Valencia CF

El Sevilla ajusticia a Nuno

El entrenador del Valencia dimite tras perder en el Sánchez Pizjuán (1-0). Terminó el partido con nueve hombres tras las expulsiones de Cancelo y Javi Fuego.

Nuno, en el área técnica del Sánchez Pizjuán. / EFE

Nuno, en el área técnica del Sánchez Pizjuán. / EFE

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El Valencia jugó durante con 11, con 10 hombres y con nueve. Pero poco importó el número de jugadores que dispuso sobre el césped. El conjunto ché no propuso ni un mínimo de fútbol durante todo el encuentro. Si quieren sacar algo positivo, pueden quedarse con que defendió bien. O quizás, con que obró un milagro, abandonando el Sánchez Pizjuán con tan solo un gol encajado. Pero nada más. Eso fue todo por parte de los visitantes, que hace tiempo que dejaron la depresión aparte para entrar de lleno en plena crisis. Con el entrenador que sea a partir de ahora, porque Nuno dimitió en rueda de prensa tras la derrota. Y la realidad es que el adiós del entrenador portugués es lo que mejor que le ha podido pasar al equipo. Porque hasta ahora no ha funcionado nada. Ni lo ha hecho en Champions, donde no depende de sí mismo para clasificarse para octavos, ni lo está haciendo en Liga, donde marcha noveno, muy lejos de las posiciones que le corresponden por presupuesto e historia.

Nuno, según explicó en rueda de prensa, no se lo dijo antes a los jugadores, pero ya tenía tomada la decisión con anterioridad, desde por la mañana. Ese fue el final de una historia llena de altibajos, que comenzó con él aplaudido por Mestalla, a cuento de la clasificación para la Champions, y terminó con él entre pitidos, repudiado por gran parte de la afición. ¿Y cuál es la causa de su dimisión? En buena medida, su incapacidad para reconducir el barco y la falta de feeling con los jugadores.  

Alguien se preguntaría por qué pitaban a Nuno en Mestalla. Y la duda podría ser comprensible, cada uno está en su derecho de opinar o cuestionar lo que crea oportuno. Pero la realidad es bastante más sencilla de explicar: el Valencia, al menos en el Sánchez Pizjuán, no jugó a nada, como viene siendo habitual. Saltó al campo, se encerró en su parcela e intentó salir a la contra sin cumplir ninguno de sus objetivos. Y ya está. Porque no tiró a puerta en toda la primera parte, con los consiguientes resultados: el Sevilla tomó las riendas y estuvo a punto de irse por delante en el marcador, con dos buenas ocasiones de Llorente que atajó Ryan.

La diferencia con el Sevilla -también el crisis- es evidente. Mientras que el Valencia ha perdido el alma, el conjunto de Unai Emery sigue vivo. Pelea, lucha y, sobre todo, sabe a lo que juega. Es cierto que le falta gol. Pero tiene un plan, lo que a estas alturas resulta halagüeño, aunque sea por albergar alguna esperanza en beneficio de lo que está por venir. Porque sí, quizá el conjunto hispalense ha comenzado mal la temporada, pero da la sensación de poder ir mejor a medida que se vayan sucediendo los partidos.

Ante el Valencia, con un gol en solitario de Escudero en la segunda mitad. Banega se la puso con el exterior al defensa y éste la colocó en la escuadra. Demasiada renta para el conjunto de Unai Emery, que jugó desde el minuto 35 con 10 jugadores por la expulsión de Cancelo (doble amarilla), y desde el 78 con nueve por doble amarilla a Javi Fuego. Todo un drama en una noche que todavía guardaba su particular bomba informativa: el adiós de Nuno en rueda de prensa. Dimitió y lo hizo en el momento justo, porque la realidad es que el Valencia está en condiciones de poner nuevo rumbo. Y cualquiera que llegue, aunque sea, estará en disposición de hacerlo antes que el portugués.