Libros y felicidad

Sonríe, ya es septiembre: el mes del buenrrollismo barato

En esta época del año al lector le invade el espíritu de la autoayuda: libros en los que no-pasa-nada, el colmo de la no novela. 

Una de las imágenes de Mr. Wonderful.

Una de las imágenes de Mr. Wonderful. Lunwerg.

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Septiembre está lleno de promesas ligeras, de decálogos fútiles para ser más guapos, más flacos y felices, para tener más ordenada la casa -y la cabeza-, para rozar ese concepto tan manoseado del “éxito laboral” -aunque quizá baste sólo con el respeto-, para amar sin adicciones y deleitarse en el sexo. Septiembre es esa madera en medio del mar a la que uno se agarra para no dejarse arrastrar por el tedio, un inicio de curso mental, un sacudir la mierda a la existencia. Buenas intenciones, gimnasios y romances de otoño: un no parar. Apriete fuerte las comisuras que la vida por fin va a ser lo que usted se merece. Las novedades literarias aprovechan el tirón: ahí Enfréntate a la vida, de Pedro García Aguado (Planeta); El libro de las pequeñas revoluciones, de Elsa Punset (Destino); Los secretos que jamás te contaron para vivir en este mundo y ser feliz cada día, de Albert Espinosa (Grijalbo); Diseña la vida que quieres, de Ayse Birsel (Lunwerg) y un largo etcétera. Mientras, Cosas no aburridas para ser la mar de feliz, de Mr. Wonderful (Lunwerg), celebra su edición número veinte. 

“Un mensaje positivo es un input que todos necesitamos para seguir adelante. Cuando tienes un mal día, siempre se agradece que alguien te diga unas palabras o te dé un abrazo de amigo. Eso te hace ver que la vida sigue”, explica Angie -que, junto a su marido Javi, ha creado la marca Mr. Wonderful-. “Esto no es marketing. Javi y yo vivimos así y hemos trasladado nuestra filosofía a ciertos objetos”, cuenta a este periódico. “Además, buscamos que sean objetos que hablen, que nos ayuden cuando nos cuesta decir ‘te quiero’ o ‘estoy contigo’”, cuenta a este periódico. 

Libros sin dramas

La pugna por la alegría es todo un éxito editorial a pesar de ser el colmo de la no-novela: es decir, son libros en los que no pasa nada; se mueven en la linealidad del buen rollo; renuncian al relato porque el relato cogido por el cuello siempre significa drama. Mejor no arriesgarse a consumir un final trágico, no sea que salpique: el ser humano moderno necesita imágenes de colores, mensajes claros de paz, claves sencillas para ir tirando.

Página de Diseña la vida que quieres, editado por Lunwerg.

Página de Diseña la vida que quieres, editado por Lunwerg.

Ya va por la segunda edición el Premio Feel Good (La Caixa y Plataforma Editorial), un certamen literario “cuyo fin es impulsar el optimismo entre escritores y lectores a partir de historias con autenticidad que transmitan alegría y bienestar, que contagien ideas positivas y que ayuden a ser más fuertes, más sanos y felices”. El ganador del año pasado, Paco Moreno, contó en Mi lugar en el mundo cómo cambió su exitosa carrera de abogado en Madrid por una vida dedicada a los demás en Etiopía. 

Mejor no arriesgarse a consumir un final trágico, no sea que salpique: el ser humano moderno necesita imágenes de colores, mensajes claros de paz, claves sencillas para ir tirando

Rafael Santandreu (Ser feliz en Alaska, El arte de no amargarse la vida y Las gafas de la felicidad; Grijalbo) es el número uno en ventas de libros de no ficción en los últimos tres años en España y ha vendido más de un millón de ejemplares en todo el mundo. El psicólogo cuenta a EL ESPAÑOL que sus obras tienen tanto calado en la sociedad porque “es el momento de mayor índice de depresión y ansiedad en la historia de la humanidad”: “3 de cada 10 personas tienen depresión o ansiedad a un nivel serio. Y lo más fuerte es que se calcula que en 2050, esta cifra será del 50%, lo que afectará gravemente al mundo laboral, por el tema de las bajas médicas”. 

Santandreu explica que “en los últimos 30 años hemos aprendido que la enfermedad emocional no se palia con fármacos” y que por eso se necesita una disciplina de control mental. Fantasea con crear el primer “gimnasio de salud emocional”: “Tendrán que estar abiertos 24 horas, porque si sufres insomnio podrás ir. En vez de spinning se hará meditación, en vez de mantenimiento muscular, clases de perdón. En vez de pilates, clases para reforzar la autoestima”, sugiere. “¿Sabes por qué? Porque está pasando como en los ochenta con el boom de la salud física. La gente ahí entendió que su salud dependía en gran medida de lo que hacía por su cuerpo. Antes de eso nadie pisaba un gimnasio. Ahora se está empezando a aceptar que la salud mental también se cuida”. 

Sin 'terribilitis' y con alimentos

El experto cree que todos somos un poco neuróticos en una medida u otra, que todos exageramos nuestras reacciones en determinados momentos y todos vemos las cosas más negras de lo que son, por eso sus libros van destinados “a todo el público”. Da algunos antídotos fundamentales: “Primero, extirpar la terribilitis, que es la tendencia a decirse a uno mismo que cualquier adversidad es terrible. Mira: no. Lo peor que te puede pasar es morirte, y eso ya está garantizado, así que de qué te vas a preocupar”. El segundo punto consiste en asumir profundamente que “para ser muy feliz sólo necesitas el agua y la comida del día”. “No necesitas tener pareja, ni ser guapo, no necesitas el trabajo, ni siquiera la salud”. 

¿No importa, entonces, la crisis? ¿Los recortes, la precariedad, los abusos laborales, los desahucios, el paro? ¿Es que España ya se ha arrancado esa costra y tiene tiempo y ganas de vivir? 

¿No importa, entonces, la crisis? ¿Los recortes, la precariedad, los abusos laborales, los desahucios, el paro? ¿Es que España ya se ha arrancado esa costra y tiene tiempo y ganas, por fin, de dedicarse a eso tan secundario de vivir cuando hay que sobrevivir? “A ver, en España ha habido un bajón economico, pero en ningún momento ha sucedido nada mínimamente preocupante”, sentencia. “En este país no hay nadie en peligro de morirse de sed, y a dos horas de viaje en avión sí. Aquí tiramos cada día más del 35% de la comida que se fabrica. Si tenemos algún problema, es el de morir de gordos y avariciosos”. 

Una de las imágenes de Mr. Wonderful, de Cosas no aburridas para ser la mar de feliz.

Una de las imágenes de Mr. Wonderful, de Cosas no aburridas para ser la mar de feliz. Lunwerg.

El coach Pedro García Aguado (Hermano mayor) sí cree que esta era “desesperanzadora” ha provocado el auge de libros de autoayuda. “Incluso los teatros han programado más comedia. Todos hemos hecho un esfuerzo mayor por sonreír”, esboza. “En cualquier caso, más allá del contexto económico, la gente siempre ha necesitado encontrar motivos para ser feliz, antes y después de la crisis”. Sostiene que al lector le motiva leer historias de superación, “porque uno siempre cree que lo que nos pasa a nosotros es lo más dramático, pero cuando observas que otras personas han pasado situaciones incluso más complicadas, le das la vuelta al argumento y descubres que tus problemas no son tan graves”.

Pero ¿cómo puede cambiar una pegatina amable o una guía de fortaleza mental lo que le pasa al ser humano? ¿Es útil o sólo un paliativo, un placebo, un curanderismo emocional? García Aguado cuenta que “lo importante no es lo que pase, sino lo que uno piense de lo que está pasando”. “Antes de la acción viene el pensamiento, y, la mayoría de las veces, nuestras creencias nos limitan. El pensamiento es el 99,9%, luego el hecho viene solo. Hay que rechazar la actitud victimista”. Por eso, Enfréntate a la vida (Planeta) es un libro que igual puede leer un niño de doce años que está sufriendo bullying o está enamorado y se siente defraudado que un señor de cincuenta años que por la crisis ha tenido que cambiar de entorno laboral y adaptarse.

El pensamiento es el 99,9%, luego el hecho viene solo. Hay que rechazar la actitud victimista

Otro de los productos estrella de septiembre es la agenda buenrrollista. En eso son expertos en la editorial Amat, que han creado una propia: tiene citas positivas, dibujos, notas para apuntar “lo mejor de la semana” o puntuar el día y hasta un mapa del mundo para ir planeando viajes. “Se trata de que al final del año la gente pueda hacer balance. O pueda revisar cómo se sintió en su mes de abril”, explica el editor. “Después de agosto, renovamos. La gente se apunta a clases de idiomas, hace deporte o cambia de trabajo. Para eso, septiembre siempre es mejor que enero”. Un curso por delante para tropezar mil veces. Pero aún todo huele a nuevo.