones de dólares. “La política regional de Irán se guía mayoritariamente por cálculos políticos y no recursos económicos”, afirma.

Hasan Rohaní, presidente de Irán

Hasan Rohaní, presidente de Irán

Toscano, sin embargo, señala la posibilidad de que Irán y Rusia -ambos aliados de Asad- se unan para pedir al mandatario sirio que abandone su puesto y así contribuir a poner fin al conflicto que mantiene la inestabilidad en la región.

Las empresas mueven ficha

El primer movimiento en masa de las empresas españolas se realizó el pasado mes de septiembre, cuando casi medio centenar de compañías viajaron a Teherán junto a los ministros de Industria, Exteriores y Fomento.

Al viaje se invitó a casi todos los grandes: desde constructoras como ACS, OHL o Sacyr; a petroleras como Cepsa (propiedad de Ipic, el fondo petrolero del emirato de Abu Dabi) y Repsol; hasta automovilísticas como Seat (filial de la alemana Volkswagen) o el fabricante de componentes Antolin. También empresas vinculadas al turismo y el transporte. Y las negociaciones empiezan a dar frutos, sobre todo en cinco ámbitos.

1. La oportunidad energética, el gran tesoro

Si hay un sector donde están puestas las miradas tras el final de las sanciones ése es el energético. Allí están las cuartas mayores reservas de crudo y la mayor de gas. España, hasta las últimas sanciones, era un fiel cliente del petróleo persa. En 2011, ambas importaban cerca de 65.000 barriles diarios. Una de las opciones es ser socio en la actividad de refino, el eslabón de la cadena donde el país de Oriente Medio es más débil.

Ya se han dado pasos. Irán estudia construir una refinería petrolífera en Algeciras con la participación de inversores españoles, según ha anunciado el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo. El proyecto se planteó ya en la primera visita de Margallo a Teherán en marzo de 2014 y sustituiría al que tenía previsto llevar a cabo la petrolera rusa Rosneft en el campo de Gibraltar, paralizado por las sanciones de la UE contra Moscú por su intervención en Ucrania.

El ministro de Exteriores no ha querido desvelar qué compañías están implicadas en la refinería de Algeciras, tras el anuncio que ha realizado en Bruselas este lunes. “Las empresas están hablando, pero pertenece al secreto del sumario”, se ha justificado. En todo caso, Margallo ha dejado claro que el Gobierno apoyará “todo lo que podamos una solución de este tipo”. “Hay que reconstruir prácticamente todo el aparato energético de Irán y nosotros estamos muy bien colocados. Nuestra posición política en Irán es buena. Gracias a Dios nos anticipamos a muchos otros países”, ha afirmado el ministro.

2. Prisa por renovar la flota de aviones y viajar

Uno de los primeros grandes movimientos empresariales de Irán llega del sector aeronáutico. El Gobierno de Hasan Rohaní ya ha anunciado que comprará 114 aviones (nuevos y de segunda mano) al consorcio europeo Airbus (en el que está presente España) que destinará al uso civil. El problema es que se dio demasiada prisa en anunciar el contrato y la multinacional se vio obligada a desmentirlo hasta que las sanciones no fueran cosa del pasado, algo que no ha sucedido hasta este domingo.

El país necesita renovar la flota de Iran Air, la aerolínea estatal. Hoy cuenta con 140 aeronaves y debería llegar al medio millar para cubrir las necesidades de volar de la población, según estimaciones internas. De cerrarse, el contrato sería similar a los que realizan las grandes empresas del sector, en el que Airbus y Boeing pelean por las adjudicaciones, prácticamente, nave a nave. ¿Cuánto costarían los modelos nuevos? Por ejemplo, un A320NEO, que tiene una capacidad para unos 220 pasajeros cuesta, de media, unos 106 millones de euros, según los precios que publica el consorcio europeo.

El fin de las sanciones, además, puede acrecentar las ganas de viajar. También a España. Paradores ya ha viajado para posicionarse y atraer turistas. Y, en sentido contrario, hay hoteleras interesadas en abrir nuevos establecimientos. También las agencias de viaje. Por ejemplo, Destinia, la agencia de viajes online ya ha creado una sociedad (Destinia Pars) para operar desde allí mediante una sede física local.

3. Un parque de coches anticuado

“Los coches en Irán se parecen a los que circulaban por nuestras carreteras hace 20 años. Es un sector muy potente, pero anquilosado porque no han podido importar”, explican fuentes de un fabricante automovilístico europeo. Allí han estado algunos de los grandes nombres del sector, Renault, Fiat o PSA (Citroën y Peugeot).

Precisamente, esta última marca, lideraba las ventas cuando se impusieron las sanciones hace casi cuatro años. Entonces, según Reuters, en Irán se vendían cerca de 1,6 millones de vehículos. En estos cuatro años, se han desplomado y no hay estadística que desvele con exactitud cuántos automóviles se venden allí. Como referencia, este año se han comercializado en España algo más de un millón de vehículos con, prácticamente, la mitad de población.

El principal interés, según las citadas fuentes, está en los extremos, el lujo y los coches de importación se pueden ver beneficiados por el adiós a las sanciones. “Uno llega a Teherán y ve Masserati y Lamborgini. Hay una élite, a menudo vinculada al Gobierno, pero la aspiración a niveles de consumo es muy avanzada”, señala Toscano.

También los vehículos baratos que fabricantes como Seat pueden fabricar en Irán con socios locales. Volkswagen ya lo hizo en el pasado. Y de rebote, empresas de componentes como el Grupo Antolin o Gestamp, que podrán enviar sus piezas a las factorías persas.

4. Moda y ganas de ir de compras

El negocio de la distribución puede ser uno de los beneficiados por el nuevo statu quo porque, realmente, para este segmento no había sanciones más allá de los problemas para realizar transacciones financieras con Occidente. Allí ya están algunas de las empresas textiles españolas, como Mango, Adolfo Domínguez o la cadena de trajes de novia Rosa Clará. Sin embargo, la gran esperada es Inditex. Zara no ha llegado a Irán y puede unirse, en breve, al listado de casi 90 países donde ya está presente.

También la distribución alimentaria tendría una opción, si alguna de las grandes, como Dia (que por ejemplo está en China o Brasil) o Mercadona (que no ha dado el salto internacional) se atrevieran a dar un paso de este tipo. Espacio hay. Según un informe de Deloitte sobre el sector de la distribución hasta 2020, las grandes cadenas organizadas sólo son el 4,2% del sector.

5. Necesidad de nuevas infraestructuras

Es quizás uno de los campos donde más camino hay por recorrer, junto al energético. Irán necesita acelerar el paso en infraestructuras de todo tipo. Desde carreteras, a ferrocarriles pasando por telefonía, nuevas tecnologías y toda la dimensión social (educación y salud). “Tiene cierta estructura, pero mantenerla es difícil. Hay ambición y demanda”, indica Toscano.

Por ejemplo, tiene 199.000 km de carreteras, de los que 38.000 están sin asfaltar, según el Factbook de la CIA. Como comparación, España tiene, según la misma agencia estadounidense, más 683.100 kilómetros de vías.

Todas las grandes constructoras españolas podrían tener opciones, siempre y cuando tengan paciencia, porque previsiblemente serán contratos a largo plazo y requerirán el respaldo de un socio local. En cuanto a telefonía e internet, el problema no son tanto las sanciones como la censura que impide utilizar las redes, aunque Toscano señala que “los jóvenes están muy informados”, al saber emplear el software necesario para vencer las ventanas de “acceso prohibido” que saltan cuando un internauta trata de leer información crítica con el Gobierno.

La incógnita: ¿y si vuelven las sanciones?

El exembajador de Italia en Irán, Roberto Toscano, opina que el acuerdo es “bastante estable”, con un “plan técnico muy sólido” en el que ambas partes han cedido para encontrar un equilibrio “a prueba de fallos”. Pero señala que ha sucedido en un contexto político particular que puede cambiar tras la elección del nuevo presidente de Estados Unidos a finales de este año. “La preocupación principal está en lo que podría pasar en el cambio de la presidencia en EEUU. A nivel político esto no habría podido pasar sin la decisión de[l presidente iraní, Hasan] Rohaní y de [Barack] Obama”, reconoce.

Aunque el Partido Republicano podría cambiar las tornas si llega a la Casa Blanca, esta vez Toscano descarta que la Unión Europea siguiera los pasos de EEUU si reintrodujera las sanciones ahora levantadas. “Europa ya no volverá atrás”, afirma Toscano tajante. El analista experto en Irán, Ali Vaez, considera que “las empresas europeas están muy bien posicionadas para la vuelta de Irán del frío”, pero recomienda dos pasos principales para tranquilizar a las compañías europeas que se planteen hacer negocios con el país persa:

- La UE debería mandar una señal fuerte al Congreso de EEUU, que se quedaría solo en caso de revivir una legislación de sanciones;

- EEUU debería proveer de garantías a las empresas europeas de que obtendrán el tiempo suficiente para reducir sus negocios en Irán en caso de volver las sanciones.

Los riesgos de que el acuerdo haga aguas en un futuro próximo, se quedan en Estados Unidos. Irán parece un socio más fiable en este caso. A finales de febrero celebrará elecciones parlamentarias y del organismo que decide el “líder supremo”, Ali Jamenei. Se prevé que los moderados iraníes ganen más escaños, una tendencia a la que se suma la necesidad de apertura económica del país.

De todos modos, Vaez propone que Irán provea de cláusulas en los contratos que tengan en cuenta los riesgos. Anima a las empresas españolas a aprovechar la oportunidad que brinda la nueva situación para presionar en este sentido. “Los iraníes entienden los miedos de las empresas europeas. El efecto psicológico de las sanciones no se disipa de la noche a la mañana”, concluye.