Incoherencia consentida

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias en la escena "el circo de la poltica" en una de las fallas de Valencia/Juan Carlos Cárdenas/EFE

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias en la escena "el circo de la poltica" en una de las fallas de Valencia/Juan Carlos Cárdenas/EFE

Por Alejandro Pérez-Montaut Marti, @alejandropmm

La pasada semana se votó en la Asamblea de Madrid una Proposición No de Ley para instar al Gobierno a que regulase por ley la gestación subrogada. La iniciativa, propuesta y llevada a la Asamblea por el partido político Ciudadanos, fue finalmente rechazada en una votación en la cual Podemos y el PSOE se posicionaron en contra, los naranjas votaron a favor y el PP rompió su disciplina de voto, lo que hizo que por tres diputados populares que se rebelaron contra Cifuentes y votaron en contra, finalmente la PNL no siguiera su curso. Sorprende mucho que los dos partidos que se dicen progresistas y feministas decidieran poner tropiezo a una iniciativa tan positiva para la mujer y para la sociedad en general.

La gestación subrogada puede ser considerada como una técnica más de reproducción asistida. De hecho, así sucede en muchos países. En la misma, una tercera persona -mujer, obviamente-, se encarga de gestar el embrión en caso de imposibilidad física de los padres para concebir y llevar a término el embarazo. La mujer presta -o alquila, llámenlo como quieran- su útero y vive el embarazo para después entregar el hijo a sus padres genéticos, que pondrían el esperma y el óvulo en la mayoría de los casos.

La regulación por ley de los vientres de alquiler supondría una evidencia del progreso de nuestra sociedad, pues sería un instrumento y una oportunidad más para traer hijos al mundo, siempre que se utilizara de una forma honesta y sincera, claro. Sin embargo, resulta sorprendente que el ala más conservadora del PP vote lo mismo que la izquierda radical y aquella que se encuentra en proceso de radicalización. Es lógica la postura de algunos diputados veteranos del Partido Popular, pues la gestación subrogada siempre ha ido en contra de sus principios, sin embargo, Cristina Cifuentes y el PP de Madrid se encuentran en proceso de modernización, demostrando una profunda adaptación al siglo XXI y a una sociedad en la cual los derechos y las libertades han de ir a la orden del día. Y qué mayor derecho que dejar a la mujer decidir sobre su cuerpo de manera integral, y no sólo en términos de aborto, que es lo que parece otorgar más votos.

Lo que no se explica, y es cuanto menos ilógico, es la negativa por parte de la izquierda a esa PNL. Así es, Podemos y los socialistas decidieron dar su voto en contra pese a que la gestación subrogada forme parte, en teoría, de su ideología. Los partidos que se manifiestan constantemente por la libertad de decisión de la mujer sobre su cuerpo, ahora deciden tumbar una propuesta que asegura un importante avance en dicha cuestión. ¿Acaso no se encuentran el aborto y la gestación subrogada al mismo nivel? El aborto da libertad a la mujer para decidir no continuar el embarazo, y los vientres de alquiler otorgan libertad a las mujeres que quieren dar vida. No llego pues a vislumbrar la diferencia moral y la justificación de por qué el aborto sí y la gestación subrogada no. Y, hablando en jerga feminista, diré que el útero tiene la misma legitimidad y su decisión cuenta, tanto si quiere crear como si quiere destruir. Por desgracia no es así para nuestros políticos "feministas", que deciden coartar esa libertad ejerciendo, como mejor saben, la política de la incoherencia.

Sorprende también la ausencia de protesta por parte de los colectivos feministas, que tanto defendieron -y lo siguen haciendo- su derecho a decidir en la interrupción voluntaria del embarazo, y sin embargo callan cuando les es arrebatado el derecho a otorgar vida y a facilitar a otra pareja el formar una familia. Desde luego, no seré yo quien juzgue esa actitud, pero no puedo evitar quedar perplejo ante el silencio sepulcral que ejercen algunos en estos momentos.

El debate de la gestación subrogada ha de abrirse y la misma ha de regularse si queremos estar al mismo nivel que otros países, en los cuales, no sólo no supone ningún problema, sino que aventaja a la sociedad, que, con una mente más abierta, valora y hasta me atrevería a decir que tiene en más alta estima el concepto de familia. El problema llegará cuando haya que regularla, pues la gestación subrogada no puede utilizarse de manera banal, sino que ha de hacerse con responsabilidad y siempre que sea estrictamente necesaria.

La incoherencia está a la orden del día en nuestras instituciones, y esto supone sólo un ejemplo más de lo poco que ponen de su parte algunos políticos para entenderse. Los bloqueos de este tipo hacen que un partido político que se define progresista y feminista quede retratado en un asunto que debería dejar de ser un tema tabú en nuestra sociedad, permitiendo así nuestro verdadero progreso. Desgraciadamente estas contradicciones ideológicas llegan a producirse, por la sencilla razón de que algunos parecen estar incapacitados para votar lo mismo que sus rivales políticos pese a estar de acuerdo con la propuesta que se esté debatiendo en ese momento. Por ese mismo motivo, ahora mismo estamos como estamos, sin Gobierno.