En Moyano los libros y los libreros están en cuesta

Chris Gladis/Flickr

Chris Gladis/Flickr

Por Juan Pedro Iglesias García

Moyano está en cuesta y sus guardianes, los libreros, también. A día de hoy, y sin una regulación verdadera que proteja este reducto de la Cultura de las Letras en Madrid, el sector librero de Moyano lleva pidiendo una protección real para salvaguardar al libro desde hace mucho tiempo.

Hoy, a propósito de un tuit de un artículo publicado en Madridiario sobre la propuesta del grupo municipal socialista en la Junta Municipal de Retiro aprobada en el último Pleno del año, para que las casetas de librerías de la Cuesta de Moyano se incluyan en el proyecto a presentar ante la UNESCO para declarar el Sitio del Retiro y El Prado como Patrimonio de la Humanidad, yo le hacía un RT y conversaba con @MonteroGlez y le comentaba que son muchos los años de propuestas y que si esta podría ser la definitiva. Más tarde, me decía: "El libro no ha de ser mercancía. Los hombres que escribimos tampoco. Esa es la raíz". #LaculturaAndaporLasRamas

Planteamientos serios y me consta, los ha habido por parte de los libreros. Una regulación como la que hay en Francia para los buquinistas, sería lo sensato como medida de protección para un Patrimonio y un sector cultural en la ciudad de Madrid, único y fundamental.

Ahora bien, los partidos políticos hacen propuestas que viajan y viajan pero nunca llegan y no sé por qué, o mejor dicho, sí puedo intuir por qué nunca tienen el desenlace necesario y final, para que algo tan importante llegue a buen puerto.

Ya en el año 2014 el consistorio con el apoyo de otros grupos de la oposición arrancaron la propuesta para que el Consejo de Patrimonio Histórico incluyera el Retiro y el Prado en la Lista Indicativa de España, como paso previo a su candidatura a la declaración de Patrimonio en la UNESCO.

Las reformas que yo conozco, y perdónenme si me equivoco, pues por ser joven no conozco otras de calado, son las que hizo en el año 1986 el Sr. Tierno Galván para poner una estatua de D. Claudio Moyano en la parte inferior de la cuesta con una inscripción y las del 2007 por el Sr. Gallardón para poner granito como empedrado, cortando el acceso de vehículos en este tramo y provocando mayores problemas que beneficios a los libreros.

Cierto es, que el sector del libro ha sufrido su peor enviste en esta maldita crisis y que las ventas por internet mueven conciencias y métodos para adquirir libros y contrastar precios en un mercado libre. Pero al margen de esto, que es duro para el sector librero de Moyano, éste resiste como puede tambaleándose ante la acción lenta de una administración burocratizada, que se limita al bla, bla, bla y a la doctrina de parches.

Qué orgullosos están los buquinistas de París guardando el tesoro literario del Sena y qué tristemente vilipendiados y expuestos a desaparecer, están nuestros Libreros de la Cuesta de Moyano.

Deseo poder despertar algún día no lejano con la noticia de que nuestros representantes se han puesto de acuerdo, sin ponerse medallas, para plantar cara al problema de Moyano y dar por zanjado un problema cultural, que no de mercancías.