¿Dónde está la infamia, señora Otero?

Julia Otero, entrevistando a Rodríguez Zapatero/Wikimedia Commons

Julia Otero, entrevistando a Rodríguez Zapatero/Wikimedia Commons

Por Víctor Llano

Según Julia Otero, “la infame teoría de la conspiración del 11-M se cobró otro tipo de víctimas”. La ya veterana periodista insiste en más de lo mismo, lo que no entendemos es cómo no manifiesta públicamente su pesar por no acusar en un juzgado a los supuestos verdugos de la supuesta teoría de la conspiración que, según ella, causaron otro tipo de supuestas víctimas.

Lástima que a Julia Otero le falten nombres propios en lo que califica de infamia. Tal vez no ha contado con suficiente tiempo para informarse. Intentaré ayudarla, señora Otero. Según José Manuel Sánchez Fornet, exsecretario general del Sindicato Unificado de Policía, “la condena de Zougam fue un gravísimo error". Como usted debe saber, señora Otero, Jamal Zougam es el único condenado por colocar alguna bomba en los cuatro trenes que estallaron el 11-M. ¿Le parece a usted infame calificar de “gravísimo error” la condena a Zougam?

Fíjese también en lo que contestó el juez Gómez Bermúdez a García-Abadillo sobre la misma condena: “¡Ojalá no nos hayamos equivocado! Porque que un inocente estuviera en la cárcel...”. Como usted debe saber, señora Otero, “ojalá” significa “Dios quiera”. ¿Le parece a usted infame que Gómez Bermúdez pida a Dios no haberse equivocado condenando a Jamal Zougam?

¿Qué juicio le merecen las declaraciones del entonces responsable de la Brigada de Desactivación de Explosivos de Madrid? Según José María Cáceres Vadillo, el protocolo de actuación "falló en muchos puntos". ¿Coloca usted, señora Otero, a Cáceres Vadillo entre los miembros de su teoría de la conspiración?  ¿Considera usted conspiradores al servicio de la infamia a los jueces que una y otra vez archivaron las querellas que se presentaron en contra de los periodistas que dudan de la versión oficial del 11-M?

Por último, señora Otero, ¿no cree que con sus palabras pueda ofender a las víctimas que más de doce años después insisten en qué no saben quién dio la orden de asesinar a sus hijos y hermanos? Creo que debería usted pensarlo. No es la primera vez que habla de infamia. ¿A su juicio incurren en una infamia las víctimas que insisten en denunciar que no les han ofrecido un relato creíble de lo que causó su sufrimiento? ¿Cree usted que son marionetas en manos de un grupo de periodistas que, como el exsecretario general del Sindicato Unificado de Policía, piensan que “la condena de Zougam fue un gravísimo error". Estoy convencido de que a usted le preocuparía que un inocente pueda morir en prisión. Por favor, no olvide su nombre, se lo recuerdo una vez más, Jamal Zougam.

Podría hablarle de dos bombas que no estallaron, de Said Berraj, del Skoda Fabia, de la furgoneta Kangoo, de “la mochila de Vallecas”, de la destrucción de los trenes, de los sucesos de Leganés, del policía Kalaji… Pero no quiero aburrirla. Estoy convencido de que usted es muy buena gente, por eso me atrevo a rogarle que muestre un poco más de respeto por los que preguntan por lo que no saben de la peor masacre que sufrimos.