Opinión

Empresarios y trabajadores

  1. Opinión

Por Jose Tomás Cruz Varela

Recientemente, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó un informe denominado Formas Atípicas de Empleo, relacionado con las distintas modalidades de contratación: temporales, a tiempo parcial, subcontrataciones, a través de agencias, etc, en definitiva sobre todas aquellas formas distintas de los empleos indefinidos y a tiempo completo.Reconociendo que el abanico contractual soluciona el acceso a trabajos puntuales y de duración concreta que deben existir, la realidad es que en muchas ocasiones no se hace el uso correcto de dichos contratos que a la postre han derivado en una peligrosa tendencia a la precarización del empleo, con sueldos más bajos, inseguridad, sin desempleo, etc. Tal problema que se produce a nivel internacional no es siempre en el mismo porcentaje según los países. Mientras que en Suecia este colectivo afecta a un 5%, en España alcanza al 25%. Obviamente la diferencia es notoria.

Al margen de lo comentado, en nuestro caso, la casuística es más compleja. Para empezar, si lo pretendido es incrementar el empleo estable, es necesario igualmente contar con empresas serias y rigurosas, que las hay, pero para mejorar realmente la ocupación, se impone otra serie de aspectos que no son considerados o bien no se contemplan ni aplican adecuadamente.

Nadie cuestiona que la proliferación de contratos debe reducirse, pero lo imperdonable es que a costa de su exceso se abuse de las mismos, con el consiguiente aprovechamiento por parte del empleador, como por ejemplo el acudir a falsedades para eludir parte de las cotizaciones a la Seguridad Social, figurado documentalmente una prestación de servicios de cuatro horas, cuando en realidad el trabajador está desempeñando una jornada diaria de ocho horas o más.

Otro aspecto no menos trascendente y al que no se le dedica la debida consideración por parte del empresario, consiste en la escasa atención hacia sus trabajadores por carecer de una política de personal adecuada. Es prácticamente imposible lograr que un empleado rinda y se sienta integrado en su empresa cuando no existe la posibilidad de recibir formación, ni objetivos a cubrir para promocionarse y conseguir incrementar sus retribuciones, lo que se define como carencia de estímulos. Cualidad que solo se adquiere a través de la llamada cultura de empresa que genera en la plantilla sentimiento de pertenencia. Cuando el empleado carece de motivación, y no sólo económica, interpreta el trabajo como un castigo, siendo su única preocupación el que finalice la jornada como única liberación.

El segundo fallo empresarial es la escasa comunicación entre la Dirección y mandos de la empresa con sus colaboradores, circunstancia que no guarda relación alguna con la exclusiva transmisión de órdenes , fiel reflejo de desafección de los trabajadores hacia su empresa. Tal situación provoca que en muchas ocasiones no informen a sus superiores de las quejas de los clientes, que al no llegar a la dirección dificulta el que se arbitren soluciones en tiempo y forma, y como consecuencia aparezca descenso de afluencia de público, prestigio, críticas, etc. En otras ocasiones es la propia Dirección quien desprecia la información erróneamente, cuando son los trabajadores los que mantienen el contacto directo con el público y conocen su malestar e incluso sus sugerencias. Cuando aparecen estas situaciones es un claro aviso de que el clima interno se está deteriorando hasta un grado de preocupante recuperación.

Que las nuevas tecnologías influirán y exigirán distintas soluciones es incuestionable, lo que no debe impedir el cumplimiento de la normativa que rija en esos momentos tanto a efectos legales como de funcionamiento interno. El universo digital impondrá planteamientos mucho más audaces que la OIT deberá normar y adecuar correctamente, y en muchos casos con procedimientos totalmente distintos a las actuales relaciones laborales, en los cuales posiblemente los conceptos de "fijo o temporal" pierdan totalmente su vigencia. Lo que si está muy claro es que desde los despachos, exclusivamente , no se puede dirigir una empresa, lo que requiere una gestión más activa y próxima con sus plantillas. Nuestra principal asignatura pendiente continua siendo la creación de trabajo de calidad para reducir el paro y acercarnos al porcentaje de los países más desarrollados... ¡Tiempo al tiempo!