Liga Endesa

Vives y el Valencia Basket le devuelven el 'churro' a Llull y al Real Madrid

Una canasta casi sobre la bocina del base catalán en la prórroga, similar en épica y decisión a la del menorquín en febrero, fuerza el cuarto encuentro de la serie de semifinales (87-86).

Guillem Vives celebra su canasta decisiva ante el Madrid este martes.

Guillem Vives celebra su canasta decisiva ante el Madrid este martes. ACB Photo

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Esto eran un belga, dos americanos, un español y un francés. No es el principio de un chiste, sino el parte de lesionados del Valencia Basket. Para colmo, como buen chiste, el galo (Diot) y uno de los yankees (Shurna) se cayeron del barco durante el tercer partido de las semifinales contra el Real Madrid. El culmen del infortunio lo protagonizó Shurna, barbilampiño talismán local durante la histórica racha de victorias consecutivas al inicio de la liga regular y en los cuartos de final ante Unicaja. El mismo cuyo codo, lesionado de gravedad en una mala caída, trajo los malos augurios a la Fuente de San Luis… para llevárselos de vuelta. Sus compañeros, imbuidos de un espíritu de revancha descomunal, jugaron como saben por primera vez en lo que va de serie y, con un final de épica, ganaron al Real Madrid (87-86). Con una prórroga de por medio y con una canasta decisiva, como en el tercer encuentro de hace un año. Aunque, esta vez, la gloria se la llevó un jugador local: Guillem Vives.

Fue su punto número 12, revestido de la bendición de la diosa Fortuna. Sin saber cómo, y con un intimidador nato como Andrés Nocioni delante, Vives hizo el milagro posible. Tiró para delante, con coraje y sin nada que perder. Normal, ya que la Fuente de San Luis olió a gesta durante la totalidad del duelo ante el Madrid. Hubo que sobreponerse a la voracidad del campeón, que a punto estuvo de cerrar su pase a la final aprovechando algunas ocasiones perdonadas por los locales. Pero los jugadores taronja lo hicieron, y de qué manera.

Había que rendirle tributo a Pedro Martínez por sus 750 encuentros como técnico en la ACB. Y sus hombres no defraudaron con la celebración que le tenían preparada. Dejaron sus miedos en la capital a base del juego que tantos réditos les ha dado durante el curso. Con velocidad en ataque y concentración defensiva, la constancia fue su gran compañera de viaje. Todo a partir del liderazgo de Fernando San Emeterio, el santo de la Liga Endesa, el protagonista de otro milagro, el de Vitoria en 2010. Como sólo podía esperarse de él, un sexto hombre mucho más protagonista de lo que indica su rol.

El jugador cántabro no fue el único creyente enfervorecido del Valencia Basket este martes. Vladimir Lucic y Romain Sato, con distintos momentos de protagonismo a lo largo de la eliminatoria, volvieron a brillar al calor de su público. Gracias al concurso del 'Big Three' taronja, con los mates y los triples volando por doquier, el Valencia Basket ni siquiera tuvo que flagelarse por las bajas con tinte a chiste que abrían esta crónica. Jugaron todos, qué remedio. Algunos maximizando su tiempo en cancha hasta las últimas consecuencias, como un Jordi Trías que, durante cuatro minutos, mutó en base.

El Real Madrid tampoco se preocupó demasiado por sus ausencias. Sin Sergio Llull en el último tramo del partido, eliminado por faltas, los blancos hicieron un ejercicio de carácter admirable. A base de tiro exterior, lograron reengancharse al partido e incluso estar a punto de amarrarlo. Con Rudy Fernández y Jaycee Carroll como grandes ejecutores, el perímetro visitante hizo los deberes. Para hacer tanto las tareas exteriores como las interiores ya estuvo Trey Thompkins. Sumando de tres en tres unos ratos, anotando bajo tableros otros.

La solución al problema de energía defensiva del que hablaba Pablo Laso en un tiempo muerto también resultó clave para igualar las tornas. El principal encargado de hacer el trabajo sucio fue Gustavo Ayón. Sin focos en ataque, los acaparó todos en defensa a base de rebotes y, sobre todo, tapones. No es de extrañar que Justin Hamilton sobresaliese menos que de costumbre con tan tremenda mosca cojonera pendiente de sus movimientos bajo el aro.

Aunque, a la hora de la verdad, el Valencia Basket se movió mejor entre el fango. Fue capaz de sobreponerse a los 14 triples del Madrid y a sus 46 rebotes. De provocar hasta 17 pérdidas visitantes y de penetrar en la mente de su adversario para hacerle dudar. Porque los blancos también perdonaron (desde el tiro libre) antes de que Vives protagonizase su interpretación libre del 'churro' de Llull en febrero. Al menos, el menorquín no tendrá que esperar tres meses, ni tampoco un año, para tener la oportunidad de resarcirse. Tan sólo 48 horas, y en idéntico escenario.

Ficha técnica

87 - Valencia Basket (25+22+17+10+13): Vives (12), San Emeterio (17), Sato (17), Shurna (3), Hamilton (10) -cinco titular- Stefansson (3), Dubljevic (5), Diot (2) Trias (-), Lucic (18) y Peterson (-).

86.- Real Madrid (19+26+11+18+12): Sergio Rodríguez (8), Maciulis (-), Taylor (5), Thomkins (14), Ayón (4) -cinco titular- Rudy Fernández (22), Nocioni (10), Reyes (4), Carroll (8), Llull (11) y Doncic (-).

Árbitros: Hierrezuelo, Pizarro y Bultó. Eliminaron por faltas personales a los locales Sato (m.41) y a los visitantes Llull (m.33)

Incidencias: tercer partido de la eliminatoria semifinal de la Liga ACB disputado en el pabellón de la Fuente de San Luis ante 8.450 espectadores.