Días Perros

Si eres un urbanita con perro, esto te interesa. En este blog compartiremos pistas de ocio para disfrutar más y mejor en compañía de tu can; información útil sobre normativa, educación canina, acciones solidarias…  

Enseñando a jugar a 'Colega' al aire libre. /

Enseñando a jugar a 'Colega' al aire libre. / SrPerro

Chuches, bombones o sexo: el refuerzo positivo en perros y en humanos

Uno de los libros de educación canina más prácticos, divertidos y recomendables se llama ¡No lo mates... enséñale!: El arte de enseñar y adiestrar, de Karen Pryor.

Lo podéis encontrar en Casa del Libro (donde, por cierto, podéis ir de compras con vuestro perro) y en muchas otras librerías.

Es breve y apto para no expertos en la materia. De hecho, su público objetivo no es sólo el de los dueños de perro sino cualquiera que quiera modificar algún comportamiento en un animal, en una persona e incluso en sí mismo, siempre desde una perspectiva de la educación en positivo. Por eso es tan útil y tan ameno.

La premisa es básica y en gran medida derivada del trabajo de B.F. Skinner: al premiar un comportamiento consigues que se repita en el futuro. Es el refuerzo positivo, algo que funciona en todo bicho viviente, sea tu can, tu periquito o tu pareja.

La clave está en dar ese premio en el preciso instante en el que se produce el comportamiento deseado, según explica Pryor, que de hecho es una de las grandes expertas mundiales en el uso del clicker, un método de educación inicialmente desarrollado para delfines y que ahora se ha extendido a todo tipo de animales.

Y la otra clave es tener en cuenta algo que muchos tienden a olvidar: ese premio ha de ser realmente deseado. Hay que encontrar el mejor incentivo para cada uno (perro, periquito o pareja) y saber dosificarlo en el momento correcto. Por poner un ejemplo humano, hay quien es feliz recibiendo una rosa y hay quien las tiene alergia... 

Lógicamente, no se puede fomentar un comportamiento que no se ha producido, ni en un perro ni en un humano, pero se puede ir enseñando a unos y otros por etapas. Desde lograr que un adolescente ordene su cuarto a conseguir que un perro aprenda a estar tumbado y quieto cuando necesitas que esté tranquilo, ambos comportamientos se consiguen premiando los pasos que conducen hasta el final deseado.

¿Y qué tienen que ver los bombones y o el sexo en todo esto? Pues que mientras que para la mayoría de los perros el incentivo más efectivo suele ser una chuche o una caricia, en el caso de los humanos, como demuestran de forma hilarante los protagonistas de The Big Bang Theory en este vídeo, los bombones y el sexo son un refuerzo bastante más útil.

Podéis ver la versión doblada, aquí.

Volviendo a los canes, algunos aprenden a la velocidad del rayo cuando el premio es comestible pero hay otros que pasan de chuches y prefieren un juguete o, sencillamente, una caricia y la alabanza ante el trabajo bien hecho. Claro que, de nuevo, esto es también aplicable a las personas.

El libro de Karen Pryor enseña todo esto de forma práctica y amena. Aún más importante, su forma de entender la educación canina está basada en conceptos modernos. Así que si tienes un amigo que sea perruno primerizo, regálaselo, te lo agradecerá. Y si tienes can y aún no lo has leído, regálatelo. Seguro que te enseña a enseñar mejor a tu perro.