arte y protesta

La crisis de los refugiados tiene solución: un puente aéreo

El Centro para la Belleza Política fleta un vuelo vacío y un circo romano para protestar por las leyes de la UE.

Refugiados caminan por una carretera del pueblo croata Ilok, fronterizo con Serbia.

Refugiados caminan por una carretera del pueblo croata Ilok, fronterizo con Serbia.

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El avión Airbus A320-200 de Air Berlin que tiene prevista su llegada a las 19:20 de este martes al aeropuerto de Berlin-Tegel, al norte de la capital alemana, no es un vuelo normal. La aeronave viajará vacía desde Antalya (oeste turco). Lo hará así para “escenificar la mortal política de la Unión Europea en materia de inmigración”, dice Stefan Pelzer. Él es una de las cabezas pensantes del colectivo de artistas que componen el Centro para la Belleza Política (ZPS, por sus siglas alemanas) y que con esta acción quieren criticar la política alemana de reunificación familiar entre demantes de asilo.

Pelzer y un grupo de creadores, bajo el liderazgo del filósofo y artista Philipp Ruch, llevan seis años realizando espectaculares acciones para interpelar a la sociedad civil alemana. La última ha sido pagar los 80.000 euros que cuesta el viaje de ese vuelo de Antalya a Berlín para permitir el viaje de un centenar de allegados de personas reconocidas como refugiados en Alemania. Sin embargo, el “vuelo estará vacío, porque el ministro del Interior de Alemania, Thomas de Maizière, no ha permitido que estos familiares puedan subir”, explica Pelzer.

En teoría, esos asilados podrían vivir en suelo germano con sus familiares de primer grado más cercanos, “pero resulta que Alemania no hace mucho que ha limitado la reunificación familiar de los refugiados”, señala Pelzer aludiendo al segundo paquete de medidas aprobado el pasado mes de marzo por el Gobierno alemán en materia de asilo. “Se permite un contingente de reunificación de cien personas al mes y teniendo en cuenta que, aunque haya diferentes estimaciones, hay hasta medio millón de familiares de primer grado esperando en Turquía a verse con sus familiares que sí han hecho el viaje a Alemania, al ritmo de cien al mes se tardaría 416 años hasta que lleguen todos”, recuerda Pelzer.

Sólo el año pasado, el país de Angela Merkel recibió 1,1 millones de demandantes de asilo. El número de entradas se ha reducido en los últimos meses, sobre todo a raíz del acuerdo entrela Unión Europea y Turquía en materia de inmigración. Ese acuerdo establece ingentes ayudas europeas –valoradas en hasta 6.000 millones de aquí a 2018– a Ankara para hacer frente a la crisis de los refugiados. También aspira a acabar con el tráfico de personas desde Turquía, pues cada migrante que llegue por medios considerados ilegales por Bruselas será devuelto al país de Erdogan, desde el que saldrá otro legalmente con destino al Viejo Continente.

Hoy día hay niños en Turquía que sólo podrán reunirse con sus familiares 320 años después de muertos

La política de Alemania en materia de asilo, aunque comparativamente haya sido la más abierta de Europa, resulta profundamente injusta para el ZPS. “Hoy día hay niños en Turquía que sólo podrán reunirse con sus familiares 320 años después de muertos”, mantiene Pelzer.

Para evitar esa incongruencia pensaron en fundar el ficticio Servicio de Aviación de la Sociedad Civil Alemana, términos que aluden al Servicio de Aviación del Gobierno Alemán. Esa falsa compañía tiene la misión de traer a los familiares de los refugiados que ya viven en Alemania, un imposible para las firmas del sector. La legislación sanciona con duros castigos a las compañías aéreas que permitan entrar en sus vuelos pasajeros sin visado.

Esas leyes son las responsables de cientos de miles de muertes de refugiados

“Esas reglas son las responsables de cientos de miles de muertes de refugiados”, aseguran en el ZPS, ya que obligan a los demandantes de asilo a viajar por peligrosas vías marítimas o terrestres y a ponerse en manos de traficantes de personas.

Un único vuelo

El primer – y probablemente único – vuelo del Servicio de Aviación de la Sociedad Civil Alemana es el que llega al aeropuerto de Berlin-Tegel y, aunque sea de Air Berlin, en el ZPS lo han bautizado como el Joachim I, en “honor” al presidente de la República Federal de Alemania, Joachim Gaück.

“Sólo habrá en el avión un puñado de periodistas y nuestros abogados”, agrega quien ejerce de Jefe de Intensificación en el Centro para la Belleza Política. “Le hicimos llegar al Ministerio del Interior todos los documentos de los familiares, son todos sirios, refugiados de Guerra en Turquía”, pero, al final, las autoridades alemanas han decidido como “emperadores romanos”, abunda Pelzer. El vuelo, que ya está pagado por el ZPS, está siendo refinanciado a través de un crowdfunding en el que los contribuyentes puedan elegir entre un basto número de perfiles de refugiados sirios en Turquía quién viaja y quién no.

Circo romano montado por la plataforma ZPS.

Circo romano montado por la plataforma ZPS. ZPS

El pasado viernes, la cuestión del viaje de este centenar de familiares de refugiados pasó por el Bundestag sin pena ni gloria, pese a contar con el apoyo de los partidos de la oposición, Los Verdes y Die Linke, que apenas totalizan 127 de los 630 escaños de la Cámara Baja germana. Ulla Jelpke, disputada de la formación izquierdista Die Linke, llegó a hacerse eco en el Bundestag de la pregunta que hacen desde el ZPS: “¿Por qué no toman el avión los refugiados?, la respuesta es porque la UE y el Gobierno federal lo impiden”.

Dejarse comer por la UE

Asociada a esta iniciativa de transporte de familiares de refugiados, que ya ha tenido eco mediático incluso antes de la llegada del vuelo procedente de Turquía, el ZPS ha montado una arena romana con tigres junto al céntrico Teatro Gorki, situado en bulevar de Unter den Linden. “Si el Gobierno se manifiesta contra el Joachim I estamos buscando refugiados que quieran dejarse comer el martes 28 de junio”, sostienen en el ZPS.

Si el Gobierno se manifiesta contra el Joachim I estamos buscando refugiados que quieran dejarse comer el martes 28 de junio

El Ejecutivo de Merkel, que en anteriores iniciativas a favor de los refugiados de estos creadores hizo caso omiso, puede verse obligado a tener que intervenir. El ZPS ya tiene una primera candidata para dejarse comer, Mai Skaf, una refugiada siria otrora estrella de cine en su país. Al menos así puede verse en su web, donde creación artística y realidad se mezclan de forma desorientadora. “Se va a dejar comer por la Unión Europea”, dice Pelzer metafóricamente al respecto. Todo sea por alterar el estado de las cosas. Para eso también está el arte.