¡Primarias! Soy la Inquisición

Mariano Rajoy saluda a Albert Rivera/ Juan Carlos Hidalgo/ EFE

Mariano Rajoy saluda a Albert Rivera/ Juan Carlos Hidalgo/ EFE

Por Ángel Alonso Pachón.

No sé si 'primarias' viene de 'primates'; lo que sí sé, con seguridad, es que el sistema de primarias adolece de varias cosas fundamentales: la falta de transparencia, la falta de conocimiento profundo sobre aquello que se vota y sobre todo adolece de independencia.

Si el sistema de primarias fuera justo, aquellos que se llenan la boca con sus bondades libertarias, ampliarían ese sistema, comprometiéndose a consultar a las bases los temas más importantes programados en campaña.

La realidad, sin embargo, es que los que predican las primarias las sofocan en el momento que, mediante ellas, llegan al poder. A partir de ese momento, “el jefe es el jefe y el que se mueva no sale en la foto”.

Ahora Albert Rivera y Ciudadanos exigen primarias al Partido Popular. Espero que sea en el sentido ampliado que he comentado: “consultar, previamente, a sus votantes las decisiones más importantes y su desarrollo”. Quiero entender que sea así, porque si fuera en el sentido de obligar a utilizar las primarias para elegir a los directivos del PP… ¡mal vamos! Además, las intromisiones en los Estatutos de cualquier sociedad, grupo o partido no están contempladas en ningún sistema.

¡Ciudadanos!, mejor que exigir inquisitorialmente al PP, por qué no se preguntan ustedes y el PSOE: ¿Cómo se desarrollan 200 puntos de un acuerdo programático, en una semana? ¿Cómo, los mismos, se diluyen como el azúcar, en menos de una semana? y ¿Cómo lo bueno y saludable para todos depende de quien lo firme?