Eurocopa de Fútbol 2016

Iniesta, el guardián del estilo

El futbolista albaceteño, mejor jugador del torneo pasado, imparte una lección magistral en su regreso a la Eurocopa y se consolida como líder de la ‘Roja’ y una de las figuras diferenciales del campeonato.

Andrés Iniesta saluda al público tras la victoria ante República Checa.

Andrés Iniesta saluda al público tras la victoria ante República Checa. Efe

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Andrés Iniesta (Fuentealbilla, 1984) adquirió la condición de maestro del fútbol hace muchos años, pero compartía el comando del equipo español con otros miembros de un grupo fabuloso: Xavi, Casillas, Alonso o Pujol. La retirada de los demás referentes le ha otorgado un papel crucial en la ‘Roja’ actual: es el máximo intérprete de un estilo prestigioso e imitado, estético y rentable, que ha llevado a su club y a su selección a cotas jamás igualadas en sus respectivas categorías. El cerebro de un equipo que quiere cambiar lo suficiente para que todo siga igual.

El propio Iniesta llegó a ser también cuestionado tras el último Mundial: cumplidos los 30 años, campeón ya de todos los torneos posibles, el inevitable descenso de la punta de velocidad y cierto empacho social hacia una forma de jugar al fútbol que parecía agotada rebajó su cartel de una forma casi inapreciable.

"Ya no es el que era", se oía con frecuencia. En el Barcelona eran Messi y Neymar (después Suárez) los que decidían los partidos. Con Xavi en clara decadencia, el castellanomanchego echaba en falta socios con la misma rapidez mental - y generosidad - para desarbolar rivales a base de toques, paredes, movilidad y búsqueda permanente de los espacios.

La inteligente reconversión de Iniesta, que retrocedió su posición en el campo para adjudicarse un papel más organizador que de mediapunta, comenzó a dar frutos el año pasado en el Barcelona de los cinco títulos y le ha devuelto el aplauso unánime en los campos de España (y fuera de España). ¿Hay algún jugador que provoque un sentimiento tan unánime de admiración y respeto en el mundo del fútbol? (El ex seleccionador José Antonio Camacho explotó durante su narración del partido contra República Checa en Telecinco y llegó a exclamar: “Iniesta está dejando en ridículo al mundo del fútbol. ¿Por qué no le dan un Balón de Oro? Porque nadie entiende de fútbol”).

Iniesta no ha recibido el Balón de Oro, como tampoco lo recibió Xavi en su momento, pero a sus 32 años encarna más que nunca la excelencia de la propuesta futbolística española. Su actuación contra la República Checa fue soberbia: asumió en todo momento la responsabilidad de liderar el ataque, se zafó permanentemente a las entradas rivales con una conducción incomparable (no se ve nada igual desde Zinedine Zidane) y dio medio gol a Piqué en el minuto 86, cuando la sombra de la impotencia se cernía sobre una selección necesitada de alegrías.

Participó más que ningún otro futbolista en el permanente asedio a la portería de Cech y desgastó a toda la medular checa. Alcanzó un 91% de acierto en sus pases. Ya en las postrimerías del primer tiempo, cuando probó a Cech con un disparo elevado desde 40 metros, despertó el grito de “Iniesta, Iniesta” en las gradas.

Andrés Iniesta, rodeado de jugadores checos.

Andrés Iniesta, rodeado de jugadores checos. Reuters

Fue elegido, claro, ‘Man of the Match’ por la UEFA. Sus palabras (visiblemente cansado, bebiendo agua) en la rueda de prensa oficial como mejor jugador del encuentro fueron una defensa clara pero humilde de un estilo con el que, como diría después Del Bosque, “no nos ha ido tan mal”.

El albaceteño remarcó que la selección “se ha ganado el respeto” de Europa y explicó que “para ganar a este tipo de equipos hay que tener paciencia. Correr detrás del balón 90 minutos no es fácil. Es nuestro estilo de juego”. Antes, en declaraciones a Telecinco, había explicado que intentaron evitar la desesperación ante un rival encerrado. “Hemos jugado bastantes partidos como este. Es intentar incidir, incidir e incidir y en algún despiste del rival o una situación física intentar hacer algún gol”. Una frase que recuerda a los años gloriosos de la mejor selección del siglo XXI.

Hace cuatro años Iniesta salió del Olímpico de Kiev como campeón de Europa y Balón de Oro del torneo; dos meses después fue elegido futbolista del año por la UEFA. Es el jugador de la Euro 2016 (son 552 en total) con un palmarés más nutrido: 31 títulos entre el Barcelona y la selección española.

“Me da hasta risa contestar del partido de Iniesta... Es una maravilla”, declaró Aduriz en la zona mixta del estadio. “Ya le vi desde la sub'17. Es genial. Un jugador excepcional”, reconoció el derrotado técnico de la República Checa, Pavel Vrba. “Jugar al lado de él es un privilegio”, añadió Silva. “Es un espectáculo”, dijo Nolito. Harían falta un periódico entero para incluir todos los elogios sobre un futbolista con un balance de experiencia, ambición y liderazgo que recuerda al Zidane del Mundial 2006.

En la rueda de prensa del domingo ya se había liberado moderadamente de su acostumbrado perfil bajo: “El partido de Georgia fue un accidente […] Queremos seguir creciendo como selección tras la decepción de Brasil; estamos más centrados más que nunca, tenemos la responsabilidad de ser los actuales campeones y llegar lo más lejos posible [...] Si estamos a nuestro mejor nivel, los rivales tendrán que estar muy bien para ganarnos”. Este lunes, tras asumir definitivamente el mando de una selección esperanzadora, completó la mejor actuación vista, hasta ahora, de un torneo en el que aspira (discretamente) a ser de nuevo el mejor.