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Tyson Fury renuncia a sus títulos mundiales para superar su adicción a la cocaína

"Honradamente, no sé si voy a pasar de este año. Sólo espero que alguien me mate antes que matarme yo mismo", asegura el controvertido púgil británico.

Tyson Fury, con sus títulos mundiales.

Tyson Fury, con sus títulos mundiales. REUTERS

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En la trágica historia de Tyson Fury, el campeón mundial de los pesos pesados de la OMB y la AMB que dio positivo por consumo de cocaína hace unas semanas, llega un final inesperado. Fury, de 28 años, anunció este jueves que renuncia a sus títulos mundiales "con efecto imediato" y que, por tanto, no tratará de defenderlos sobre el ring.

El púgil ya había anulado el combate contra el ucraniano Vladimir Klitschko, en el que debía luchar por retener sus cinturones de campeón. Sin embargo, el estado depresivo del boxeador -debido a la "mucha cocaína" que confesó haber tomado a lo largo de su vida- le llevó a plantearse la retirada como profesional, al tiempo que desechó la posibilidad de combatir.

"Me parece justo y honesto, y bueno para el boxeo, guardar en activo estos títulos y permitir que otros pretendientes peleen por los cinturones vacantes que he ganado y conservado con orgullo", afirmó Fury en un comunicado este jueves. "Gané estos títulos en el cuadrilátero y pienso que se deben perder en el cuadrilátero, pero soy incapaz de defenderlos en este momento", aclaró.

Tyson Fury, disfrazado de Batman en una rueda de prensa.

Tyson Fury, disfrazado de Batman en una rueda de prensa. REUTERS

Al renunciar al cobate, Fury se declaró "médicamente no apto para combatir". Eso ocurrió el 23 de septiembre, justo un día después de que se destapase su positivo por cocaína. Diez días después, anunciaba en Twitter su retirada, aunque horas después se retractaría de ello, esgrimiendo que se trataba de una broma hacia la prensa británica, muy hostil desde el principio con él.

"No me entreno más, estoy deprimido, estoy harto de la vida", soltaría en la revista Rolling Stone sólo dos días después de aquel amago de retirada. "La cocaína es algo muy nimio en comparación con el hecho de que no quiero vivir más", explicaba en aquel momento. "Honradamente, no sé si voy a pasar de este año. Sólo espero que alguien me mate antes que matarme yo mismo", sostenía.

Ahora, una semana más tarde, el gesto de Fury supone en la práctica el abandono del circuito pugilístico británico por tiempo indefinido. Su plan es centrarse en su recuperación psicológica y superar su adicción a las drogas.