Tyronn Lue

Tyronn Lue, siempre en el lugar adecuado

El joven entrenador aparece en escena como mandamás de una franquicia volátil pero que tiene al mejor jugador de una generación.

Tyronn Lue da instrucciones a sus jugadores en un tiempo muerto.

Tyronn Lue da instrucciones a sus jugadores en un tiempo muerto. Getty

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Tyronn Lue (Missouri, EEUU, 1977) siempre supo ubicarse a la perfección. En el NBA draft de 1998 le iba a tocar la lotería y él no lo sabía. La noche veraniega en Vancouver empezaría de una forma cuando menos extraña. Los Clippers, que tenían la primera opción del draft, eligieron a un senior de la Universidad del Pacífico de doble nacionalidad británica y nigeriana, Michael Olowokandi. Empezaban los murmullos en el General Motors Place de Vancouver entre los allí presentes. Algo raro estaba sucediendo en un draft con cinco futuros 'All-Stars': Antawn Jamison, Vince Carter, Dirk Nowitzki, Paul Pierce y Rashard Lewis.

La lotería continuaba y el nombre de Lue no aparecía. Por delante de él las estrellas universitarias encontraban cobijo en alguna de las entonces 29 franquicias. El premio gordo para las ‘no estrellas’ estaba en los puestos 26 y 31, Los Angeles Lakers. En Hollywood esperaban Kobe Bryant y Shaquille O’Neal a sus nuevos compañeros, jugadores que serían parte del mejor equipo de principios de siglo.

Seguían saliendo nombres y Lue aguardaba su momento. En el puesto 23 los Denver Nuggets, David Stern mediante, eligieron al junior de Nebraska para su conjunto. Había estado cerca el sueño angelino para Lue, que sabía que una oportunidad única se esfumaba como reconoció años más tarde en la CBS. Pero el de Missouri vio su mala suerte dar un giro de 180 grados esa misma noche en un traspaso que acabaría con él en Los Ángeles.

En sus tres años con los Lakers no disfruto de la cancha tanto como hubiese querido (12, 18 y 12 minutos por partido respectivamente) pero fue entrenado por el doce veces campeón de la NBA Phil Jackson. En las finales de 2001 sería el encargado de defender al indomable Allen Iverson, donde el base de Philadelphia le haría un ‘roto’ histórico.

A pesar de hacer un buen papel en aquellas finales, Lue terminaría en Washington en 2001, donde sería compañero de Michael Jordan en su famoso retorno a las canchas. Con más minutos bajo Doug Collins en Washington, sus números mejoraron y dos años después volvería a ser agente libre. En el verano de 2003 firmó con los Orlando Magic donde coincidió con Doc Rivers por primera vez.

Después de pasar por los Rockets, Hawks, Kings y de nuevo Orlando, Lue decidió retirarse en 2009. Cuando le preguntaron por sus futuros planes pensó en dejar el baloncesto inicialmente, pero el temor de no poder volver una vez fuera del circuito hizo que llamara a Rivers, entonces en Boston. El que una vez fuera su entrenador tenía un puesto para él ipso facto en la que un año antes había sido la franquicia campeona del anillo.

Con Rivers marchó a Los Ángeles, esta vez a los Clippers en 2013. Considerado en los círculos NBA como uno de los mejores entrenadores ayudante que había disponible, Cleveland llamó a su puerta. Una vez más, la suerte tocó a su puerta. En medio de las negociaciones entre los Cavaliers y él, apareció David Blatt para llevarse el puesto. Como consecuencia, Lue terminó como el entrenador ayudante mejor pagado de la historia de la NBA: 6.5 millones de dólares (alrededor de 6 millones de euros) en cuatro años. Una cifra fuera de mercado para un segundo.

Semanas después todo estalló. LeBron James volvía a Cleveland, y con él la esperanza de ganar un anillo en una ciudad castigada por la mala suerte en todos sus equipos profesionales. Con el regreso de James a los Cavaliers a Lue le había vuelto a salir todo redondo: todos los grandes jugadores querían jugar con el mejor. Dicho y hecho, meses después los Cleveland Cavaliers aparecían en las finales de la NBA.

Los jugadores adoran a Lue en parte porque le ven como a uno de ellos. LeBron James, Kyrie Irving y demás miembros de la plantilla gravitaban hacia Lue en los tiempos muertos en busca de consejo en jugadas de estrategia desde el primer día de Blatt en Cleveland. El daño colateral de la complicidad de los jugadores con Lue lo sufría Blatt a diario. Cuestionado desde su llegada, Blatt ha sufrido un escrutinio diario por los medios de comunicación americanos en donde su figura era criticada a la par que Lue era señalado como un gran entrenador y una persona afable con las grandes estrellas, jugadores de rotación y prensa.

Durante año y medio Lue ha llevado lo mejor que ha podido una dualidad entre ser el hombre al que los jugadores respetan con ser leal a Blatt. La destitución de Blatt podría haber ocurrido el verano pasado y no hubiese sorprendido a nadie, pero ha tenido lugar con el equipo líder de conferencia con 30 victorias y tan solo 11 derrotas. Ty Lue hereda lo que todo entrenador joven querría: un equipo con tres All-Stars, un dueño dispuesto a rebasar el límite salarial todo lo que haga falta y un nuevo contrato (10 millones por tres años).

Pero la presión crecerá a un ritmo frenético alrededor de él. La grada le abucheo en su primer partido ante los Bulls. Bajo el yugo de LeBron, que a través de su agencia de representación (Klutch Sports Group) mueve los hilos de la franquicia de Ohio, Ty Lue tendrá que ganar y hacerlo rápido. El hombre que siempre se ha ubicado en el lugar correcto en el momento idóneo está bajo el gran foco mediático. Veremos cómo responde.